martes, 23 de febrero de 2021

Homenajear la democracia con leyes franquistas.

 

Entrada del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero al grito de “todos al suelo”. EFE.

Hace cuarenta años se intentó el golpe de Estado del 23F y hoy el Congreso de los Diputados organiza un homenaje con la ausencia de hasta siete partidos políticos: ERC, EH Bildu, Junts, PDeCAT, la CUP, Compromís, BNG y, posiblemente, el PNV. David Bollero escribe bajo este mismo título, en Público: “Se pretende conmemorar la fortaleza de nuestra democracia, con un rey más cuestionado que nunca, un emérito corrupto huido y con un 23F cuya historia real se desconoce puesto que, al amparo de la ley franquista de secretos oficiales, ningún gobierno ha querido arrojar luz sobre él. Todo cuanto rodea al 23F es turbio. Las teorías son diversas, pero yo mismo entrevisté hace años a un ex alto cargo del CESID (ahora CNI) que llegó a facilitar, incluso, la lista completa del gobierno de concentración que, según él, tendría que haber surgido tras el golpe.

“Todas las versiones que hemos oído en estos 40 años presentan lagunas, especialmente la versión oficial, que no hay por dónde cogerla, con hechos que rozan lo humorístico como el de la revista que un día antes del golpe ya lo anticipó. Creer en la versión oficial es un puro acto de fe, como quien cree en el espíritu santo, y el hecho de que ningún gobierno desclasifique los papeles del 23F no sólo refuerza las teorías de la conspiración, sino que debilita la versión transmitida por quienes conmemoran aquella infausta jornada de 1981. Nada bueno hay cuando existe tanto recelo a la transparencia

“Por todo ello -concluye Bollero-, el homenaje del Congreso es un despropósito. Se desea lanzar un mensaje de fortaleza democrática mientras se nos niega a la ciudadanía información gracias a una ley franquista de 1968. De no modificarse esta ley, no será hasta 2030 cuando sepamos qué sucedió realmente en aquel golpe de Estado. Y como guinda del pastel, con la ausencia del emérito, al que la versión oficial sitúa como el héroe del 23F, y con el temor de que Felipe VI ensalce su figura pese a estar huido y con la mancha de la corrupción que le cala hasta los huesos. El mejor homenaje de 23F es desclasificar sus papeles, pero no interesa. Por algo será, cuatro décadas después”.

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