jueves, 4 de diciembre de 2008

Esa caja tonta.


Dicen los expertos que la crisis es una de las causas de las horas perdidas ante la “caja tonta”. Según datos ofrecidos por Barlovento Comunicación, empresa de audiometría, en la actualidad, cada persona pierde ante ella casi cuatro horas al día. Son exactamente 232 minutos diarios. Cinco minutos más que el año pasado por estas mismas fechas. Según Javier López, gerente de la misma, la crisis económica puede ser una de las causas. El frío puede ser otra. Sólo en el mes de noviembre la cifra se incrementó en siete minutos por persona y día con respecto al mismo periodo del año anterior. El constante aumento del nivel de vida, muy superior al salario recibido, obliga a no salir los fines de semana y a gastar menos. Y no hablemos ya del que sufre el paro, expuesto todo el día a las estupideces constantes de la pequeña pantalla.

Por la ley del menor esfuerzo, el español se expone cada vez más a ver la tele, aunque la programación sea mala. Yo mismo me sorprendo al constatar cómo, efectivamente, me dejo embaucar tontamente por ella. Según la encuesta de marras, durante el sábado y el domingo, los españoles la ven hasta 11 minutos más de lo que lo hacían el año pasado. Por aquello de que la gente se queda en casa para no gastar el dinero que no tiene. Lo malo es que la caja tonta se aprovecha de este hecho para aumentar la publicidad antes, después y durante los programas. De tal manera que, a finales de noviembre, la Comisión Europea llevó a España ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo (TUE) por exceso de publicidad en televisión, tanto en las cadenas públicas como en las privadas. Todas ellas rebasen el límite de publicidad de 12 minutos por hora que fija la legislación comunitaria, a menudo por un margen de varios minutos. Una “saturación” que, según Viviane Reding, responsable de la Sociedad de la Información, “es malo para los espectadores”.

Bruselas ya ha realizado dos estudios sobre la publicidad en las cadenas de televisión españolas. El primero, del 1 de mayo al 30 de junio de 2005; el segundo, entre julio de 2005 y julio de 2006. En ambos se constata que el límite de 12 minutos por hora se vulnera de manera regular y, además, por un amplio margen. Y envió una primera advertencia a España el 11 de julio de 2007 y un dictamen en mayo de 2008. Las autoridades españolas contestaron el 8 y el 16 de septiembre de 2008, pero no se han ajustado a las exigencias del Ejecutivo comunitario por considerar que su análisis no es correcto. Por ello, la Comisión acude al TUE para que zanje la cuestión.

Los televidentes españoles somos los más masoquistas de los europeos. No sólo nos tragamos todo lo que nos echen, sea bueno, sea mano, sea elaborado por los más torpes y sin gracia. Los mismos programas de información se ven a menudo interrumpidos por la publicidad que todo lo invade y corrompe. Todo forma parte de nuestra digestión, perfectamente controlada por los gurus de la publicidad, que pueden terminar destrozando a los estómagos más sanos.

2 comentarios:

Daniel H. M. dijo...

Yo, por contra, cada vez veo menos tele. Sea como fuere, de momento lo que veas o dejes de ver solamente cuenta si tienes un audímetro. La veradad es que la televisión "gratis" es una pena. Además el circo es tan descomunal que ya no hace falta ni el pan. A ver si con la implantación definitiva de la tdt cambia algo. En mi casa tenemos tele de pago y merece la pena.

Anónimo dijo...

La tv imparte el movimiento nacional de nuestros dias. En breve nos podrán observar desde dentro de la caja. Los monitores de filmación en circuitos cerrados cada vez son más abundantes en las vias públicas e interiores de edificios, a modo de telepantallas orwelianas que lo vigilan todo con el pretexto de la seguridad. Más adelante los espectros holográficos (ya empiezan a ser una realidad) interactuarán entre los vivos, de manera que cualquier intento de revolución será una imposible quimera. Se trata del Gran Hermano. Y no es la Milá precisamente.

chiflos.