viernes, 5 de diciembre de 2008

¿Se cae la cúpula de Barceló o se mantiene contra bulos y acusaciones?

Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra, bajo la bóveda decorada por Barceló.

Juan Gasparini insiste: la cupula se cae en pedazos.

Hace unos días, alguien anunciaba que parte de la cúpula del artista mallorquín, Miquel Barceló, en el palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, solemnemente inaugurada el pasado 18 de noviembre en presencia del Rey Juan Carlos, del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, y de una delegación de alto rango del gobierno Zapatero, se había venido abajo. Alguien enunciaba que se caía a pedazos debido al calor y al tipo de pintura utilizada y que la ONU trataba de encubrir la historia. Juan Gasparini, basándose en fuentes diplomáticas anónimas, así lo contaba en la web, Tribune des Droits Humaines. “Una parte de los grandiosos frescos cayó ayer, sólo unos pocos días después de su inauguración –escribía este periodista argentino que había sobrevivido en la ESMA, campo de concentración de Buenos Aires y reside en Ginebra desde 1980–. Las Naciones Unidas trataron de evitar que la historia se hiciera pública. Las puertas de vidrio de la sala 20 han sido cubiertas y las entradas y salidas, prohibidas… La lujosa renovación de la sala es un regalo de España. El trabajo ha costado casi 20 millones de euros. Las empresas privadas cubrieron hasta 60% del coste. El resto fue con cargo al presupuesto del Ministerio español de Asuntos Exteriores. Una parte de esta suma ha sido descontada de la ayuda al desarrollo de países pobres. Todo esto se hizo en nombre del ‘multilateralismo’, de acuerdo con los diplomáticos españoles que confirmaron las cifras”.

España, según Gasparini, podría haber querido mejorar su imagen, ofreciendo el fresco de las Naciones Unidas, “pero el movimiento tiene todos los ingredientes de una catástrofe”. Gasparini contaba que había conseguido “entrar en la sala desde una puerta que no estaba vigilada y había comprobado que alrededor de un metro cuadrado de la cúpula se había venido abajo”. Y acusaba a la ONU de “intentar evitar que la historia se publicara”. Sin embargo, esta versión era muy pronto desmentida por Elena Ponomareva, la portavoz de las Naciones Unidas en Ginebra, quien aseguraba que esta información procedía de “rumores no fundados” e invitaba a los periodistas acreditados a que entraran en la sala. Éstos entraron y pudieron comprobar que la obra estaba en perfectas condiciones. Al preguntarle si se podía haber desprendido un poco de pintura de la obra de Barceló, la portavoz zanjó la cuestión con un “No ha habido nada de nada. Sólo pequeños retoques”.

Pese a todo, Gasparini insistía en que “una fuente del servicio técnico de la ONU ha explicado que el peligro viene del calor que se acumula en la cúpula, lo que amenaza con debilitar el fresco de su base, así como del tipo de pintura utilizada. Estos dos factores provocarían el desprendimiento de la obra de arte de su soporte”. El maestro de obra, Daniel Starrenberger, rechazaba esta teoría. Pero Gasparini terminaba su crónica recordando que “todos parecen estar trabajando contrarreloj para reparar los fallos ya que el 12 de diciembre tendrá lugar una segunda inauguración oficial, a propósito de los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. En ella, estará también presente el secretario general de la ONU. Que el cielo –terminaba diciendo– haga que el fresco no caiga sobre su cabeza”.

Al final, ¿a quién creer? ¿Cuál de las dos versiones tiene más credibilidad? El tiempo nos lo dirá.



4 comentarios:

ramón dijo...

Te sigo en tu estela de comentarios, amigo Santiago.
En esto de la cúpula, como en otras cuestiones, sabemos lo que quieren que sepamos. A veces tenemos suerte y alguien puede mirar por la puerta trasera, pero sin saber si lo que nos dice es o no cierto. Lo que no deja de ser seguro es que ahora estamos vivos y que somos nosotros mismos, con nuestras propias contradicciones.
Un abrazo amigo y que pases unos días lo menos afectado posible por todo este revuelo de consumismo navideño, en medio de este también consumo de crisis.
Un abrazo sincero.

Santiago Miró dijo...

Gracias, Ramón, lo mismo te deseo para tí.

Anónimo dijo...

La casa de algún coleccionista privado comenzó a oler mal. Su esposa y especialmente la empleada del hogar filipina, alarmadas por este hecho, descubrieron finalmente que el mal olor provenía de la pintura de Barceló, ya que este incluía en los trabajos de su primera época residuos orgánicos, tales como colillas, cascaras de fruta, agua de mar, etc, que lentamente se descomponían entremezclando aromas fétidos. Desde entonces se dice que Barceló huele mal. El tiempo y la temperatura, compacta y reseca la pintura, que sin estructura de fijación se desprenderá por su propio peso desde la base. Esto parece evidente, y era previsible. Es probable que la cupula, necesite un mantenimiento puntual, y costosisimo, tal como el jardín vertical de la caixa forum en el paseo del prado, de Madrid. Es vertical, si, y carece de tierra, si, y bonito, si, pero que lata.
chiflos.

David Lozano dijo...

Es un reflejo de los tiempos que nos han tocado vivir: una explosión descomunal de absurdo y locura que, sin duda, tiene que acabar desplomándose.