martes, 30 de diciembre de 2008

Masacre en Gaza ante la pasividad de los grandes.


Gaza, en llamas.

Más que una norma, el “ojo por ojo y diente por diente entre judíos e islamistas” es una ley mantenida a lo largo de generaciones y siglos. Una ley que dificulta cualquier arreglo entre unos y otros, máxime cuando los primeros se encuentran en período electoral. Kadima, partido gobernante, quiere ganar las elecciones del próximo 10 de febrero. Por eso muestra sus garras. Tzipi Livni y Ehud Barak ya tienen su guerra y en ella ponen sus esperanzas electorales. Pero, internacionalmente, la lucha sin cuartel vuelca las simpatías hacia los palestinos, sean de Hamás o de otra filiación política. Los hechos sucedidos en este fin de año demostrarán lo que estamos diciendo. Hechos sangrientos que, a los tres días de iniciarse, ya contabilizan 360 muertos palestinos y 34 israelíes y al menos mil cuatrocientos heridos entre los palestinos. Y, mientras las organizaciones judías que luchan por la paz se desesperan viendo como se desanda lo poco andado, un millón y medio de palestinos faltos de comida, medicinas y combustible son testigos de la masacre provocada por la aviación israelí, centrada, por el momento, en el ministerio del Interior, encabezado por Hamás, la Universidad Islámica, varios hospitales donde mueren decenas de personas por imposibilidad de recibir asistencia médica y los túneles diversos.

El ataque militar contundente de Israel ha provocado los resultados más adversos para la población palestina desde la Primera Intifada de finales 1987 e incluso desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Y la sucesiva cadena de bombardeos y disparos de tanques sobre la ciudad de Gaza, Jan Junis y el Paso de Rafah, suponen la más sangrienta operación militar de Israel registrada contra los palestinos en cuarenta años. En los ataques murió Taufiq Jaber, el responsable de la Policía de Hamás en Gaza, Ismail El Yabary, jefe de seguridad, Abu Ashoun, gobernador de la circunscripión de Gaza Central y numerosos policías con el uniforme negro de Hamás. Pero, también numerosa gente del pueblo sin ningún cargo que, como siempre, es parte de la guerra.

Nunca Israel había matado a tanta gente en sólo tres días, desde que su Gobierno adoptara la decisión de emprender una operación militar a gran escala. Pero, frente a la postura de los portavoces de Hamás que anuncian una resistencia “hasta la última gota de sangre”, lo que promete una defensa a ultranza con ataques desesperados, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, no descarta que la acción del Ejercito “prosiga y se amplíe si fuera necesario” en los próximos días. “Hay un momento para treguas y un momento para el combate. Ahora es el momento del combate”, dijo, ordenando que las poblaciones israelíes aledañas a Gaza permanezcan en estado de alerta, y adelantando que los próximos días serán difíciles. “Dejen de disparar –advierte el primer ministro de Isarel, Ehud Olmert en una entrevista televisada por “Al Arabiya”–. No ganan nada con esto. Somos más fuertes y podemos golpearles en forma devastadora”.

Y, mientras las grandes potencias celebran el final de un año económicamente difícil y complicado, el Consejo de Seguridad de la ONU, aturdido por tanto ajetreo, pide a israelíes y palestinos el “cese inmediato” de la violencia en la zona, sin hacer mención expresa ni a los bombardeos israelíes ni a los ataques con cohetes de los militantes de Hamás, y el suministro de ayuda humanitaria a Gaza. La propuesta de declaración original sí hacía referencia al elevado número de fallecidos entre la población palestina, entre ellos civiles, pero el borrador propuesto después por Rusia suprimió esas alusiones. Y, evidentemente, los israelíes se pasan por el forro las recomendaciones y mensajes de la ONU En la práctica, la fuerza desproporcionada escogida una vez más por Israel sólo conduce a más violencia.

Con una suavidad extrema, Estados Unidos solicita que las dos partes eviten hacer victimas civiles. El Consejo de Seguridad consiguió sacar adelante una resolución que Bush no ha podido vetar, dado que no condena explícitamente a Israel. Barack Obama, nuevo presidente electo, ha consultado a Condoleezza Rice, pero no ha querido comprometerse a opinar sobre el asunto salvo pedir contención por ambos bandos. A tres semanas de su mandato definitivo y con una astucia sibilina, Israel ha querido poner al nuevo presidente ante un hecho consumado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Aqui, en Castilla están de compras, y a la hora de las noticias ponen los Simpson. Zapatero está de compras por Jerez de la frontera, y los católicos se reunieron en el centro de Madrid. "Con flores a María que madre nuestra es." -dicen.- En navidades la aldea se empequeñece y se puede reconocer más facilmente al vecino de al lado con cierta conmiseración, complacencia y complicidad. Ahora Oriente medio pilla lejos, pero quizá en tres, cuatro semanas llegue hasta aquí el olor a polvora.
chiflos.

santiago Miró dijo...

Un olor a pólvora que,con el tiempo, se confundirá con el olor de ese viejo mundo que nunca cambia, por mucho que lo haga el tiempo o la festividad litúrgica. Esta más que cambiar se adapta a los nuevo tiempos para que todo siga igual. Es el sino, apreciado Chiflos, que endurece al hombre de hoy.

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