martes, 9 de diciembre de 2008

Los políticos mallorquines no quieren el Museo del Humor.

Pepe Roig (a la derecha), Enrique Lázaro (a la izquierda), Marcelo Pinto (detrás) y Toni Rotger (al fondo), el día de la presentación de su Museo.

Presentación en Granada del Museo del Humor mallorquín, en el IIº Encuentro del Humor Gráfico.

Palacio Ducal de Medinaceli, con dibujos de Pep Roig en las ventanas y nieve alrededor.

En Mallorca, los políticos se permiten cualquier cosa menos hacer la menor concesión al humor. Sobre todo, cuando consideran que éste puede ser corrosivo, ridiculizarlos y hacer tambalear su posición. Al menos esto es lo que desde su blog (peproig.blogspot.com), Pepe Roig, dibujante y humorista, así como Toni Rotger, me transmiten en sus dos últimos mensajes mandados desde su isla, el 4 y el 5 del presente mes y año.

Desde hace más de un año, los promotores del susodicho Museo no han conseguido la ayuda de las autoridades locales, ellas tan serias y orgullosas de su isla. Pero, “pese a la mala leche que impera en Mallorca bajo la apariencia de calma y de sosiego –escribía yo el pasado 6 de agosto en este diario–, pese a su sol, que aplasta y reseca proyectos, pese a tanta realeza y autoridad en plenas vacaciones…, hay también un humor que provoca la risa y la sonrisa”. Un humor que surge donde menos se espera y cuyos promotores saben, más que nadie, que hay que cuidarlo y protegerlo como a un niño medio inválido, querido y necesario para que todo pierda su trágico destino. Por eso apoyamos a esos hidalgos del humor que tuvieron la ocurrencia de crear una fundación, un patronato para que no se perdiera todo lo que significa gratuidad, generosidad, lo que está exento de intereses, lo que no sirve para fardar en esta puta vida de intereses y de clases.

Así lo entendieron en otros puntos de la geografía hispana: como en la Coruña, en Barcelona, en la Universidad de Alcalá de Henares o en El Toboso, donde se levantaron Museos del Humor, o como en tantos lugares del mundo. Pues bien, meses más tarde de solicitar a las autoridades su implicación en este proyecto, dieron una respuesta a estos quijotes y sanchos del humor isleño: No hay presupuesto para el Museo del Humor de Mallorca, al menos ni para este año ni para el siguiente. Luego, ya veremos. Así lo dijo en audiencia la “consellera” de Cultura del “Consell Insular”, Joana Lluïsa Mascaró, a Pep Roig y Toni Rotger, excusándose en la congelación del presupuesto. Mascaró sólo se comprometió a hacerse cargo de algunas facturas y a alguna posible subvención. Por supuesto, el proyecto contaba con el consenso político de diversos grupos con representación en las instituciones oficiales, con el de medios de comunicación (prensa, radio y televisión) y el propio público, pero… “Agotaremos –comentaron los fundadores del Museo– las posibilidades de colaboración de las instituciones, mientras nuestra propia dignidad nos lo permita. Si no lo conseguimos, el camino quedará abierto”. Con o sin el apoyo público o privado, los humoristas no están dispuestos a renunciar al humor y seguirán haciendo sonreír a los demás.

Dos pruebas evidentes de la negligencia de la cultura oficial son las registradas el pasado jueves y viernes. En efecto, ante las funciones de la ópera bufa montada, “El doctor Miracle”, programada en el Teatro Principal, el jueves el local registró un vacío total de espectadores en las dos funciones programadas. Esta vez no había fallado el dinero sino los escolares para los que fue montado el espectáculo. Y, en las dos funciones preparadas para el viernes, la primera estuvo medio vacía y la segunda tampoco contó con jóvenes ni niños. La Sociedad Protectora del Humor lo comunicó a los medios de comunicación social para que pudieran averiguar lo que había fallado.

Fuentes del Teatro Principal relacionan la denuncia de dicha entidad con el hecho de que el “Consell” les hubiera negado una subvención para el Museo que proyectaban. “Les deniegan una subvención –explicaron a su manera dichas fuentes– y es el Teatro Principal quien debe pagarla”. “Ahora entendemos –contestaron los humoristas–, como así parecen entenderlo esas fuentes de ese teatro, que no es un fracaso sino un éxito que los escolares no asistan a las funciones de ópera”. Puntualizan que el “Consell” no les ha negado ninguna subvención. “Al contrario: nos la ha ofrecido. Pero somos tan tontos que no aceptamos subvenciones para el funcionamiento de esta asociación; aunque sí las aceptaremos para posibles actos de creación del “Museu de l'Humor” con participación del público”. Y terminan negando que tengan poder ni que quieran cargarse el Teatro del “Consell Insular”. “Si la política cultural no ha conseguido cargarse el Teatro Princiapl, ¡cómo íbamos a pretenderlo nosotros, que somos unos ‘don nadie’, con más agujeros que euros en el bolsillo! Pero, si quieren fracasar –remarcan–, en eso nosotros somos unos acreditados expertos”.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola no te conocía...pero ahora te seguiré. ¿Como van a tener dinero para museos del humor si se lo gastan en eventos escandalosos dentro del patio de la Misericordia? Sin tener en cuenta que tiene tres hospitales alrededor y de ellos uno al menos con una unidad de enfermos terminales...Lo último que precisan esos enfermos es gritos, chillidos y músicas estridentes,pero eso tampoco importa

Sota dijo...

Cuando el Emperador tiene miedo del Bufón es que la cosa está muy chunga...

...o que el Bufón hace demasiado bien su trabajo.

Santiago Miró dijo...

Hola, visitante anónimo. Gracias por tu elección y por tus comentarios, siempre bien acogidos en esta web.

Santiago Miró dijo...

Y tan chunga,Sota,y tan chunga...