miércoles, 7 de enero de 2009

El Papa, con el tricornio de la Guardia Civil.

Fernando Sebastián, con el tricornio de la Guardia Civil el día del Pilar, del 2006. Foto Efe


El Papa, Benedicto XVI, con el tricornio de la Benemérita.

El pasado 4 de agosto mostrábamos la fotografía de Fernando Sebastián, obispo de Tudela y arzobispo emérito de Pamplona, tocado con un tricornio de la Guardia Civil y saludando. Un personaje que siempre se ha distinguido por su ideología ultraderechista. No en vano equiparaba su labor en el ámbito espiritual y social a la de la Benemérita. Anteriormente, fue el Papa Benedicto XVI quien se calaba un brillante tricornio acharolado mientras charlaba con un agente y su familia. El pontífice de origen alemán ya era conocido por su afición por los tocados y atuendos vistosos, y se había atrevido con el casco amarillo de los bomberos romanos, el sombrero panameño, el gorro de Papá Noel, el birrete con una gran pluma que le entregó un oficial del Ejército Italiano y se colocó al revés, el camauro rojo forrado de armiño con que cubrió su pelo blanco en la primera Navidad de su reinado, los mocasines rojo fuego de Prada que una vez asomaron bajo una casulla muy corta y la esclavina bordada del mismo color, con la que se cubrió los hombros en Brasil. Incluso, al asumir su pontificado, desató una disputa entre los sastres Raniero Mancinelli y Alessandro Cattaneo por ver quién lo vestiría.

(Por su parte, también la Guardia Civil parece pirrarse por servir a la Iglesia. A principios de este año, siete agentes del Cuerpo, destinados en el minúsculo Estado del Vaticano, el más pequeño del mundo, lo convertían en el de mayor número de efectivos de la Guardia Civil por kilómetro cuadrado. Fuentes de la Dirección General de la Guardia Civil señalaban como “circunstancial” este hecho ya que, según aseguraban, el despliegue ordinario en el pequeño Estado, donde sus agentes se dedican en exclusiva a labores de seguridad de la sede diplomática española, era habitualmente de cinco efectivos. “Ahora –detallaba el Ministerio del Interior en una respuesta parlamentaria pedida por el diputado Ignacio Cosisó, del PP– están siete porque hay obras en el edificio que ocupa el embajador y se ha hecho necesario aumentar el número de agentes para controlar al personal que trabaja en la remodelación del edificio y el material que entra en él”).

Las imágenes del Papa actual poniéndose el tricornio fueron captadas el 6 de diciembre del 2005 en la plaza de San Pedro y dieron la vuelta al mundo. Como lo diera el famoso “coño” de Antonio Tejero, ex coronel de la Guardia Civil, pistola en mano en su irrupción en las Cortes aquel 23-F de 1981. O las palabras de José Bono, a la sazón ministro de Defensa, al calificar el gesto papal de algo “impagable”. Desde entonces, la Guardia Civil le considera “hijo nobilísimo del Cuerpo”, mientras que otros relacionan el ademán papal con la primera juventud de Joseph Ratzinger, cuando, a los 16 años, fuera llamado a filas, al igual que tantos jóvenes de las Juventudes hitlerianas que, al final de la guerra, fueron militarizados. Ya en su época de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, le llamaban “el guardián de la ortodoxia” y ahora, algunos le llaman “el guardia civil de la fe”.

En esta ocasión, Ignacio María Doñoro de los Ríos, el sacerdote-castrense y la representación de la Escuela de la Guardia Civil de Aranjuez, aprovecharon para ofrecerle el tricornio de la Benemérita para que lo bendijera. Pero el Papa hizo más que eso: lo recogió y se lo puso sobre su testa como si fuera su tiara. “Su Santidad sabía –explica el afortunado páter– que lo que le habíamos entregado no era gorro cualquiera. Como hijo de un miembro de la Gendarmería alemana, sabía perfectamente cuál era el significado del tricornio. Jamás un Papa había tenido un gesto tan cercano hacia la Guardia Civil”. No en vano pastorea su rebaño como la Benemérita lo hace con el suyo, para que las ovejas no se descarríen y nos advierte que mundo se va a la ruina. También el Cuerpo, creado por el Duque de Ahumada, protege y busca la seguridad ciudadana, desarticulando redes de delincuentes y desmantelando redes de distribución de drogas… En el fondo, ambos organismos se complementan perfectamente. El Papa asegura el timón de su navío mientras que el emblema de la Benemérita, el haz de lictores, representa a la autoridad, aunque sea también el símbolo del movimiento fascista italiano. Los acuartelamientos o Casas Cuarteles pueden ser también viviendas de algunos de sus componentes. Como los Palacios Episcopales, levantados junto a las Catedrales o las viviendas de los curas párrocos, sitas al lado de las iglesias o en el mismo edificio. Así que no es nada extraño que el Papa Benedicto XVI se ponga el tricornio y calce las botas, como no lo sería que la Guardia Civil condenara con su tiara a todo aquel que no sigue sus consignas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay un algo de androginia en el Papa con tricornio. El atuendo, o tocados del género opuesto acentúa el propio y esencial. Ocurre como con Norma Duval (famosa vedette)que con frac, chistera y bastón resalta más su femineidad. No diré más. solo: Zapato rojo, Kiwi rojo.
chiflos.

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VERGONZOSO POR LA PARTE ESPAÑOLA QUE ME TOCA