martes, 13 de enero de 2009

Pese a la publicidad, "Dios" no viaja en autobús.



Ayer comenzaron a circular por Barcelona dos “autobuses ateos”. Me refiero a los que llevan en su exterior la inscripción “Probablemente, Dios no exista. No te preocupes y disfruta de la vida”. Durante un mes, los viajeros serán invitados a saborear la vida, aunque otra cosa es lo que los bono-bus suban. La UAL (Unión de Ateos y Librepensadores), propone a los ciudadanos gozar de la vida sin pensar en el aumento de los mismos. La idea original proviene de Londres y está pagada con fondos de particulares ateos. Se le ocurrió al columnista Ariane Sherine, del diario “The Guardian”, tras leer en una web cristiana que los éstos pasarían “la eternidad en el infierno y ardiendo en un lago de fuego”. Con el apoyo de la Asociación Humanista Británica y el profesor Richard Dawkins, Sherine pidió, a finales de octubre del año pasado, donaciones de unas cinco libras para invitar al ateísmo desde los autobuses de dos pisos. En pocos días recaudaron unas 200.000.

El colectivo de ateos españoles copió la idea de los británicos y pretende invitar a la reflexión. Albert Riba, presidente de la UAL, asegura que pensaban reunir 6.000 euros de donaciones para pagar dicha publicidad pero ya llevan más del doble (13.000) y la campaña se extenderá el 26 a Madrid, Valencia, y luego a Bilbao, Zaragoza y Sevilla. Se reafirma en que la suya no es una campaña dogmática. “En Madrid –declara a Ángel Piñol– con tantas manifestaciones políticas, la gente necesitaba algo así. Todo el mundo nos dice que tiene ganas de ver el autobús con el eslogan”. Pero Riba insiste en que no hay tantos. “Lo que pasa es que gritan mucho. Discrepar es bueno. Pero el memorial de agravios sería inacabable. La última víctima de la inquisición fue en 1863 en Valencia. Sólo hace 153 años”.

Barcelona será, pues, la primera ciudad española que publicitará el ateísmo mediante estos anuncios en autobuses urbanos: el 14 y el 41. Según Publisistemas, la empresa que gestiona la publicidad de los autobuses de la Empresa Municipal de Tranportes, la campaña llegará en breve a Madrid. La compañía se encuentra en negociaciones con AMAL (Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores) y la de Ateos de Cataluña, promotores de la campaña, para traer la idea a la capital. Cuenta con el apoyo del Ateneo Ecléctico y Liberal de Ateos y Agnósticos, cuyo presidente Emili Vives dice que son campañas “que no hacen daño a nadie” y que son como un “soplo de aire fresco y una bofetada al fanatismo”.

La iniciativa no ha tardado en encontrar a sus detractores, comenzando por la Iglesia. El Vaticano ha contraatacado, tildando la campaña de estúpida y asegurando que hay creyentes ofendidos. Pero el mundo no se hunde por mantener tanto una afirmación como la otra. En efecto, adelantándose a esta idea, la campaña ideada por el Centro Cristiano de Reunión llegará a mediados de la próxima semana a las calles de la capital. Por de pronto, el autobús de la línea 493 lleva otro eslogan: “Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo” y recorrerá Fuenlabrada, Leganés y Aluche hasta el próximo 30 de marzo. La semana que viene, otro autobús con el mismo lema recorrerá la capital. “En ejercicio de nuestro derecho de expresión –dice Francisco Rubiales, pastor evangélico–, nosotros queremos dar a conocer a todos los ciudadanos nuestra fe, ideas y creencias. Comunicar al mundo que Cristo existe y que es el camino para una vida mejor. Si ellos [los ateos] pueden expresar libremente sus opiniones, nosotros también”. Rubiales no quiere que los ciudadanos entiendan “como una guerra” este intercambio de mensajes a través de los autobuses públicos.

Otros, como Antonio Alonso, del Observatorio de Antidifamación Religiosa, protestan y enfatizan: “Es una falta de respeto muy grande hacia quienes sí creemos. Relacionan a Dios con algo negativo. No es algo inocente ni sólo libertad de expresión, porque contribuye a ridiculizar la fe”. Aunque, posiblemente estos católicos no sepan leer el autobús en marcha. Porque “probablemente, Dios no exista” no es ninguna negación categórica. Y un ateo tiene todo el derecho del mundo a mantenerla en público, mientras circula. Incluso parado o negando tajantemente tal posibilidad. Lamentablemente, ni el ateismo es indispensables para disfrutar de la vida, ni Dios, al contrario de los ateos, parece muy dispuesto a viajar en taxi o en autobús.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

ESCENA MADRILEÑA
-"Probablemente dios no exista. O quizá sí... me da igual. Sólo quiero saber si este pasa por Cibeles." (pregunto al subir al autobús, con intención de sacar mi billete)
- "si, pasa por Cibeles, y luego llega hasta Neptuno. Estos sí que son dioses.-" (contesta el conductor)
-Ya lo creo, digo.-
chiflos.

migramundo dijo...

Cualquier idea que mueva a reflexión me parece positiva, especialmente si cuestionan lo que en amplias capas sociales se considera incuestionable. Creo, además, que el autobús es un gran medio de difusión de ideas. Mejor incluso que otros en los que se requiere intervención ajena para explicar el mensaje. En este caso, el mensaje se explica en dos líneas, sin añadidos ni opiniones. ¿Acaso no es una buena manera de incentivar el pensamiento, de provocar una reacción intelectual? Saludos.

Santiago Miró dijo...

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migramundo dijo...

Gracias, Santiago. Saludos

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