domingo, 14 de abril de 2013

La monarquía se tambalea y amenaza con caer.


La semana pasada, el diario “El País” publicaba una encuesta, demoledora para la monarquía y el bipartidismo, y un artículo de Julián Casanova, titulado “Monarquía o República”, en el que reconocía el desplome de las instituciones de la Transición y la ineficacia de la monarquía como garante de las mismas. Una semana después, celebramos hoy el aniversario de la II República, (1931-1949) que coincide justo con el primer aniversario de la caída del rey Juan Carlos, en Botswana. Hace ya años que este 14 de abril ha pasado a ser de una fecha nostálgica que recordaba la II República, a una expresión de la reivindicación de la III República. En todo caso, el 14 de abril remite a un republicanismo que no es meramente cosmético sino que remite a profundos avances en democracia y derechos humanos, a conquistas educativas, a separación real Iglesia-Estado, a justicia social… “Si conseguimos la ruptura democrática –escribe Hugo Martínez Abarca, miembro del Consejo Político Federal de IU y autor del blog ‘Quien mucho abarca’– vendrá por la fortaleza en muchos frentes: el político-institucional, el cultural, el mediático, incluso el judicial… pero necesariamente tendrá que tener el soporte de una grandísima movilización popular. Ésta empezó a tener cimientos sólidos el 15 de mayo de 2011, pero este 14 de abril tiene que dar un salto hacia la construcción de un nuevo país con cimientos democráticos. Ese rumbo ya empezó a construirse con las manifestaciones del 25 de septiembre por un proceso constituyente, pero no cabe duda de que este 14 de abril tiene que ser un hito de la movilización contra el saqueo y por la construcción de una democracia real, sin privilegiados ni corruptos al mando. Si el 14 de abril llenamos las calles, no sólo estaremos haciendo un jaque al rey: estaremos haciendo un jaque al régimen del saqueo”.
 
 
La imputación de la infanta Cristina en el ‘caso Nóos’, anunciada por el juez instructor, José Castro, es el último eslabón de una cadena de descrédito de la institución monárquica que se inició con la imputación de Iñaki Urdangarin en el mencionado sumario. Continuó con la cacería del rey en Botsuana, de la que el monarca salió diciendo: "Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir". Se agravó recientemente con las declaraciones de la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, íntima del Rey alojada en La Angorrilla durante cuatro años, su residencia habitual cuando visitaba España. Y se complicó con el descubrimiento de la herencia suiza dejada por Juan de Borbón a su hijo y con la imputación de Cristina de Borbón. La imagen de esta institución se tambalea peligrosamente y pone en tela de juicio su ejemplaridad. "Lo peor para la Monarquía –prosigue Hugo Martínez– no es que imputen a Cristina de Borbón: es cierta la cantinela de que la imputación en España es muy barata y en ocasiones un instrumento que proporciona el juez para garantizar la defensa de quien es acusado de lo que sea. Muchas veces se le cita como imputado, se comprueba que no hay nada y no vuelve a aparecer por la causa. El problema, en cuanto al caso concreto, es que el juez Castro evidencia que no estamos ante uno de esas situaciones sino que, tanto por el tiempo esperado como por la extensa argumentación de la imputación, Castro sabe que esta no es una imputación cualquiera que no cabe "imputar para preguntar" sino que es un paso de extrema relevancia por lo que la argumentación tiene que ser de gran solidez. El problema son los catorce indicios (difícilmente cuestionables como hechos) que van evidenciando la responsabilidad de Cristina en tanto que integrante de la Casa Real: que esa responsabilidad sea o no delito es casi un asunto menor políticamente. La evidencia es que la Casa Real funciona también como instrumento para hacer negocios. Y lo de Cristina no se trata de un caso aislado, ni siquiera del más central de los que vamos conociendo en esta rápida demolición de la monarquía".
La izquierda republicana se lanza contra la monarquía. Quieren que este domingo, 14 de abril, Madrid se levante republicana: las columnas llegadas de todas partes de España confluirán en la emblemática Plaza de Cibeles para participar en una manifestación llena de simbolismo hasta la Puerta del Sol bajo el lema “Abajo el régimen monárquico. Por la III República. Contra la impunidad del franquismo. No al pago de la deuda”. Una proclamada Junta Estatal Republicana (JER) aúna a todas las fuerzas que quieren acabar con la monarquía y desean que este 14 de abril Madrid sea una 'fiesta inolvidable', con un manifiesto final. La columna de Andalucía llegará a la capital con una fuerza inusitada, incluso con lemas harto elocuentes, más allá de los oficiales. Bajo el grito “Ni Corinna, ni Corona, República ya”, llegarán a Madrid las delegaciones de gran parte de Andalucía, capitaneadas por Sevilla, Granada y Málaga. Traerán también otros lemas y gritos llenos de humor para corear del estilo de “Corinna, Urdangarín, Juan Carlos... fabricantes de republicanos”, o “El Estado no puede heredarse como si fuera un cortijo. La proclamada JER programó una serie de actos para conmemorar el 82 aniversario de la proclamación de la II República, en el peor año de la Monarquía como tal, con la peor imagen histórica del rey, con el “caso Urdangarín”, el de Corinna, la “princesa” alemana, y la imputación de la infanta Cristina. Los republicanos, agrupados en esa Junta Estatal, no quieren dejar pasar la ocasión, que creen inmejorable para el cambio. “Sólo nos queda hacerle un escrache al Rey”, reconocen con cierto humor medios republicanos.

La infanta Cristina, imputada.

La Infanta Cristina se ha convertido en el primer miembro de la Casa Real en ser imputado en un caso de corrupción. La Infanta Cristina Federica de Borbón y Grecia se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, en 1989, realizó un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York y, a partir de 1991, inició un período de prácticas en la sede de la UNESCO, en París. Posteriormente, ha seguido vinculada a esta organización, como presidenta de honor en su Comisión Española, y ha apoyado varios de sus proyectos, especialmente educativos. Se casó, el 4 de octubre de 1997, con el deportista Iñaki Urdangarin, quien fue imputado el 29 de diciembre de 2011 por su implicación en una supuesta trama de corrupción desde la Fundación Nóos que presidía, una organización supuestamente sin ánimo de lucro. En la actualidad, sigue siendo directora del Área Social de la Fundación La Caixa, en Barcelona. Continuó trabajando también para esta entidad durante su estancia con su familia en Washington, de 2009 a agosto de 2012. En esta ciudad, Urdangarin trabajó como presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica Latinoamérica. El 7 de noviembre del 2011 saltaron todas las alarmas, después de que la Policía Judicial registrara la sede de Nóos y otras sociedades mercantiles vinculadas al duque de Palma.

 
Antes de conocerse la imputación de Urdangarin, el 12 diciembre de 2011, Zarzuela anunciaba que el duque de Palma dejaría de participar en actividades oficiales de la Casa del Rey y el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, calificaba de “no ejemplar” su comportamiento. Hasta ese momento, Urdangarin siempre había asistido a actos oficiales como acompañante de la Infanta, nunca en solitario. La última vez que lo hizo fue el desfile por el 12 de octubre de 2011, el último acto oficial en el que apareció la Familia Real al completo. Al año siguiente, la infanta Elena fue desplazada a la tribuna de los invitados, mientras que los duques de Palma no estuvieron presentes. Ese día, Zarzuela anunciaba que, desde ese momento, el “núcleo central” de la familia eran los Reyes y los Príncipes, quienes representarían a la Familia Real en los actos de mayor rango institucional. Zarzuela volvió a “marcar distancias” con el duque de Palma en enero de este año, cuando eliminó por completo su sección personal de la web de la institución, en la que ya no apareció su biografía, ni su perfil propio. Un portavoz de Zarzuela explicaba a Europa Press que, con este movimiento, se pretendía marcar de manera “explícita” un distanciamiento aún mayor con el duque. Esta decisión se tomó después de que se produjera un movimiento que desde algunos sectores se interpretó como una especie de perdón al duque: la visita junto a la infanta y el resto de la Familia Real a Don Juan Carlos en el hospital, en Madrid, tras una operación de cadera, el pasado 25 de noviembre. En Zarzuela intentaron explicar que una cosa era la relación del duque con la institución, de cuyas actividades permanecía apartado, y otras sus relaciones familiares. Pero, esta visita no se repitió en el último paso de don Juan Carlos por el quirófano el pasado 3 de marzo. La infanta Cristina acudió entonces sin su marido a visitar al rey, acompañada por doña Sofía y su hermana, la Infanta Elena.


José Martínez Olmos, diputado socialista por Granada, ex secretario de Estado de Sanidad y portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, apuesta abiertamente por la república tras la imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos. Martínez Olmos, afirmó estar convencido de que “la república cada vez está más cerca”. Se desmarcó del discurso oficial de su partido, defendiendo la necesidad de abrir un debate público sobre la monarquía y la república. “No pienso que la problemática social y económica de España –opina–  tenga solución en cambiar la forma de Estado y pasar de una monarquía parlamentaria a una república, pero, en este debate, yo estaré presente para alentar que un día haya en España una república”. Considera que la imputación de la infanta Cristina y el mismo caso Noos que ha llevado a Undargarin a las portadas de los medios de comunicación, “contribuye a incrementar el descrédito de la institución monárquica. Un descrédito seguramente muy injusto en relación a los grandes y muy buenos servicios prestados por Juan Carlos I en este periodo de restauración democrática, vivido en nuestro país desde 1975 hasta ahora, aunque el caso Noos y otros hechos de la vida real han perjudicado de manera importante la imagen social y el apoyo ciudadano a la institución monárquica”. El diputado socialista considera que, mientras se produce ese necesario debate que reclama, hay que promover que la monarquía “incorpore nuevas formas de hacer y de estar, una total transparencia en sus actuaciones y más austeridad aún en la gestión de los recursos públicos”. Y agrega: “Espero que seamos capaces de acertar con las soluciones y que sea posible debatir sobre estos temas con la madurez que corresponde a una sociedad grande como es la sociedad española”.


Juventudes Socialistas de España (JSE), los jóvenes del PSOE, creen que la imputación de la infanta debe acelerar el debate republicano. Obvian la prudencia de Rubalcaba y celebran la citación de Cristina de Borbón. “Es conveniente y pertinente”, recalcan. Se sienten republicanos, a diferencia del PSOE, que sigue sin hacer una apuesta clara para que el jefe del Estado pueda ser elegido por todos los ciudadanos. Y lo son independientemente de las cacerías del rey en Botswana, o de las supuestas cuentas en Suiza del monarca. La imputación de Cristina de Borbón, hija de Juan Carlos, por su supuesta implicación en el caso Nóos,  supone, a juicio de la organización juvenil, “un paso más en el descrédito de la monarquía como forma para la Jefatura del Estado”. En  un comunicado, las JSE consideran que “estos escándalos y sucesos reafirman la necesidad de replantearse todas las instituciones del Estado en respuesta a una creciente demanda de la ciudadanía de responsabilidad de las mismas en el marco de la crisis”. Para JSE, además, “la relación de la nueva imputada con la jefatura del Estado debe llevar aparejada por parte de esta última una explicación mínima y convincente a toda la ciudadanía de las actividades relacionadas con Urdangarin”. Se trata, explican, de que la Casa Real ofrezca argumentos “fundamentados y acreditados” que “separe a una institución pública, como la Jefatura del Estado, de las actividades de quien está siendo investigado, precisamente, por un uso indebido de dinero público”. El auto del juez Castro demuestra, en todo caso, que “el funcionamiento de la Justicia responde a un principio de igualdad y a la no existencia de privilegios o excepciones en el sometimiento de todos los españoles a la ley”.

El juez Castro.

Ignacio Escolar publica, en eldiario.es, el artículo “El fin de la coartada de la infanta florero que ni sabe ni pregunta nada” en el que dice que la justicia es igual para todos. “También lo hará el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, aunque en un papel mucho más ingrato: por haber convertido a la Fiscalía Anticorrupción en el abogado defensor de la infanta Cristina, para vergüenza histórica de la justicia española. Es la primera vez que un familiar directo del rey se ve obligado a declarar como imputado en un juzgado y lo hará en un caso donde la corona tal vez no tenga responsabilidad penal, pero sí tiene responsabilidad política. Es una rareza también que para esta citación el juez –muy consciente de dónde se mete– se vea obligado a justificar sus razones con un extenso auto de 18 folios. Y es también una de esas extrañas ocasiones en las que la fiscalía se opone a una simple declaración, más cuando existen motivos más que sobrados para justificar una citación, que ya tardaba. Hay muy pocos precedentes, y el más cercano es cuando se opusieron a una imputación de un jefe policial por un caso de corrupción; así son las razones de Estado en España (…) No imputar a la infanta sería una ‘clara contradicción con la práctica cotidiana de los juzgados’. También con su propio proceder: la infanta era la única persona de la junta directiva del Instituto Nóos que aún no estaba imputada”.

Auto del juez Castro.
 
“En los 14 indicios –prosigue Ignacio Escobar– hay de todo. Pequeñas miserias, como que la infanta contrate para limpiar el palacete a ‘personas en situación irregular’ a las que pagaba con dinero negro y que después acabaron contratadas por Aizoon SL, la empresa que los duques tenían a medias y con la que sacaban la pasta de Nóos hacia paraísos fiscales. Evidencias palmarias, como la sucesión de correos electrónicos, fechas y registros mercantiles que dejan claro que el instituto sinónimo de lucro se montó a conciencia, con premeditación y alevosía; que el duque creó el negociete porque su sueldo de 35 millones de pesetas al año le parecía poca cosa; que contó con la complicidad de su señora desde el primer día. Y también andanadas terribles contra la Casa Real y el propio rey de España, cuyas coartadas políticas quedan tocadas y hundidas. ‘No se acaba de entender que S. M. El Rey no comentara con su hija las críticas o recomendaciones que había hecho llegar o proyectaba hacer a su marido’, dice el auto de Castro. Tampoco entiende el juez que algunos negocios de Nóos se cerraran en el Palacio de Marivent o incluso en el Palacio de la Zarzuela. Y no hay quien entienda esa coartada imposible que presenta a la primera mujer de la historia de la familia real española con título universitario como un ignorante florero que no se enteró de nada. Pase, y es mucho pasar, que Ana Mato no viese el Jaguar de su marido en el garaje. ¿Pero de verdad hay quien se crea que la infanta no sabía cómo se pagaba el palacete. La respuesta de la Casa Real ha estado a la altura de la marca España. En un país donde el presidente del Gobierno es un ectoplasma al que se le conoce por esas orwellianas comparecencias por televisión ante la prensa, lo suyo habría sido otra entrevista sin preguntas de Jesús Hermida. Ni eso. La Casa Real respalda la respuesta cortesana de la fiscalía y manifiesta su ‘sorpresa’ por la decisión del juez. Normal que se sorprendan. Será la falta de costumbre de ver que la justicia, en ocasiones, es igual para todos”


El lunes, 8 de abril, salía a la venta el libro “Adiós, Princesa”, en el que David Rocasolano, primo y antiguo confidente de Letizia Ortiz, ajusta cuentas con ella y los Borbones. Según relata Vozpópuli, el libro no deja títere con cabeza: el rey es un “maleducado”, que “no respeta a nada ni a nadie”, Leticia está obsesionada por quitar “el pelo de la dehesa” a su familia, a Paloma Rocasolano sólo le falta limpiar con la lengua los zapatos de la Reina… David Rocasolano ridiculiza a Letizia: El “primo despechado” –íntimo de la princesa hasta que, según describe en el libro, le dejaron en la estacada cuando fue imputado por un asunto de corrupción urbanística– se burla del “mito” de la voracidaz lectora de Letizia: “Uno de los mitos más divertidos que ha aireado la prensa lacaya sobre mi prima es el de la voraz lectora. Mi prima no ha leído jamás otra cosa que periódicos, algún bestseller tipo Grisham o los libros que le obligaron a leer en el colegio y en la facultad…”. En su opinión, Letizia es una mujer ambiciosa dispuesta a cualquier cosa con tal de estar a la altura entre los Borbones. Así, siempre según David Rocasolano, impuso a su familia un apretado calendario tras el anuncio de su compromiso con el Príncipe de Asturias para confraternizar con los Borbones. Ella, asegura “controlaba férreamente la situación con admoniciones constantes y rigurosa supervisión, sobre todo, de los atuendos femeninos”. Uno de los que peor parados salen es el propio monarca, a quien acusa de creerse una especie de divinidad: “El rey no respeta nada ni a nadie. El rey es un maleducado. El rey pasa de todo. He leído y escuchado en muchos sitios que Juan Carlos mantiene una relación poco cordial con Letizia. Que se llevan mal, en resumen. Yo no lo percibí nunca así. El trato que el rey le dispensa a Letizia es parecido al que le ofrece a Sofía, a sus hijos o a sus nietos. En las numerosas ocasiones en las que los he observado, jamás he visto de Juan Carlos un gesto de cariño o afecto hacia su hijo. Ni hacia nadie. Juan Carlos trata a todo el mundo por igual, no debe ser clasista, con una indiferencia y un desdén tan palpables que impresionan. Como si estuviera por encima del bien, del mal y de nosotros. Como una deidad a un insecto”.


El artículo que sigue, de Lucía Etxebarria, sobre Cristina de Borbón, fue censurado, según “El rincón del protestón”, de Deia.com. Y dice así: “La infanta Cristina recibía de Aizoon cada semana entre 600 y 700 euros por unos servicios que no se han llegado a detallar. La hija del Rey cobraba de la inmobiliaria por la presentación de facturas como si fuera un proveedor más. Según el sumario, ganó en tres años a través de esta empresa no menos de 510.000 euros. La infanta tenía que saber que Aizoon no había alquilado ni vendido un piso en su vida. Aparte, recibía 72.000 euros del Rey y, en 3004, cobró 250.000 de La Caixa, como directora del Área Social de la Fundación. Según afirman la Fiscalía, el abogado y su marido, la infanta Cristina sufre cierta disminución psíquica, o quizá es analfabeta. Porque una mujer que firmaba cuentas anuales y presentaba cada semana facturas de 600 euros y no se dio cuenta de que era una tapadera fiscal, no estaba, evidentemente, en pleno uso de sus capacidades. O quizá no sabía leer… Según su abogado, y según su propia declaración, el cociente intelectual de Iñaki Urdangarín debía rondar los 70 puntos dado que firmaba papeles que le incriminaban pero él no tenía ni idea de lo que firmaba. Y además, tiene un problema cognitivo muy serio porque no recuerda prácticamente nada de lo que hizo hace dos años. Por cierto, Iñaki era sordo, o eso alegó cuando se libró de la mili. Si Iñaki Urdangarín era bobo y no tenía siquiera acabada la carrera de empresariales, aparte de tener un serio problema cognitivo, que alguien me explique por qué trabajó en Telefónica con un sueldo de 1,4 millones de euros anuales y por qué Telefónica le pagó su mansión en Guachintón, los colegios de los niños y los viajes a España. O sea, en total, dos millones de euros anuales… El argumento de ‘nos sale más barato tener Familia Real que un presidente de la República’ no se sostiene, dado que el mantenimiento de la tal Familia nos sale a todos los españoles por un pico… Pero incluso si se sostuviera ese argumento de que ‘a Monarquía nos sale muy barata’ (que no se sostiene por parte alguna) díganme ustedes si es moral que tengamos que mantener los dispendios de unos señores entre todos solo porque nacieron en una familia y no en otra”…

Algo huele a podrido.

“El juez Castro –escribe el sociólogo Antonio Tarabini en El Periscopi, bajo el título ‘Cristina, ¿y ahora qué?’– ha decidido imputar a la Infanta Cristina. Según su auto, basa su imputación en 14 motivos, de los cuales cabe que ninguno sea decisivo pero el conjunto de ellos permite deducir que puede haber indicios racionales de acciones delictivas. (…) Cristina junto a su marido Iñaki eran los únicos socios, al 50 por ciento, de una sociedad limitada fundada con un capital social de 3.000 euros. El 95% de los ingresos de la promotora Aizoon, así es el nombre de la sociedad, provienen del Instituto Nóos, constituido ‘sin ánimo de lucro’, donde se cocinaban los fantásticos contratos. Los beneficios de la Infanta fueron 510.000 euros, la mitad de los beneficios totales, con una inversión de 1.500 euros. Además, para más inri, Cristina e Iñaki cargaban a Aizoon la mayoría de gastos corrientes, como el teléfono, gas y comidas, según el sumario del 'caso Urdangarin'. El Palacete de Pedralbes cuyos titulares son Cristina e Iñaki, ascendió a 9 millones de euros, incluidas las reformas. ¿Nunca tuvo curiosidad la Infanta de donde había sacado su marido tantos milloncetes? Pero, a las pocas horas de hacerse pública la imputación, la fiscalía anticorrupción ha decido recurrir el auto del juez. Es necesario recordar que la fiscalía es un órgano jerárquico donde el fiscal de turno debe actuar de acuerdo con sus superiores (léase Fiscal Jefe de Baleares y el Fiscal General de Estado). No quiero ser mal pensado creyendo que la Fiscalía pueda ser sensible a presiones de determinadas instituciones. No olvidemos que ya ocurrió una situación semejante cuando la fiscalía suspendió la investigación del expresidente Matas y que tuvo como reacción ciudadana la recogida y presentación de más de 4.000 firmas en nuestra Comunidad solicitando que se reabriera la investigación. En cualquier caso, cabe esperar el contenido del recurso y su recorrido. Ultimo dato, de momento la Casa Real optó, al tener noticia del auto, por no abrir boca. Por la tarde, al conocer el contenido del auto y la intención de la fiscalía de recurrir, manifestó ‘su extrañeza del cambio del juez Castro’ y se declaró abiertamente a favor del recurso de la fiscalía. Algo huele a podrido: La caza de elefantes, el affaire de la Corinna, los millones de euros heredados del padre de Juan Carlos en Suiza… El ciudadano exige transparencia.  La ceremonia de la confusión está servida”.

El Príncipe Felipe y el Rey Juan Carlos I se ajustan la corbata durante un acto oficial, un gesto que se antoja un símbolo de los ‘apuros’ que atraviesa la Corona española (AFP)
 
Andrés Grimalt, en la misma sección del Periscopi titula “Una monarquía ferida (de mort?) Una monarquía herida (¿de muerte?)”. Y escribe: “La reciente imputación de la infanta Cristina es la última piedra en el zapato de la monarquía española. Una monarquía y, sobre todo, una figura, la del rey Juan Carlos, que hasta hace muy poco disfrutaba de un respeto y de una veneración cuasi divinos por parte de la población como de los medios de comunicación o de los partidos políticos. Hace unos años, era impensable que un medio como ‘El Jueves’ criticase alguna actuación del monarca, pese a su fama de vividor incluso cuando sus flirteos amorosos eran vox populi. Ahora estos parecen ser los problemas menores con los que se enfrenta la corona. Según el CIS y el barómetro Gadeso, la institución monárquica ha perdido buena parte de la legitimidad que tenían y un porcentaje creciente de la ciudadanía pide un cambio, bien de forma de estado (república), bien de persona (Felipe), bien de tratamiento legal (inviolabilidad del rey) Cacerías por África, amigas entrañables, yernos drogadictos o avariciosos, cuentas en Suiza, regalos de jeques árabes, negocios turbios… Todo esto, sumado a su envejecimiento, hace necesaria la abertura de un debate sobre la monarquía o, como mínimo, sobre la figura de Juan Carlos. Una institución monárquica sustentada con dineros públicos ha de estar sometida sí o sí a una transparencia total. Lo que incluye el conocimiento de todas sus cuentas (por qué no muestra el rey su patrimonio?), la eliminación de rémoras decimonónicas como la ley sàlica o la inviolabilidad penal del monarca e incluso la obligación de acudir al Parlamento para dar cuenta de sus actividades. Desgraciadamente, las posturas de los dos grandes partidos no permiten augurar cambios profundos y, mientras tanto, seguiremos como espectadores del triste espectáculo de una monarquía agonizante y, en mi opinión, totalmente innecesaria”.

El fiscal, Pedro Horrach

Pedro Horach, fiscal anticorrupción, dice que el juez deforma la verdad al imputar a la infanta. Y considera “discriminatorio” citar a la hija del rey por meras “suposiciones”. Pero, para Carlos Jiménez Villarejo, ex Fiscal Anticorrupción, “el recurso que el Fiscal formula contra el Auto del Juez de Instrucción, no se ajusta bien a la función que al Fiscal le corresponde en el proceso penal”. Con estas palabras comienza Jiménez Villarejo un artículo sobre el fiscal y defensor de la infanta Cristina. “Pretende, sin conseguirlo, desvirtuar las fundadas razones de aquella resolución. En su afán de oponerse a dicha decisión judicial, parte de un presupuesto falso, como es que ya no es el momento de que el Juez Instructor acuerde una resolución de ese alcance. Parece desconocer que durante la instrucción de un proceso –que no está concluido– es el Juez y solo el Juez el único habilitado, de conformidad con el Art. 311 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, para llamar a una persona como imputada, a fin de garantizarle el derecho de defensa. Pero hace una equivocada interpretación del principio acusatorio. Llega a sostener, sin citar ni un solo precepto legal, que ‘no se entiende el sentido de la imputación realizada por el órgano judicial’ y añade, con una arrogancia innecesaria, que la aplicación del principio acusatorio ‘conllevará el sobreseimiento de la causa respecto de Doña Cristina de Borbón y Grecia’, cuando está pendiente la instrucción completa de la causa, la resolución del recurso por el Tribunal y, además, concurren otras acusaciones… ¿Cómo puede admitirse que la Infanta Cristina esté formalmente presente en diversas entidades y actos institucionales y sociales que guardan directa relación con la actividad delictiva de su marido y otros socios de este, hasta el punto de ser advertida de ello por el Rey, y, durante tres largos años, pudiera ser completamente ajena a cuanto acontecía a su alrededor? ¿Por qué y para qué fue nombrada para dichos cargos si su presencia era tan irrelevante? ¿O era para favorecer un trato privilegiado para los negocios del Instituto Nóos por particulares y Administraciones Públicas? Es, exactamente, lo que parece que trata de esclarecer el Juez. Ante estos interrogantes, que justifican plenamente la decisión judicial, es incomprensible que el Fiscal alegue que la convocatoria de la Infanta vulnera la igualdad ante la ley y que es objeto de un trato discriminatorio”.

El rey Juan Carlos saluda al jeque Hamad bin Jalifa al Thani, en el aeropuerto internacional de Doha, en el 2003.

El lunes pasado, después de conocerse el posible fichaje de Iñaki Urdangarin para formar parte del equipo técnico de la selección de balonmano de Qatar, fuentes de la investigación informaban que la Fiscalía Anticorrupción no se planteaba pedir medidas que le impidiesen abandonar España por su imputación en el 'caso Nóos'. Esta postura coincidía con la que ya mantuvo el ministerio público tras la imputación, en el 2011, de Urdangarin, quien se encontraba entonces viviendo en Estados Unidos. Éste habría ya comunicado al Rey su decisión de aceptar la oferta del entrenador de balonmano, Valero Rivera, y trasladarse a Doha (Qatar) para incorporarse al equipo técnico del todavía seleccionador español, si finalmente se hace cargo del equipo nacional qatarí.
El rey habría mantenido en los últimos días varias conversaciones telefónicas con el emir de Qatar, el jeque Hamad bin Jalifa al Thani, unido a él en una estrecha amistad. Según  explicó un portavoz de la Zarzuela, horas después de hacerse pública esta noticia, el motivo de las llamadas del monarca era para favorecer una venta de la empresa pública Navantia a la Marina catarí.  Hamad Bin Hamad Al-Attiya, embajador de Catar en España, afirmaba desconocer si ambos habían hablado del posible fichaje de Urdangarin. El diplomático, que reconocía haberse enterado de la noticia “por la prensa”, no supo indicar si el pueblo catarí se sentirá “orgulloso” de recibir a Urdangarin y a la infanta Cristina como próximos residentes en el país a pesar de la imputación de ambos en el “caso Nóos”. Tras indicar que el pueblo catarí acostumbra a “separar el deporte de la política”, precisaba que si en España existiera una “objeción oficial” a que Urdangarin pudiera trabajar en Catar, las autoridades catarís también se opondrían, pero si no es el caso, el emirato no tendría ningún problema con la presencia de la familia Urdangarin-Borbón.

¿Hará Urdangarin, como El Lute?

RGAlmazán, en su blog Kabila, comenta el mismo lunes bajo el título ‘Urdangarin prepara su fuga’: “Ahora se empieza a comprender. Se está intentando que Urdangarín se vaya a tierra extraña y se aleje de la Justicia española… Pues sí, el pobre Urdangarín que estaba sin trabajo, lo encuentra y además se aleja de esa pesadilla que es esta España antimonárquica y cruel con los chorizos. En Qatar encontrará un trabajo bien remunerado como debe de ser, podrá pagar la hipoteca de ese pisito que tiene en Pedralbes (por cierto, ¿por qué no se han embargado todavía los bienes de Urdangarín y Diego Torres si no han pagado la fianza y su recurso ha sido rechazado?) y se alejará de la princesa y sus hijos, con lo que, en caso de que Diego Torres siga con su táctica de bombardeo de emails y salgan, como ha prometido, cuestiones personales, de ligues, de amores prohibidos, de desvaríos del Duque Empalmado, la separación física ya estaría finiquitada y sólo quedaría oficializarla. Una jugada de ajedrez, que lamentablemente se da porque, por mucho que se diga, en este país, la Justicia no es igual para todos. No teníamos dudas, pero ahora ya se ha terminado de confirmar. A ciudadanos normales con una fianza fijada de ocho millones y medio de euros no se les dejaría con libertad de movimientos, y lo más probable es que estuvieran en prisión preventiva. Pero, claro, estamos hablando de Urdangarín (también se podría decir de Bárcenas, otro que debería estar en prisión preventiva, aunque a éste al menos le han retirado el pasaporte) y está en juego el prestigio de la Casa Real. Esta es una oportunidad que piensa aprovechar el interfecto. Sin embargo, todavía hay posibilidades de que no ocurra, de que no se marche fuera, porque, ¿qué ocurriría si Urdangarín huye y desaparece para esconderse de la Justicia? En primer lugar, la reacción del juez Castro –que estoy seguro que intenta hacer su trabajo honestamente pero que no deja de recibir presiones del gobierno y de la Casa Real—, si todos somos iguales ante la ley, debería retirarle el pasaporte para que no haya posibilidad de fuga, más cuando parece que está ultimando su viaje a Qatar. ¿Lo hará? Difícil, muy difícil. Parece que el rey ya le ha dado el visto bueno para que se vaya, porque piensa que así alejará la mancha de la familia real miles de kilómetros, seguro también de que lo de la Infanta pasará sin que sea juzgada… Privilegios, beneficios otorgados a la Casa Real y a sus arrimados. Y mientras que los ciudadanos sufren, ellos comieron perdices y fueron felices”.


Dos días más tarde, unas 50 personas se  manifestaban frente al Ayuntamiento de Tremp (Lleida) a la llegada del hijo del rey. Blandieron banderas independentistas catalanas y pancartas y lanzaron gritos contra la Casa del Rey y la Constitución. En algunas pancartas, tanto en catalán como en castellano, se pudieron leer sus reivindicaciones: “Monarquía y Constitución, la misma opresión” y “Cuánto he de robar para que me den trabajo en Qatar. Monarquía no”. Otros gritaron repetidamente: “Visca terra lliure. Independencia” y, en algunas ocasiones, “Cuando salga del Ayuntamiento registradle, que tiene las manos largas”. Algunos concentrados se pusieron máscaras de cartón con caras de elefante. Felipe de Borbón fue de esta manera recibido, al llegar y al salir de la sede consistorial, aunque los activistas estaban lejos de la puerta, junto a unos 300 curiosos. El príncipe viajó al Pallars Jussà para conmemorar el centenario de las primeras centrales hidroeléctricas de Catalunya, por lo que también visitó el Estany Gento, emulando el viaje que ya hizo a este lago su bisabuelo, Alfonso XIII.

Carteles como este se repiten y multiplican en Internet.

“¿A qué se debe el vuelco en la percepción que los españoles tienen de la monarquía? -se pregunta Gabriel Jaraba en su blog–. A que su imagen se sustentaba sobre un contexto comunicacional que ha cambiado radicalmente en el transcurso de una generación. Lo explica muy bien Albert Sáez, director adjunto de El Periódico de Catalunya: ‘Este cambio de percepción coincide en el tiempo con la irrupción de las redes sociales como nuevo epicentro de la información y de la opinión pública. Las operaciones del Rey, sus cacerías en paraísos exóticos, sus relaciones con la princesa Corina o sus hipotéticos vínculos con los negocios de su yerno han circulado por circuitos paralelos a los que la Casa Real ha controlado en los últimos 40 años. En esta nueva esfera pública no hay dinero para comprar ediciones enteras de un texto polémico ni editores a los que premiar con un título nobiliario. La monarquía solo puede sobrevivir en las redes sociales con altas dosis de transparencia y con algo más que palabras vacías. Aquí los sobrentendidos son malentendidos’. La imagen del rey, demócrata y campechano, fue construida en una sociedad en la que la revista más vendida era Interviu y en la que triunfaban en la televisión Alfredo Amestoy, Isabel Tenaille o Lalo Azcona. La decisión de la pseudoentrevista con Jesús Hermida corresponde a una mentalidad estancada en aquellos tiempos: el periodista televisivo emergente hoy es Jordi Évole. El cambio ha sido tan radical que incluso hace que figuras institucionales como el presidente de la comunidad de Madrid reclamen la censura o por lo menos la Ley Fraga. Pero el cambio no tiene vuelta atrás, como explica José Luis Orihuela, dada la substitución del paradigma antes vigente: en la sociedad de la comunicación de masas, intermediación, unidireccionalidad, conectividad asimétrica; en la sociedad red, desintermediación, bidireccionalidad e hiperconectividad… Las instituciones se hallan mal equipadas para el cambio de era. Quizás porque no son instituciones milenarias o por lo menos centenarias, sino, en este caso, una institución recientita, como la democracia de 1978. La crisis nos ha pillado con el paso cambiado a todos. A unos, al ver trocada cierta prosperidad material en precariedad e incertidumbre, y a otros, al darse cuenta de que ya no viven en los escenarios de las películas de Garci y la portada de Cambio 16 con Juan Carlos bailando claqué sobre los rascacielos de Nueva York. Los cambios en la comunicación y en la historia es lo que tienen”.


“La corrupción siempre se ve recompensada en España –escribe Matías Vallés bajo el título ‘Don Iñaki golea a la justicia’, en su blog Al Azar–. Un imputado VIP como Urdangarin requería un premio a su altura, pagadero en petrodólares. Dado el poderío de la selección de balonmano de Qatar, resulta extraño que no lo contraten como jugador. La Infanta también podría jugar en ese potente equipo, liberando del engorro a su actual empleador. La plantilla se completaría fichando a Luis Bárcenas como cancerbero y tesorero. Con esta alineación, Don Iñaki se concentrará en los negocios sucios que le han otorgado su prestigio, a falta de saber si es capaz de hundir por sí solo el opulento emirato. Nadie discutirá que el Golfo es su adscripción ideal (….) La fiscalía general del PP adjuntará una carta de recomendación de Don Iñaki, un ciudadano ejemplar castigado por la envidia de las masas. Rajoy asegura que los escoltas del yerno del Rey –que en Qatar nos saldrán mucho más caros– responden de su vigilancia, aunque la historia reciente enseña que los policías deberían proteger del duque depredador a los incautos que se le acercan. En Qatar no saben si han contratado al yerno filántropo del Rey para la selección de balonmano o de fútbol, aunque ya tienen preparadas las canastas para que empiece a adiestrar a las futuras estrellas. De momento, Don Iñaki golea a la justicia, porque su traspaso demuestra su invulnerabilidad. Siempre atento a las presiones del emir –que tiene tres esposas, otra bendición para el fichaje–, el PP ordenará a la fiscalía que absuelva a Urdangarin y entable acciones por terrorismo contra quienes insisten en una justicia igual para todos. Refrescando las épocas de esplendor, La Zarzuela contratará a un plebeyo para que ocupe el lugar del saqueador en el banquillo y en la cárcel. Cobrando, claro”.

"The Economist" se pregunta: ¿Debe también el Rey abdicar?

“The Economist” publica un reportaje sobre la crisis de la Corona española y cuenta por qué el rey debe ceder el trono a su hijo. La alta valoración de la reina Beatriz de Holanda, que ha abdicado a los 75 años, es el referente del semanario que se mete en el debate sobre el futuro de la monarquía: ¿debería también el rey abdicar? La reconocida publicación británica, cuyos temas centrales son la economía y las relaciones internacionales, se manifiesta sobre la situación de la Casa Real española. Aunque el rotativo londinense no se decanta por ninguna de las opciones, plantea si sería el momento para que el rey don Juan Carlos abdicase, al igual que lo hizo su homóloga holandesa, la reina Beatriz. “The Economist” pone de manifiesto los paralelismos entre la Corona holandesa y la española a lo largo de la historia, en un contexto histórico con Felipe el Hermoso y Juana la Loca –primer acercamiento de familias reales entre ambos países–, hasta desembocar en el presente, con el escándalo de la imputación de la infanta Cristina en contraste a la próxima coronación del Príncipe Guillermo de Holanda. Y  recuerda las disculpas públicas del rey tras caerse en Botswana durante una cacería privada de la que la Casa Real no informó y la indignación que aquel suceso provocó en un país que lucha contra la recesión y una tasa histórica de desempleo. El semanario cuenta también las tres operaciones a las que se ha sometido el rey, su supuesta relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, “una mujer de negocios, divorciada”, y las imputaciones por corrupción de su hija Cristina y de su yerno Iñaki Urdangarin.



Con este elefante republicano, el rey no se atreve a hacer bromas. Nosotros, sí. Y, sin dejar de recordar aquella II República española de hace 82 años, seguimos con curiosidad la evolución de este rey que fue, en sus inicio, antes de subir al trono, informador de los EEUU. Contemplamos a su hija, la infanta Cristina, y a su yerno, Iñaki, imputados, ahora con la posibilidad muy probable de emigrar a Qatar.


 

 
Erlich contempla cómo amanece en Europa, ve a la directora del FMI avanzar a tres velocidades y preve la reforma del Estado.





 
Otras dibujos de humoristas publicados en la prensa de esta semana: Josefa Mornes, Ferrán Martín, Forges, Peridis, M. Fontdevila, J:R: Mora, Pablo…










 
Pep Roig, desde Mallorca, nos presenta: el futuro prehistórico, la mitología del esperpento, tocata y fuga del duque empalmado, la cloaca jactanciosa y las burradas de la cloaca.


 



 
Nos despedimos con tres vídeos. En el primero, unas 50 personas reciben al príncipe Felipe con pancartas y gritos contra la monarquía y una quincena de banderas 'estelades' independentistas a su llegada al Ayuntamiento de Tremp, donde ha iniciado su visita a la comarca leridana del Pallars Jussà.



En el segundo, oímos una canción, compuesta por Guty Cardenas, a la Republica Española. Versión original en la voz del propio Guty Cardenas, grabada en 1931. Cárdenas fue un cantante y compositor mexicano nacido en México, el 12 de diciembre de 1905, y murió asesinado el 5 de abril de 1932, a la temprana edad de 27 años en la Ciudad de México.



En el último presenciamos la última parte del debate entre monarquía y república en el que se hace un análisis del apartado económico de la Casa Real. Antonio García Trevijano aclara que el asunto sobre el coste de una monarquía o un presidente republicano es una discusión ridícula. En realidad, dice que es un asunto de dignidad, de orgullo, honor, lealtad y de principios morales. Que la monarquía está basada en arbitrariedad y desigualdad. Que es una familia que tiene unos privilegios únicos, y que no tenemos por qué vivir como en la Edad Media, en la que toda la clase política estaba corrompida, algo que sólo se puede evitar acudiendo a la honestidad personal.