jueves, 28 de mayo de 2009

El deporte y la política: el partido y los partidos.

Copa de liga de campeones, sostenida por Massi e Iniesta.

Pep Guardiola, manteado por sus jugadores.

Horas antes del encuentro deportivo que enfrentaría el Barcelona y el Machester en la Liga de Campeones, ministros y diputados del Congreso hicieron sus porras como si fuera una cuestión de tipo nacional. Y todos, sin excepción y prescindiendo de su puntos de vista político, apuntaron por el éxito del Barça sin menospreciar en absoluto al conjunto británico. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, Gaspar Llamazares, diputado de IU o Eduardo Madina, secretario del Grupo Socialista, apostaron (2-1) por el triunfo del Barça frente al Manchester. Otros, como Mariano Rajoy, presidente del PP, y Carmen Chacón, ministra de Defensa, coincidieron en un 3-1 a favor de los culés. Joan Tardá, portavoz adjunto de ERC, auguró, nervioso una victoria de su equipo por 3 a 0, lo mismo que el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoso. Otros, como la vicepresidenta, María Teresa Fernández De la Vega, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, o el diputado nacionalista catalán, Jordi Jané, se decantaron por el triunfo del Bacelona sin adelantar un resultado concreto. El secretario de comunicación del PP, Esteban González Pons, pronosticó un 5-0 y el mismo presidente del Congreso, José Bono, se mostró convencido de que ganaría el fútbol español. Ni siquiera José Sánchez Libre, acérrimo del Español, club que preside su hermano, Daniel, ni Rucalcaba, ministro del Interior y reconocido hincha del Real Madrid, se atrevieron a dar un empate o una victoria del Machester. Para ellos la victoria del Barça, sería un nuevo triunfo de “España”.

Ninguno de ellos acertó con exactitud. Los dos goles de Eto’o y Messi definieron el encuentro. Independientemente del resultado final y del grado de acierto o desacierto de los parlamentarios apostantes por la victoria conseguida ayer noche en Roma, me llama la atención el grado de entusiasmo de los políticos, sea del partido político que sean, por llevarse el triunfo a su partido. Todos ellos, de izquierda a derecha, pasando por el centro, apuestan por un triunfo parecido al del Barça. Pero con resultados muy diferentes. ¡Lástima que, cuando se trata de cuestiones de signo político para mejorar el Estado, no demuestren el mismo entusiasmo! Porque entonces sugen las riñas y trifulcas de unos y de otros, con la concepción ideal de la España que cada uno de ellos pretende defender. Y la identificación de sus propios deseos y pensamientos, haciéndose enemigos a muerte de la otra España real, no tiene nada que ver con el juego limpio del Barça que se ha llevado el triplete: Liga española, Copa del Rey y Liga de campeones.
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El escolta de Castro. XXX. El Cayo está fuertemente custodiado por un buque cazasubmarino, lanchas guardafronteras, lanzacohetes, ametralladoras, etcétera.