sábado, 22 de febrero de 2014

Multa millonaria al Santander por engañar a los clientes.

El presidente del Bando de Santander, Emilio Botín.
 
El Boletín Oficial del Estado publicaba hace unos días dos multas, que suman 17 millones de euros, impuestas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores al Banco Santander, por haber engañado a al menos 129.000 personas que compraron productos financieros por un valor de unos 7.000 millones de euros, de los que perdieron más de la mitad. Para la mayoría de prensa de papel, el tema pasó desapercibido.  La CNMV considera que la entidad incurrió así en una infracción grave, tipificada en la Ley del Mercado de Valores de 28 de julio, vigente con anterioridad al 21 de diciembre de 2007.

La entidad que preside Emilio Botín ha anunciado que ha recurrido esta multa por la vía contencioso-administrativa y ha destacado que la decisión del supervisor “no es firme”. El banco insiste en que resolución de la CNMV “no afecta ni discute la validez y eficacia de las operaciones y contratos de suscripción” de este producto por sus clientes y subraya que éstas han sido ya confirmadas por “un buen número” de resoluciones judiciales de juzgados y audiencias provinciales. En concreto, estas instancias han dado la razón al banco en medio centenar de ocasiones y sólo ha recibido dos fallos en contra. Además, ha destacado que la emisión de los Valores Santander fue aprobada por la propia CNMV, que consideró que la documentación empleada era adecuada para informar a los clientes sobre los términos de la emisión.

En 2007, Santander se unió a otros bancos europeos para hacer una oferta de compra por ABN Amro. Para financiar aquella operación, realizó una emisión de obligaciones convertibles con la que el banco recaudó 7.000 millones de euros en dos semanas. Aquellos Valores Santander ligaban su revalorización a la evolución de la acción del banco en este periodo, caracterizado por una crisis a escala mundial que ha hundido a las bolsas y ha lastrado a todo el sector financiero. Por eso, en el momento del vencimiento y la conversión, en octubre de 2012, los inversores se encontraron con fuertes pérdidas, de alrededor del 70%, por el descenso de los títulos del Santander en la bolsa (en el canje, se valoraban las acciones a unos 13 euros, cuando en el mercado apenas valían 4 euros).

El banco trató de calmar a los inversores y ofrecerles alguna solución (habilitó nuevas fechas de canje y lanzó un producto de inversión alternativo para compensar). Pero muchos optaron por acudir a los tribunales.