viernes, 18 de marzo de 2016

¿Setenta años de paz?

Compromís considera un insulto la acuñación de estas monedas.

La Real casa de la Moneda o Fábrica Nacional de la Moneda y el Timbre (FNMT) ha tenido la ocurrencia de sacar una moneda que conmemora el fin de la II Guerra Mundial, con el lema “70 años de paz”. Para ello, la ha adornado inadecuadamente con el rostro del rey de Felipe VI en una cara y, en la otra, con una paloma de la paz. El emblema recuerda el eslogan ideado por el régimen franquista en 1964 para celebrar el 25 aniversario del final de la Guerra Civil: “25 años de paz española”.  Compromís califica de “insulto” esta moneda de Felipe VI con la leyenda “70 años de paz”. “Es un insulto a las personas que dieron su vida en la Guerra Civil por defender el Gobierno legalmente elegido por las urnas de la II República y que luego fueron perseguidas durante más de 35 años por la dictadura y represión franquista”.

España es el país menos apropiado para conmemorar una paz que disfrutaban otros países en 1945 mientras que aquí ese año sufríamos la instauración de n régimen de carácter golpista y dictatorial que, lejos de acabar la guerra civil en 1939, siguió persiguiendo, encarcelando, torturando y asesinando a miles de personas. A la FNMT se le olvida que, en 1945, en España no había paz, sino una dictadura franquista de 'tomo y lomo' que se dedicó a la caza y exterminio de rojos y masones. Incluso, hubo campos de concentración en pleno funcionamiento, cárceles llenas de presos políticos, miles de prisioneros que trabajaron forzosamente en los Batallones de Trabajadores para el régimen franquista y los famosos Tribunales de Orden Público (TOP) que reprimieron todos los delitos políticos, por no hablar de los miles de asesinatos, torturas, ejecuciones, suicidios provocados o el robo de miles de bebés.


No cabe olvidar que el régimen de Franco, durante la II Guerra Mundial, mandó a los bufones de la División Azul a Rusia y que, en los campos de concentración nazis, fallecieron más de 10.000 españoles, sin que el régimen de franco hiciera nada para evitarlo. Tampoco hay que olvidar a los miles de republicanos que ayudaron a liberar París de los nazis, que combatieron el fascismo y que hoy siguen sin recibir un homenaje institucional por parte del gobierno español. España carece de toda legitimidad moral para hablar de la paz de los demás países, cuando en el propio país se violaban reiteradamente todos los derechos humanos. “Toda esta desfachatez de la monedita se la podrían haber ahorrado si no hubiesen incrustado de manera esperpéntica la figura del rey. Un monarca que goza de ese privilegio, gracias a que el genocida Franco instauró la monarquía en España con la Ley de Sucesión en la Jefatura de Estado (1947) y que se consolidó cuando el entonces príncipe, Juan Carlos de Borbón, prometió lealtad a Franco con la Jura de los movimientos y principios del régimen franquista (1966). Por cierto, en España enaltecer el franquismo sigue siendo legal, no como en Alemania, donde el nazismo es un delito”.