sábado, 4 de junio de 2016

José María García: (y II) Los reyes y el caos del periodismo.


José María García reconoce a Ramón Lobo que no ha sido amigo del rey Juan Carlos pero que sí ha tenido una muy buena relación con él… “Solo hay que husmear en la historia para saber que una de las grandes condiciones que dibujan a los Borbones es su nulo sentido del agradecimiento. Durante la transición, siempre estuvo protegido. Todos sabían que tenía aventuras, negocios y, de repente, fue matar al elefante y todo cambió. Somos un país de anécdotas. A un rey hay que respetarle y exigirle. Aquí se le ha respetado poco, no se le ha exigido nada y se le ha abrazado constantemente. Lo que me ha sorprendido mucho es que una publicación de prestigio mundial, Forbes, haya publicado con reiteración que el rey emérito era una de las mayores fortunas del mundo. Calculaban 1.800 millones, y nadie lo desmienta… Su hijo, Felipe VI, es diferente. Tiene una buena formación. Partimos de un hecho: la monarquía es un sistema obsoleto. Nadie puede ser rey por herencia. Pero si eso se institucionaliza, el rey o sus descendientes tienen que someterse a una serie de condiciones. Tienen privilegios, pero también obligaciones. Es rey porque es el hijo de Juan Carlos, es su único mérito. Ha salido listo, aplicado, guapo y alto, pero podría haber sido lo contrario. Hay bastantes ejemplos de reyes tontos”.

Dice abiertamente que el 15-M le encantó. “Toda mi vida he luchado contra molinos de viento. Me gustó su rebeldía: unos jóvenes que llegan, y dicen: aquí nos han estado tomando el pelo entre el PP y el PSOE. Esto se ha acabado. Me encanta, pero luego empiezas a analizar el contenido y el continente de sus manifestaciones y la rebeldía deja paso a la utopía. Y, claro, no se puede gobernar con utopía”. De este país, dice que ¡es tan raro! “En los Estados Unidos, con 50 estados y una sola bandera, cuando suena el himno, todos de pie, con devoción. Aquí se ha permitido pitar, ensuciar, arañar, agredir al himno español. Salvo en el Mundial, si veías a un tío con la bandera significaba que era un facha. Sucede también en la canción. Aquí hemos tenido a dos monstruos mundiales: Julio Iglesias y Raphael. Francia tiene a Charles Aznavour. Aznavour sigue siendo un Dios. Italia tiene a Buffon; España, a Casillas. Casillas ha ganado todo, Mundial, Eurocopa, todo. Casillas es un viejo que ya tendría que estar retirado; Buffon es Dios… Somos un país desagradecido, sin memoria. El otro día me emocionó la reacción admirable del Palacio de los Deportes de Madrid. El Real Madrid de baloncesto quedó eliminado, fuera de la Final Four y todo el pabellón lo despidió entre aplausos y puesto en pie, reconociendo de esta manera lo que había hecho el año anterior en el que ganó todo. Es una hermosísima lección, algo que brilla por su ausencia en España”.

Del periodismo actual opina que es un caos. Del periodismo de investigación y de denuncia, que es muy gratificante pero peligroso y caro. “Le pregunté a uno de los grandes reporteros de investigación por qué había dejado de escribir. Me dijo que el último reportaje en el que estuvo trabajando un mes, jugándose la vida, le pagaron 250 euros y sin cubrir los taxis… Una hora de producción de televisión en el mundo civilizado, y hablo de prime time, cuesta un millón de euros. Aquí, primero con el corazón, después con la política y ahora con el deporte, han encontrado a cinco tipos que se prestan a seguir un guión preestablecido, a decirse cuatro barbaridades, a ver quién chilla más; les dan mil euros y ellos felices: han cubierto cinco horas de programa. Así es lo más barato del mundo”.