jueves, 9 de junio de 2016

Un País que da miedo.


 “Sería bueno –escribe José Sanclemente en Zona Crítica, de Eldiario.es– que el lector supiera que uno de los miembros destacados del consejo editorial de El País, que preside Juan Luis Cebrián, es el expresidente Felipe González, y que en el accionariado están los principales bancos españoles. No hay que tener miedo a nada; que cada uno vote en conciencia y, sobre todo, que intente conocer qué y quién hay detrás de cada propuesta de los políticos e incluso de informaciones y editoriales. El diario El País da miedo. Tras publicar la encuesta de Metroscopia en la que señala que la coalición ‘Unidos Podemos’ de Pablo Iglesias y Garzón sería la segunda más votada, a solo tres puntos del PP y a cinco del PSOE, editorializa cargando sin ambages contra la formación política que considera populista y poco menos que antisistema. La desgracia –advierte– caerá sobre el otro país, el nuestro, si lo que dice la encuesta de este periódico global, antes independiente, se traslada en votos reales el 26 de junio. “Las arcas públicas se resentirán, Europa nos cerrará el grifo financiero y España se romperá por la costura de Cataluña. Pero lo peor para este periódico, el de mayor tirada de España, es que medios como Atresmedia, que apoyan al gobierno desde La Razón y Antena 3, son los que están dando alas en La Sexta a estos exasperados y rupturistas políticos”.

“La verdad es que este editorial acojona al lector, con perdón –reconoce el articulista–   Piénselo antes de votar o las consecuencias pueden ser fatídicas. Hasta ahí todo bien. Los periódicos que publican editoriales lo deben hacer de forma tan comprometida como lo hacen con las noticias, pero a veces se echa de menos el contexto y la trasparencia de algunas informaciones que son relevantes para los lectores. Por ejemplo, sería bueno que el lector supiera que uno de los miembros destacados del consejo editorial de El País, que preside Juan Luis Cebrián, es el expresidente Felipe González y que en el accionariado de este diario están los principales bancos españoles, el HSBC, fondos de inversión internacionales y hasta un sultán catarí, que deben verse aludidos por la supuesta inestabilidad financiera que acarrearía el avance del ‘populismo’ de la nueva coalición extremista. La advertencia en el editorial, que no tiene desperdicio, de que se está desplazando al centro izquierda del PSOE que está ‘desdibujado y no tiene audacia’, ¿debe ser una morcilla en el texto introducida por el editorialista González para que despierte Pedro Sánchez? La de que Rivera está sin el ánimo de las anteriores elecciones y Rajoy se atrinchera en igualar el resultado anterior podría ser una advertencia de los socios financieros  del diario para que se pongan las pilas e impidan esta impostura populista que nos puede salir cara”.

“Lo de arremeter contra Atresmedia –termina advirtiendo Sanclemente– suena a un quiero y no puedo. Prisa dilapidó varias veces su negocio audiovisual desde CNN hasta Sogecable pasando por la Cuatro. Ahora tendría altavoces para hacerse oír en ese intento de que no se produzca el resultado que le da su encuesta. Prisa es un grupo más pequeño, el País tiene la mitad de la difusión de hace diez años y los lectores están tan repartidos como los votos electorales. No pasa nada. No hay que tener miedo a nada, ni siquiera a El País; que cada uno vote en conciencia y, sobre todo, que intente conocer qué y quién hay detrás de cada propuesta de los políticos, incluso las que hay tras las informaciones y editoriales de los medios de comunicación”. Pero este periódico parece dispuesto a sacar toda la munición que encuentre hasta el 26-J atacando a Podemos. Tras el infame editorial del pasado domingo, el diario salió el miércoles con otro en el que decía que la socialdemocracia era propiedad del PSOE y que Podemos solo hace “retorcer los conceptos y las ideologías”. “Proclamarse socialdemócrata –pontifica retorcidamente El País– es la nueva astucia táctica con la que Iglesias pretende anclarse en el centroizquierda. El líder de Podemos ha entendido que para alcanzar el poder es mejor crear polémica sobre su conversión socialdemócrata y así evitar asustar a los votantes sensibles al frentismo de izquierdas”.