viernes, 23 de diciembre de 2016

Este año jugué a la lotería y perdí, como siempre.

Montoro os desea la mejor de las suertes para el día de hoy, en la Loteria de Navidad.

Este año, volví a caer en la trampa de comprarme un décimo de la lotería, pese a que me habían advertido que el Gordo se suele repartir y que cada jugador tiene una entre 100.000 posibilidades de que, en del Sorteo Extraordinario de la Navidad, toque el premio Gordo de 400 euros. Me dejé llevar por una intuición de que me iba a tocar un buen pellizco algo y cedi a la tentación. “Existe una probabilidad entre 100.000 –comentó a Europa Press Manuel de León, investigador del Instituto de Ciencias Matemáticas– porque hay 100.000 números diferentes y 999.999 de que no te toque”. Pero lejos de toda certitud me dejé llevar por la intuición, como la mayoría de españoles, dejándole al Gobierno la posibilidad de hacer caja de nuevo.

Un matemático como Manuel León asegura que, debido a la existencia del reintegro, hay algo más de un 15% de posibilidades de ser agraciado con algún otro premio. Y sostiene que “quince de cada cien números aproximadamente se llevarán algo”. Además, contaba con la superstición de que algunos números fueran más buscados que otros. Manuel de León insistía en que “todos” los números tienen la misma probabilidad de salir premiados, por lo que “no hay número feos”.  Así que me quedé con ese décimo y la ilusión de tener algo de suerte.

Pero llegó la hora de mover los bombos y mi número no salió ni por carambola. Entonces me aclararon que era más probable ganar en el Sorteo de 'El Niño' que en el de Navidad porque tiene más premios y, por lo tanto, hay más reintegros. Pero la advertencia me llegó demasiado tarde y, ante el evidente fracaso, ya no quiero volver a tentar  a la fortuna.  Además, ya me advirtieron que si ganaba el gordo debía dejar un parte importante para el Estado. “Si esperas ganar un millón y son 800.000 euros eso no va en el sentido de animar a la gente a comprar lotería”, me advirtió un amigo quien apuntó que, “al final, quien gana siempre es Hacienda”. 

Luego me he pasado el resto del día recordando porcentajes. Cuanto menos gastas más te toca, dicen los entendidos. Pero ¡cómo había caído de nuevo en la tentación de acariciar el Gordo de Navidad. Me he repetido que, por muy atractivos que sean los vídeos de promoción de la lotería, no volveré a dejarme engañar por mi intuición. Porque, aunque sean 20 euros los que perdí, prefiero gastármelos en algo más útil como comprarme un libro o ver una película. Y no dejaré que el Estado, sea de derechas, sea de izquierdas,  me engañe una vez más con sus fantasiosas posibilidades.