Juan José Millás define como “kafkiano” el fallo del Tribunal Supremo.
1️⃣
El caso García Ortiz no
es solo una condena. Es la ruptura pública del consenso sobre qué es real y qué
no. Millás lo llamó “kafkiano”. Y cuando un país empieza a nombrar a Kafka en
presente, es que algo profundo se ha roto.
2️⃣
Condenar al fiscal
general sin hacer públicos los motivos es un salto cualitativo. No es una
irregularidad. Es una forma de poder. Una sentencia sin relato es un mensaje:
“no necesitamos explicarnos”.
3️⃣
El escritor lo dijo
claro: “Kafka es el tribunal”. El problema no es el adjetivo. Es la estructura.
En El proceso, Josef K. era culpable antes incluso de saber qué delito había
cometido. ¿Os suena?
4️⃣
Millás añadió algo aún
más inquietante: “Hemos perdido pie”. Porque cuando la justicia deja de
razonarse, deja de ser común. Y un país sin realidad compartida es un país con
dos ciudades superpuestas y enemigas.
5️⃣
No se trata solo del
fiscal. Se trata de que, si la verdad deja de ser verificable, deja de ser
democrática. Y lo que queda es voluntad, relato y ruido. Mucho ruido.
6️⃣
Mientras tanto, la
derecha mediática vive instalada en una distopía imaginaria donde el Gobierno
controla la justicia… justo cuando la justicia muestra su independencia
castigando al Gobierno.
7️⃣
La dimisión del fiscal,
sin conocer aún los argumentos de la sentencia, es la imagen perfecta del
problema: se ejecuta castigo sin explicación. Una liturgia, no un
procedimiento.
8️⃣
Cuando Millás dice que ya
no sabemos si discutimos sobre un micrófono o una cuchara, está señalando algo
más que polarización: está señalando esquizofrenia política inducida.
9️⃣
Si no hay marco
compartido, no hay democracia compartida. Y lo urgente no es gritar más fuerte,
sino reconstruir ese suelo común.
(Spanish Revolution)

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