domingo, 30 de noviembre de 2025

República y monarquía en las Cortes, un extraño híbrido que amenaza con continuar.

Una amplia mayoría de españoles reclama explicaciones al rey emérito por sus escándalos.

A estas alturas de la democracia, todavía hay cuestiones consideradas como tabúes, Cuando, desde el Congreso, diputados como Gabriel Rufián, Ione Belarra, Alberto Ibáñez o  Aitor Esteban, plantean cuestiones sobre el rey emérito o Felipe VI, este Gobierno socialista contesta solo en contadísimas ocasiones. Las probabilidades de éxito para conseguir que un diputado consiga una respuesta, por escrito, sobre la Casa Real, son escasas. El Ejecutivo, cuando se le pregunta sobre datos concretos, suele abstenerse al tratarse de cuestiones de cuestiones que tengan que ver con la monarquía y acostumbra a echar mano de la Ley de Secretos Oficiales o de las excepciones que contempla la Ley de Transparencia, en especial los económicos. Así lo escribe Samuel Martínez en un reportaje aparecido en Público el pasado día 23 de los corrientes: “No entiendo que el Gobierno sea incapaz y tan timorato al calificar las acciones del monarca anterior y del actual”, critica Alberto Ibáñez, de Compromís, uno de los diputados más insistentes sobre este tema. “Los grupos que suelen interrogar más frecuentemente al Ejecutivo sobre la actividad de la monarquía en España y sobre el dinero que le cuesta a los españoles son Esquerra Republicana (ERC), Podemos, Bloque Nacionalista Galego (BNG) o Compromís. Según un análisis, hecho durante esta legislatura, se ha remitido de forma escrita al Gobierno una cincuentena de preguntas (normalmente agrupadas en documentos donde figuran baterías de interrogantes), de las cuales el Gobierno ha respondido solo a tres de forma concisa y otorgando la información que se demandaba el solicitante. Una de ellas la formuló el ya ex diputado del PNV, Aitor Esteban, actualmente presidente del partido. El jeltzale preguntó en septiembre de 2023 si la Armada iba a gastar 1,8 millones de euros para la ‘construcción y compra’ de un nuevo barco de regatas para Felipe VI. El Gobierno respondió que ‘no existe, ni está previsto, proyecto ni créditos destinados a la adquisición de embarcación alguna destinada a la sustitución del AIFOS500’. Meses más tarde, en junio de 2024, Alberto Ibáñez preguntó por el coste de la conmemoración de la década de la coronación del monarca que se celebró en 2024. También en aquel caso se remitió una respuesta clara. Alquiler de la tribuna de invitados para el acto: 13.019,60 euros. Asistencia técnica: 309,76 euros. Traducción al inglés del texto que se subió a la web del Congreso con motivo de la ‘exposición conmemorativa’: 45,98 euros. 

 
Rufián, sobre el rey emérito 'Que devuelva lo robado y se vaya al asilo'.

La misma respuesta se ofreció a Gabriel Ruián y Teresa Jordà (ERC) cuando se interesaron por esa cuestión. Los diputados no consiguen respuestas claras a sus preguntas sobre el Rey porque el Gobierno evita pronunciarse, y algunas preguntas son inadmitidas a trámite. Esta situación se debe, en parte, a la falta de transparencia en torno a la Casa Real y a la inviolabilidad del Rey. El Ejecutivo suele limitarse a respuestas genéricas sobre el marco legal sin entrar en detalles sobre los temas específicos que los diputados intentan investigar. Con respecto al resto de las preguntas, o bien son inadmitidas a trámite por parte de la Mesa del Congreso, o el Gobierno evita responderlas, o esgrime leyes como la de Secretos Oficiales o Transparencia para esquivar responder con datos, o contesta de una forma genérica y sin información precisa. “Cada vez que preguntamos por la monarquía, el Gobierno responde con evasivas, silencios y excusas, evidenciando que existe un pacto tácito para blindar a una institución que no está sometida a los mismos mecanismos de control que afectan a cualquier otra institución del Estado”, aseveran fuentes del BNG. Pero ¿por qué algunas preguntas son inadmitidas a trámite? Es el caso, por ejemplo, de una del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, sobre las “investigaciones relacionadas con las comisiones presuntamente ilegales cobradas por el rey emérito, como en el caso de la construcción del AVE a La Meca”. Fuentes de la presidencia del Congreso explican que cuando la Mesa falla en ese sentido suele tener que ver con que considera las preguntas inconstitucionales o porque tienen defectos de forma. En ese caso, como cuando Ione Belarra solicitó una valoración del Gobierno sobre “la creación de una fundación por el rey emérito su majestad don Juan Carlos junto a sus hijas en Abu Dabi para facilitar el traspaso de su herencia a las infantas Elena y Cristina”, se hace un “requerimiento de aclaración”. No obstante, la mayoría de las veces las preguntas pasan el corte de la Mesa, pero después reciben respuestas incompletas y difusas por parte del Ejecutivo. Aitor Esteban, Gabriel Rufián, Néstor Rego, Alberto Ibáñez, Ione Belarra o el diputado también de Esquerra Francesc-Marc Álvaro han preguntado, de distintas formas y vinculándolo con diferentes acontecimientos, por los fondos del Estado destinados o bien al actual rey o al emérito.  En esos casos, salvo en la ya citada respuesta acerca de la conmemoración del décimo aniversario de la coronación de Felipe VI, o no hay respuesta o, si la hay, es críptica. Por poner un ejemplo, la propia Belarra preguntó si se ha utilizado dinero público para “ocultar” la “supuesta relación” del rey emérito con Bárbara Rey. Y el Gobierno despacha el asunto de la siguiente manera: “Se informa, en relación con las preguntas formuladas, que los presuntos hechos a los que se hace referencia en la iniciativa, corresponderían a legislaturas anteriores”.

Alberto Ibáñez cargó contra el Gobierno porque “los ciudadanos tenemos el derecho de saber las opiniones sobre el actor político que es el rey Felipe VI”.

Por poner otro ejemplo, Aitor Esteban preguntó, en relación con las regatas en las que participa Felipe VI, si el Gobierno consideraba que debía “emplearse dinero público para costear una actividad privada del Jefe del Estado”. En aquella ocasión, como en otras muchas, el Ejecutivo ni contestaba. Lo cierto es que el Gobierno casi nunca se mojaba cuando se le preguntaba por una opinión, intención o posición en cuanto a la Casa Real. En septiembre de 2024, Gabriel Rufián preguntó si el Ejecutivo estaba “dispuesto a impulsar reformas para eliminar el privilegio de la inviolabilidad del monarca en ejercicio y garantizar que Juan Carlos I pudiese ser investigado por los presuntos delitos cometidos tras su abdicación”. La respuesta —escueta e incompleta— era la siguiente: “El rey emérito es un ciudadano de pleno derecho sujeto al ordenamiento jurídico como el resto de los españoles”. Tampoco respondía el Gobierno si considera que el CIS debería preguntar sobre la monarquía. Como mucho, en una respuesta a Alberto Ibáñez en junio de 2024, dijo que, en el último barómetro de aquel entonces, la monarquía solo representaba el principal problema para el 0,3% de la ciudadanía, “situándose en la posición 50”. Ibáñez cargó contra el Gobierno porque, subrayaba, “los ciudadanos tenemos el derecho de saber las opiniones sobre el actor político que es el rey Felipe VI”. Era una postura, la del Ejecutivo, que no extrañaba a Podemos. “El bipartidismo siempre ha protegido a la monarquía, encubriendo su corrupción e impidiendo que rinda cuentas ante la ciudadanía. Y esa protección del PP y del PSOE a una institución corrupta y heredera directa del franquismo se manifestaba en la negativa del Gobierno a responder a preguntas que afectaban a la casa del rey”, completaban, “pero también en el bloqueo del PP y el PSOE a todos los intentos de Podemos por poner en marcha en el Congreso una comisión de investigación sobre la corrupción de la monarquía o en el empeño del bipartidismo y de este Gobierno por mantener clasificados los papeles del 23F”. Y se remontan, incluso, al momento en el que el "PP y el PSOE pactaron a toda prisa la sucesión monárquica”. En otras muchas preguntas, el Gobierno recurre a las leyes de Secretos Oficiales y de Transparencia, que incluyen al rey entre los agentes a los que se les hace una “aplicación subjetiva” de la norma. Sobre todo, en lo que tiene que ver con los recursos económicos destinados a la actividad internacional de Felipe VI o con las regatas de Juan Carlos I, en Sanxenxo. Ambas cosas, a pesar de las resoluciones del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, que más de una vez instaba al Ejecutivo a responder sobre esas cuestiones. Alberto Ibáñez observó una “clara tendencia borbónica a la corrupción” y consideró que profundizar en la transparencia de la Casa Real era necesario para evitar el riesgo de que “dentro de unos años” pudiéramos volver “a tener noticias de presunta corrupción”. Por lo pronto, todas las fuentes consultadas de entre las formaciones a la izquierda del PSOE lamentaban que el Gobierno no colaborase en esa tarea tanto como les gustaría.

Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes

 
 El silencio que sostuvo la mentira.

La comida entre Carlos Mazón y Maribel Vilaplana el 29 de octubre no fue un detalle privado. Duró tres horas y media, en plena emergencia con 229 personas fallecidas, mientras el president afirmaba que a las 17.00 estaba “en su despacho” y a las 19.00 ya iba camino del Cecopi. Era falso. Y ella lo sabía. Vilaplana no tenía responsabilidad institucional. Pero sí tenía información esencial. Información que eligió no contar. Ni cuando vio a Mazón mentir en directo. Ni cuando las versiones oficiales cambiaban como quien mueve piezas en un tablero. Primero salieron del restaurante poco después de las cinco. Luego, una hora más tarde. Primero se despedían en la puerta. Luego en el parking. Siempre acompasados. El tique del parking mostró la realidad: 19.47. Una hora más de lo que habían contado. Vilaplana explicó a la jueza que se quedó trabajando en el coche. En un subterráneo. El día de una tragedia. Una explicación difícil de creer sin preguntas. Mientras tanto, Mazón acumulaba 37 minutos en blanco sin responder llamadas. Ella era la única que podía aclararlo. No lo hizo. No es delito. Pero sí es relevante. Sí afecta a las víctimas. Sí sostiene una mentira que ha marcado un año entero de política en la Comunitat Valenciana. Cuestionarlo no es machismo. Es exigir responsabilidad a quien sabe la verdad y decide no compartirla. Porque la verdad no se borra apagando la luz. (Spanish Revolution)

El Gran Wyoming en los Premios Ondas. Cadena Ser

Este miércoles, 26 de noviembre, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogía la 72ª edición de los Premios Ondas. Entre los premiados, El Gran Wyoming, que recibió el galardón a Mejor Comunicador en televisión por su trayectoria y su reconocimiento con El Intermedio. El comunicador entonó un discurso con el que revindicó el "derecho a la información veraz" y cargó contra Miguel Ángel Rodríguez, el Tribunal Supremo y Vox. "Yo tengo el pelo blanco, pero no miento, que quede claro esta noche aquí", dijo, haciendo alusión a las declaraciones del jefe de Gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, en sede judicial. “Yo no soy periodista, pero quiero pedir un favor a todos los periodistas que están aquí, que son la flor innata de la profesión. Llevo más de 40 años en la televisión y nunca, como ahora, había visto el sistema democrático tan amenazado. Y gran responsabilidad de esto son personas responsables de medios que bajo el disfraz hipócrita de la pluralidad y la libertad de expresión ceden espacio con todo el cinismo del mundo a intoxicadores que ocupan el terreno de la información para soltar falsedades, insidias, mentiras”, prosiguió.  

Évole solo utiliza dos palabras en mayúsculas para describir el potente discurso de Wyoming: “Nada más qué decir. Gracias, Wyoming”

Nadie entendió lo que estaba a punto de pasar… hasta que Évole soltó estas palabras que dejaron helado todo el Ondas, como si hubiera revelado una verdad que nadie se atrevía a nombrar y que flotó en el aire con una tensión imposible de ignorar. Wyoming acababa de lanzar un discurso que encendió la sala, pero lo que vino después parecía un eco aún más peligroso. Y mientras los aplausos seguían retumbando, una pregunta quedó suspendida, lista para explotar en cualquier momento… ¿Qué quiso decir realmente Évole?

Voz, Figaredo y la motosierra de Milei.

Hay que reconocerle una cosa a los de Vox: cuando hacen el ridículo, no lo hacen a medias. Lo hacen con fuegos artificiales, confeti y ahora también con inteligencia artificial. La ultraderecha española —esa que presume de “defender a los españoles” mientras vota contra sus derechos— ha decidido que ya no le basta con los bulos clásicos. Ahora quieren producir cine. Serie B, claro. Muy B. El último desvarío: un vídeo con IA donde José María Figaredo, diputado ultra y sobrino de Rodrigo Rato (por si faltaba pedigree), aparece en la tribuna del Congreso sacando una motosierra. Literalmente. Una motosierra. No es sátira. Ojalá lo fuera. Este es el nivel. La política convertida en un fanart cutre de Forocoches. El mileísmo de baratillo. Un intento desesperado de copiar al liberticida argentino Javier Milei… pero sin gracia, sin discurso y sin la capacidad de sostener una motosierra sin cortarse un pie ideológico. El problema no es la motosierra. El problema es que se creen la metáfora. Hablan de “cortar” gasto público mientras viven del gasto público. Llaman “casta” a todo el mundo menos a sus apellidos de siempre. Gritan libertad mientras enseñan la lista de vetos. Y luego se sorprenden de que las redes se partan de risa... Y con esta motosierra digital, lo único que han dejado claro es lo que ya sabíamos: cuando no tienes proyecto, haces ruido. Cuando no tienes ideas, haces vídeos. Y cuando no tienes nada que ofrecer, te montas tu propio circo. El problema es que, mientras tanto, seguimos pagando la entrada. (Spanish Revolution)

 Guillermo Fesser se pronuncia sobre la condena al fiscal general del estado, Garza Ortiz, y le lanza un dardo al novio de Ayuso.



Andreu Buenafuente ha tenido que parar “Futuro imperfecto” por prescripción médica. Exceso de trabajo. Cansancio acumulado. Riesgo de colapso. La fecha es clave: 27 de noviembre de 2025, día en que RTVE reconoce oficialmente que las grabaciones quedan en pausa. En La Revuelta, Broncano y Jorge Ponce hicieron lo que casi nunca se hace en televisión: mirar a cámara sin ironía y mandar un mensaje de ánimo a uno de sus referentes. Broncano dejó una frase que se ha convertido en símbolo involuntario: “Está en la recuperació”. Mientras esto ocurría, en el Senado, José Pablo López defendía a RTVE ante un ecosistema mediático que vive atacándola. Lo dijo sin rodeos: hay periodistas pidiendo el cierre de medios públicos. Y en paralelo, El Gran Wyoming recordaba en los Ondas que “un periodista deja de serlo cuando miente”. Todo en la misma semana.  (Spanish Revolution)


Franquistas en el TS.

El pasado viernes fue Black Friday. Para unos más que para otros...

 El humor en la prensa de esta semana: El humor en la prensa de esta semana: El Roto, Peridis, Eneko, Manel F, Vergara, Antón, Emergol, Enrique, Ferranmartín, Idígoras y Pachi, Kap...







 De aquellos polvos estos lodos.
Garrote.
 
La persecución.

Serlo y parecerlo.








Pep Roig, desde Mallorca:


Cuestión de fe.

Lo que se lleva.

Soliviantar en paz.

A la contra.

Cosas de otro planeta.

Los vídeos de esa ssemana.

Las preguntas prohibidas sobre los reyes: por qué...

La fotografia dels reis – Polònia

"El Supremo no revelará el secreto de la sentencia contra el fiscal general"

¡BUENAFUENTE DESTROZA a AZNAR en DIRECTO y DESMONTA el FRANQUISMO con DATOS IMPLACABLES!

WYOMING, tras recibir el ONDAS a mejor comunicador: "Yo tengo el pelo blanco, pero NO MIENTO"

Javier Cercas y Eduard Fernández recuerdan el 23F | #LaRevuelta 27.11.2025

Dani Mateo alucina con el villancico de Leticia Sabater - El Intermedio


No hay comentarios: