domingo, 29 de mayo de 2022

La meritocracia ¿es un mito?... Y las imágenes del emérito.

Lilith Verstrynge critica la meritocracia: "La cultura del esfuerzo genera ansiedad".

La ecologista y políglota Lilith Verstrynge, hija de Jorge Verstrynge y secretaria de organización de Podemos, desató hace unos días en Valencia la polémica en las redes sociales con su intervención en la Fiesta de la Primavera. En su discurso, tildó de “mito” la meritocracia, alegando que el “ascensor social no funciona” y que “quien nace pobre suele morir pobre, independientemente del esfuerzo que haga”. Lilith Verstrynge dio una charla titulada “La batalla por el tiempo: el derecho a vivir mejor”, en la que se refirió a la meritocracia y la cultura del esfuerzo que, a su juicio, “es lo que genera esa fatiga estructural y toda esa epidemia de ansiedad”. “En realidad afirmó Verstrynge–, todo este mito de la meritocracia lo que hace es convertir los problemas colectivos en culpas individuales. Es tu culpa y solamente tu culpa. Si te va mal es porque no te esfuerzas, pero no te cuentan en realidad que lo que importa no es tu esfuerzo sino, muy probablemente y en la mayoría de los casos es tu código postal, tu entorno y tu capital cultural. Entonces, en función del barrio en el que naces, del entorno en el que naces y de la capacidad o el capital cultural que tiene la familia en la que naces, no vas a estar en las mismas condiciones ni vas a tener las mismas posibilidades que otros. Esto nos lleva a que la igualdad de oportunidades es un mito para justificar el 'sálvese quien pueda', igualdad de oportunidades y todos a codazos”. La dirigente 'morada' alegó que un “44% de las diferencias de renta en nuestro país se explican por las diferencias de origen. Quien nace pobre suele morir pobre y da igual el esfuerzo que haga o el compromiso o ambición que tenga. El ascensor social no funciona, está roto. La forma más sencilla de ascender socialmente con ese ascensor es heredar capital, o bien económico o bien cultural o bien relacional, por contactos o por entorno”.

La intervención de Lilith Verstrynge desató la polémica.

Estas declaraciones se hicieron y, en Twitter, se desató la polémica entre quienes aplaudieron y quienes censuraron su intervención. Julen Bollain respondió al por qué Lilith Verstrynge tenía toda la razón cuando decía que la meritocracia era un mito aludiendo al 70% de la desigual distribución de la riqueza en España derivada de las herencias y recordando que se necesitan 120 años para que una familia del 10% más pobre alcance ingresos medios. Gabriel Rufián dijo que había gente muy enfadada haciendo tuits porque Lilith Verstrynge había dicho que lo de la meritocracia en España era un mito mientras esperaban a que Juan Carlos saliera de Zarzuela para jalearle. La periodista Lucía Tolosa reveló que era alucinante decir que la meritocracia era un mito y que la igualdad de oportunidades no existía. “Esto no es una ocurrencia de Lilith Verstrynge, es una realidad avalada por datos. Basta con mirar los datos de la desigualdad en España. La pobreza se hereda”. Honesta Annita pidió no olvidarse de que Lilith Verstrynge trabaja “mientras los hermanos y primos de los que tú votas roban y Macarena Olona falsifica un padrón para cobrar dietas”. Y Mar Díaz Gamero recordó que Lilith Verstrynge dice que la meritocracia “es un mitoy el esfuerzo no importa. Claro, lo dice la que vive de la política gracias a ser la hija del ex-Secretario General de Alianza Popular y creador de Podemos”. 

La escuela ha logrado que miles de personas de clase obrera accedan a estudios superiores y empleos cualificados, pero a menudo el nivel de ingresos de los padres pesa más que las capacidades de los hijos.

“¿La meritocracia son los padres? Cómo el sistema educativo falla a las clases bajas frente a las altas”, escribían Pau Rodríguez y Victòria Oliveres el 2 de diciembre del 2021 en  Eldiario.es. “La realidad de la movilidad social, sin embargo, es mucho más compleja. La literatura científica ha demostrado desde hace décadas que el nivel social y económico de las familias, reducido a veces a su código postal, es un factor clave para predecir el desempeño educativo de los hijos. Pero, aun así, los expertos consultados se muestran muy cautos a la hora de decidir si la sociedad española es o no meritocrática”. “La meritocracia existe, pero está averiada. La sociología lleva años observando en la trastienda de este ideal y ha comprobado que parte de él es un decorado”, sostiene José Saturnino Martínez García, sociólogo especializado en desigualdades educativas. Lucas Gortázar, director de investigación de 'Economic Policy & Political Economy’ de Esade, y Rafael Merino, sociólogo del Grupo de Investigación en Educación y Trabajo de la UAB, se expresan en términos parecidos. “La meritocracia es una promesa que es importante mantener, pero que está parcialmente incumplida”, dice el primero. “Hace 200 años nadie de clase baja accedía a la educación superior y ahora son millones de personas”, abunda. Y advierte el segundo: “A los hijos de clase baja les compensa llegar a la universidad, esto es clarísimo. Hacer un discurso de que estudiar no sirve para nada es falso y es clasista”. Pero a partir de ahí, la pregunta es si España es más o menos meritocrática que el resto de países de su entorno y si se puede identificar dónde falla el sistema, el educativo y el laboral, a la hora de garantizar igualdad real de oportunidades. Y ¿por qué? Los investigadores advierten de que, en el acceso al mercado laboral, no existen apenas datos para evaluarlo. Pero en el sistema educativo hay unos cuantos indicadores, desde el menor acceso de las familias vulnerables a la educación infantil hasta el mayor abandono prematuro de los jóvenes de clase baja. Pero quizás el dato más sangrante es el de la repetición escolar, un fenómeno en el que España es campeona del mundo desarrollado. “La tasa de repetición se ceba con los más vulnerables más que en ningún otro país”, constata Gortázar.

 
Caterina Calsamiglia: “El sistema de reparto de clases escolares es segregador”.

Al salir del sistema educativo y académico, el rastro de la meritocracia es mucho más complicado de seguir a partir de los datos. Saber cómo influye el origen social a la hora de lograr los mejores contratos, de convencer a tus jefes y de poder escalar lo más rápido a los puestos directivos es complicado de cuantificar. Los expertos consultados advierten de la importancia de los contactos que uno tenga para entrar en determinados empleos. Pero operan otros factores, como las habilidades sociales o el miedo al fracaso, que, de nuevo, favorecen a quienes tienen más y perjudican a quienes tienen menos. Sobre esto opina Caterina Calsamiglia, economista e investigadora ICREA. “Esta idea de que el error forma parte del aprendizaje es un lujo. Eso lo dicen los que están suficientemente tranquilos y confiados de que el sistema les permitirá corregirlo o fracasar temporalmente”, expresa, en referencia, sobre todo, al entorno laboral. “Igual que decir que el fracaso forma parte del progreso y que es necesario para triunfar”. Montar una empresa y no tener éxito no tiene el mismo coste para quien sabe que sus padres le van a rescatar que para quien puede acabar desahuciado. Pero no hacen falta casos tan extremos. Dejar el trabajo durante un año para cursar un master o para estudiar inglés y mejorar el currículum puede ser otro ejemplo. En las transiciones educativas, esta “aversión al riesgo” está estudiada, observa Merino. Los jóvenes de bajo nivel socioeconómico suelen optar por carreras más cortas y que creen más accesibles y con salidas laborales claras. “El coste que supone mantener años de formación en términos relativos es mucho más grande para la gente de clase baja, con lo que muchos aseguran el tiro”, resume Merino, que aun así añade para el análisis que la opción mayoritaria para el perfil de buenos alumnos de familia humilde cuando acaban la ESO sigue siendo cursar el Bachillerato. Para Gortázar, de hecho, el análisis sobre la meritocracia en España debe ir “inequívocamente unido al funcionamiento del mercado laboral”, a si permite o no la movilidad. Y aquí ve necesario destacar el problema del elevado paro estructural, unido a una "alta temporlidad", que hace que se cree una bolsa de “perdedores del sistema”. “Si tienes un país donde todo el mundo accede a estudios medios y superiores, no hay trabajadores de tercera, sino, como mucho, de segunda y de primera”, sostiene, y añade la ausencia de una apuesta por la FP como una de las causas. Calsamiglia, por su parte, también argumenta que las sociedades con menos diferencias sociales y salariales tienden a ser más meritocráticas. “Los países con mejor ascensor social, como los del norte de Europa, son los menos desiguales. Porque si no hay grandes diferencias, los padres de clase alta se relajan, porque ya les parece bien que su hijo acabe en un puesto u otro. Pero si las diferencias son enormes y hay que seleccionar a ganadores y perdedores, entonces es más difícil que exista el ascenso social, porque las familias favorecidas van a aprovechar su poder para asegurase de que sus descendientes no caigan”, resume esta economista. 

¿Es la meritocracia un mito? se pregunta Pablo Iglesias.

Las palabras de Lilith Verstrynge sobre la meritocracia sirven de argumento central a La Base de Público. “Desde Demóstenes a Michael Jordan dice Pablo Iglesias al presentar el tema–, siempre nos han vendido el mérito como clave del éxito. ¿Y si no fuera del todo cierto? En España sabemos que el 75 por ciento de los 100 más ricos no son ricos por ser muy listos o por ser hábiles emprendedores, sino porque heredaron. Pablo Iglesias, Sara Serrano y Manu Levin desmontan con datos que el mérito y el esfuerzo existen, pero no justifican la desigualdad social con la que parte cualquiera que nace en una familia humilde. ¿Es la meritocracia un mito? Obviamente y hay decenas de datos que lo demuestran. En España sabemos que el 75 por ciento de los 100 más ricos no son ricos por ser muy listos o por ser hábiles emprendedores, sino porque heredaron. Y sabemos también que la esperanza de vida en los barrios populares es menor que en los barrios más pudientes. Pero quiero preguntarme algo: ¿Existe el mérito? ¿Existe el esfuerzo? Pues claro, igual que existen la decencia y la indecencia. Tiene mérito llegar a ser doctor habiendo crecido en una casa en la que no había libros, como tuvo mérito que el tartamudo Demóstenes se convirtiera en el mejor orador en Atenas, durante el siglo IV antes de Cristo. Pero que nadie tenga la poca vergüenza de poner de ejemplo a Demóstenes o a los héroes de la clase obrera para justificar la mierda neoliberal que nos rodea. Ningún ejemplo de superación individual puede justificar la desigualdad social y la falta de políticas que compensen la desventaja con la que parte cualquiera que nace en una familia humilde”.

Pablo Iglesias consuela a Lilith Verstrynge en su programa tras sus críticas a la meritocracia en la Fiesta de la Primavera de Podemos.

“Decía que el mérito existe, lo mismo que la decencia y la indecencia existen también. Frente al individualismo de Michael Jordan, su compañero de los Bulls Craig Hodges, tuvo mérito cuando el presidente Bush padre invitó a los campeones a visitar la Casa Blanca. Hodges, campeón de la NBA y ganador del concurso de triples, llevó a la Casa Blanca un dashiki, una vestimenta tradicional africana, para protestar ante el presidente por el trato que el Gobierno daba a los negros. Aquel gesto valiente acabó costándole que ningún equipo de la NBA quisiera contratarlo. Esa decencia y ese valor, viniendo de alguien que lo tenía todo, tuvo mucho mérito. En estas últimas horas en las redes sociales, se ha pronunciado mucho el apellido Verstrynge. Conozco a los dos políticos que lo llevan. El padre, Jorge, fue secretario general de Alianza Popular. Cualquiera que haya sido secretario general de AP tiene asegurado acabar en un consejo de administración y vivir de puta madre el resto de su vida sin pegar un palo al agua. Pero Jorge Verstrynge volvió a dar clases en la Complutense y además se hizo rojo. Un rojo de mierda con suelo de profe de la pública. Eso tiene mérito. La otra política del clan, Lilith Verstrynge, creció en una casa llena de libros en la que le hablaban en castellano y en francés. Lo tuvo todo más fácil que Demóstenes y que los héroes de la working class. Podría llevar una plácida vida y ganar pasta, pero se metió en Podemos para aguantar los insultos de hordas de babosos y las críticas de mercenarios con carnet de periodista, encantados de cumplir servilmente las consignas que les dan sus jefes. Y eso tiene mucho mérito. Y lo que dijo Lilith Verstrynge sobre la meritocracia en la Fiesta de la primavera de Podemos, era la puñetera verdad”.

Elizabeth Duval, estudiante de Filosofía y Letras Modernas en la Sorbona de París, está considerada como una referente trans y defensora de la reforma de la llamada Ley Trans en España, ha sido colaboradora habitual en el programa de RTVE “Gen Playz” y ha participado en otros de actualidad política como El Objetivo. E. Duval señala en su artículo “Meritocracia, representación y personaje”, aparecido el pasado viernes en Público, estar fundamentalmente de acuerdo con buena parte del discurso de Verstrynge. “Creo, además, que su respuesta fue particularmente acertada, y que el rifirrafe acabó beneficiándola. Ahora empiezan los peros (que no han de servir para negar nada de lo anterior). La política de la representación es también una política de la apariencia y una política estetizada. No se trata (sólo) de que nuestros representantes públicos (u orgánicos) nos suplanten o refieran a nosotros en otros contextos: si nosotros somos los representados, ellos también son representaciones, y en toda figura pública está presente la metáfora del teatro. El interviniente en lo público actúa, gesticula, teatraliza, representa; dentro de esa representación, lo importante no es él mismo, sino lo que parece. Resuena la pregunta de John Anderson: ante una institución social, lo importante no es preguntarse por su propósito, sino por los conflictos que está escenificando… La crítica principal que se esgrimía contra Lilith Verstrynge consideraba insultante que una mujer con ese apellido negara la existencia del mérito, es decir, venía a señalar, sin entrar en el fondo argumentativo de la cuestión, que ella se beneficiaba de las contradicciones del sistema que estaba criticando. Nos tienta inmediatamente decir que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, pero declarar algo así sería tratar de escapar de forma fácil: es extraordinariamente relevante quién enuncia las cosas y cómo concuerda el emisor con lo que está enunciando, más aún si se ha cultivado toda una cultura política que exalta los parecidos entre emisores, receptores y discurso. Verstrynge pertenece a un partido y a una cultura política que ha elevado a dogma ese componente estético, y señalar esto no es una crítica a que esas estéticas o identidades existan; la secretaria de organización carga consigo una importantísima herencia gestual. Hay críticas parecidas que han cargado contra el Future Policy Lab, nuevo think tank progresista dirigido por Bernardino León Reyes (las más cruentas, como la de Estefanía Molina, han hablado, a mi parecer con un acierto muy discutible, de ‘el pijerío contra la meritocracia’) pero la dinámica y las consecuencias no son las mismas en ambos casos. La ‘casta’ progresista que investiga en ese think tank no aspira ni busca representar a nadie, ni saca provecho particular de parecidos o semejanzas con el pueblo; una verdad enunciada se modifica siempre según aquella persona que la enuncie. Propone respuestas, habla de herencias universales y se centra en una investigación de ciencia social. Lo que cada uno considere sobre los expertos puede luego discutirse, pero el agravio producido no es el mismo, y menos mal, en el terreno de lo académico y en el terreno de lo político”.

La secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstrynge, interviene durante la Fiesta de la Primavera de Podemos, a 22 de mayo de 2022, en Valencia, Comunidad Valenciana.

“Es cierto –continúa Elizabeth Duval– que la meritocracia (empleada aquí más como referencia al ascensor social que al gobierno de los mejores) no tiene un correlato estricto en la realidad, y que, en culturas, bajo el influjo estadounidense, el mito del hombre hecho a sí mismo produce monstruos terroríficos; no es menos cierto que lo que genera políticamente esa afirmación o esa verdad (‘la meritocracia es un mito’) es frustración y resentimiento por parte de los afectados por ello, en particular, si quien se lo dice no es de su misma condición. Quienes sólo heredaríamos deudas en caso de heredar no nos tragamos tampoco la cultura del esfuerzo, y si acaso buscamos justificaciones en talento, fortuna y circunstancias incontrolables, pero que terceros vengan a pintar el retrato de un sistema inmóvil y carcelario puede producirnos algo de extrañamiento. Una de las principales diferencias entre sistemas de castas y el capitalismo es que la movilidad social sí que se produce en el sistema capitalista; es por ello que su dominación es mucho más sutil, que su violencia parece sin serlo menos opresiva. Negar la movilidad social, por poca que sea, es exponerse demasiado a los contraejemplos por haber construido un retrato en exceso fatalista. Es extraordinariamente difícil modificar todos los valores de una época, por más que sea necesario plantear paradigmas alternativos; lo es también identificar qué ideas sirven más y mejor para activar y movilizar. Las medidas que plantean informes como el del Future Policy Lab son interesantes y en muchos casos necesarias, y hace falta acción política que actúe contra el mito de la meritocracia; dudo, en cambio, sobre si la afirmación discursiva plana que apunta con el dedo a ese mito es lo más funcional.(…) Quizá la izquierda, al tiempo que busca incidir en lo incrustado, cambiarlo todo, al tiempo que se rearma, tendría que pensar en cómo (más que tratar de acabar con todo el poder cultural del neoliberalismo) cumplir aquellos deseos prometidos por el neoliberalismo que este ha sido incapaz de satisfacer, en palabras de Mark Fisher. Si no vamos a poder acabar con el apego al mérito, por más que conozcamos racionalmente que este afecto es irracional, ¿cómo movilizar una noción del mérito en una dirección progresista, acabando con la hegemonía sobre ese concepto que aparece en la ideología neoliberal? La pregunta es clave para que no nos quedemos en una denuncia de lo que está mal y podamos pasar a la construcción de una alternativa; por duro que parezca asumirlo para quienes estaríamos a gusto cambiando el mundo de base, toda alternativa se forja con una alianza de lo nuevo y de lo viejo. En lugar de celebrarnos cada uno cuando nuestra propia bancada nos jalea, repensar toda inercia es necesario para que, algún día, podamos alguna cosa, más allá de respuestas y reacciones. Escapar de los roles asignados en nuestro teatro carcelario sí tendrá su mérito”.

Otras imágenes, fotomontajes y fotos sorprendentes:

El primero es un anciano pastor al que acusaron de haber robado en las cumbres de Sierra Nevada unas plantas de manzanilla y lo sometieron a un proceso judicial. Pidieron para él más de dos años de prisión, exigió que lo juzgaran porque quería acabar, según decía, con la angustia de saber si tendrá que ir o no a la cárcel. 

El segundo es un anciano rey emérito que incurrió en cinco delitos fiscales, tantos como años analizados, pero no pudo ser denunciado por inviolabilidad, prescripción o porque regularizó sus fondos. También pudo cometer cohecho y blanqueo, pero escapó a su responsabilidad por idénticos motivos. Creo que esto por si solo define el nivel de la justicia y la corrupción a todos los niveles de un país. (Hermidia García Galán)

Lo mejor que motivó el viaje del emérito a España fue esa viñeta de Manel Fontdevila en ElDiario.es

Los únicos que han hecho caer a la monarquía en este país son los peldaños, los bordillos y los desniveles en los que solía tropezar con frecuencia nuestro señor, el rey católico, Juan Carlos de Borbón y Borbón. Claro que después lo levantaban los servilones, y aquí no pasaba nada. Exactamente lo mismo que ahora.



La reina Sofía aterrizó el domingo, 22 de los corrientes, un día antes del esperado reencuentro familiar con Juan Carlos que llevaba ausente desde agosto de 2020. Sin embargo, según el comunicado que emitió la Casa Real tras la visita del Emérito, la reina Sofía no pudo “compartir el almuerzo al haber dado positivo por Covid a su regreso de Miami”. A pesar de estar contagiada, la reina permaneció “con el resto de la familia en el salón del almuerzo, provista de la preceptiva mascarilla y las medidas de ventilación correspondientes”, según la nota real. Esta inesperada noticia del contagio causó una oleada de memes en las redes sociales. Varios usuarios pusieron en duda que justo se hubiese puesto mala el día que iba Juan Carlos I de visita a Zarzuela. También se pudieron leer algunos comentarios como: “La reina Sofía, lamiendo barandillas en el aeropuerto para no tener que comer con el campechano”, “Es la casualidad más casual y oportuna que he visto en bastante tiempo” o “La reina Sofía preguntando hasta cuántas veces se puede decir que ha pillado el Covid sin que se note mucho”.

“Juan Carlos I lleva más tiempo cometiendo delitos que reinando, por lo no es bien recibido si no es para rendir cuentas a la justicia”. (Coordinadora d'Associacions per la Memòria  Democrática del paìs Valencia).


“Insisto en que El Jueves, la revista que sale los miércoles no es solamente un semanario de humor, sino también la publicación donde se llevan a cabo uno de los análisis políticos más precisos de toda la prensa española”. (Pablo Echenique)


El Rey, empujando a su padre, el emérito, inviolable e intocable.


Daniel Lacalle obtuvo un doctorado 'cum laude' con una tesis plagada de “copia y pega” de textos ajenos y propios.

 Feijóo, con Vox, tiene un marrón.

El vicepresidente de Castilla y León, el procurador por Vox, Juan García-Gallardo, ofendió a la diputada socialista con discapacidad, Noelia Frutos, diciéndole, tras esta haber formulado una pregunta, que le iba a responder “como si fuera una persona como todas las demás”. El último en reaccionar a estas declaraciones de mal gusto del líder del PP en la región, Alfonso Fernández Mañueco, quien  entró en el Ejecutivo autonómico gacias a Vox, calló y solo puso cara de circunstancias, mientras el periodista, escritor y guionista, Bob Pop, protesta, indignado: “Yo no quiero que me trates como a una persona normal sino como a una persona normal con discapacidad que te puede pasar por encima con una silla de ruedas eléctrica que pesa 100 kilos. Tío mierda”



Steve Kerr, el entrenador de los Golden State Warriors, explota, indignado, contra la posesión de armas en EEUU.

El pasado miércoles, un tiroteo masivo en una escuela de primaria de Texas dejaba 21 muertos (19 niños y dos maestras). Steve Kerr se lamentó: “No vamos a hablar de baloncesto...Tenemos niños asesinados en la escuela. ¿Cuándo vamos a hacer algo? Estoy cansado, muy cansado de venir aquí y ofrecer mis condolencias a las familias devastadas. Cansado de las excusas, estoy muy cansado de los minutos de silencio. ¡Basta!...No podemos volvernos insensibles a esto. El 90% de nosotros somos rehenes de 50 senadores en Washington que se niegan incluso a someterlo a votación, a pesar de lo que queremos los estadounidenses. No lo votarán porque quieren aferrarse a su propio poder. ¡Es patético! Ya he tenido suficiente”, dijo antes de abandonar la rueda de prensa previa al partido ante los Mavericks en Dallas.

Maputo, Mozambique.

Route 50, Nevada.



Forges.

El humor en la prensa de esta semana: Forges, El Roto, Peridis, Eneko, Enrique, Flavita Banana, Riki Blanco, Osval, J. R. Mora, Vergara, Manel F. Malagón, Quino, Villalobos,  JaviSalgado, Mlagón… 







Llegada y patida del emérito.












Se busca camarero.
No comment.

El Congreso del PP madrileño.
Libertad liberal.



Perdiendo el tiempo.

De principio a fin, no hay duda, nuestra vida marcha sobre ruedas. Cartón de Quino.

 La paja en el ojo ajeno. F. Villalobos.






El humor isleño de Pep Roig:

Las dos Españas.
La grande bouffe.  The big feast.  El gran banquete.
 
 Somos lo que comemos. 
Quejicas. 
¡Viva las cadenas! 
 
Sólo para ricos.

Hay que mandar a parar.
 

Los vídeos de esta semana: 

Lilith Verstrynge critica la meritocracia: "La cultura del esfuerzo genera ansiedad"

La Base #62 - Meritocracia: eres pobre porque te lo mereces.

Elizabeth Duval

L’espantall de VOX – Polònia

Jutges defectes de forma – Polònia

Un joven de 18 años la emprendió a tiros contra los escolares municipio de Uvalde, en los EEUU, a escasos kilómetros de la frontera texana con México, y mató a 19 de ellos y dos trabajadores del centro. La policía abatió al agresor. En lo que va de año, ya son más de 200 tiroteos los que han sacudido el país. Más de uno al día.

Tragedia en una escuela infantil de EEUU

Un emocionado e indignado Steve Kerr explota contra la posesión de armas en EEUU.


Los tres pies al gato | Armar a “españoles de bien”, por Ana Pardo de Vera






































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