viernes, 11 de julio de 2008

11 de julio. Carla Bruni, esposa del Presidente de la República Fracesa, lanza su tercer disco, "como si nada"

Carla Bruni, ex modelo, primera dama y cantante.

"Como si nada", una promoción fuera de serie.

Canta, desde siempre, con su voz de terciopelo ronco y gemidos insinuantes. Incluso antes de conocer a Nicolás Sarkozy, con quien se casó el pasado 2 de febrero, ya lo hacía. Su primer álbum de canciones, “Quelqu’un m’a dit” (Alguien me ha dicho), en el 2002, cosechó un gran éxito. En 2006, su segundo, “No promises”, sobre textos de poetas británicos clásicos, no siguió igual suerte. Hoy sale a la venta su tercero, “Comme si de rien n’était” (Como si nada), especialmente promocionado, del que espera vender más de un millón de copias. Un gran triunfo, aunque uno no sabe si será por los temas, arropados por el mismo presidente. Porque Carla Bruni, ex modelo y heredera de una gran fortuna, ha sabido aprovecharse con maestría de su doble papel de primera dama y cantante con el mismo “savoir faire”.

Para empezar, el álbum fue grabado antes y después de enamorarse y de casarse con Sarkozy. "Yo provengo de un universo muy ligero –confiesa en una entrevista a la revista helvética “Hebdo”–, muy amplio de miras, sin ningún tipo de machismo. Sin ser una feminista radical, estoy contra el hecho de que alguien deje de trabajar a causa del matrimonio, incluso si el marido tiene un trabajo que te confiere una función. Además, si no me comprometiera con mi papel de primera dama o si no participase en los viajes oficiales por privilegiar mi trabajo de músico, entendería que algunos se quejaran". Carla asegura que su marido la apoya y que participó, aunque fuera de soslayo, en el proceso de selección y grabación del disco. "Le hice escuchar las maquetas. Y un día vino al estudio y me dijo que le gustaba. Pero las personas que no son músicos no tienen de veras una opinión”.

Según el 55 por ciento de los franceses, el Presidente se sirve de la imagen de su esposa para su beneficio personal. Yo creo que, además, Carla Bruni se sirve de la imagen de esposa enamorada de su galán para promocionar su disco. Incluso parece darle consejos a Nicolás: “No hay que querer controlarlo todo. Llega el día en que aquellos que han subido gracias a ti te traicionan”. E impone un principio: “La libertad se consigue cuando se distingue entre lo que depende de uno mismo y lo que escapa a nuestra competencia”. Sea lo que sea, es la mejor promoción que una cantante italiana podría hacer en Francia. No en vano, el diario “Liberación” aumentó un 47 por ciento el día en que entrevistó a Carla a finales de junio.

En la entrevista, Bruni se define como "epidérmicamente de izquierdas", aunque asegura que votará por su marido si se vuelve a presentar. Las encuestas demuestran que la ex modelo y cantante, de 40 años, es mucho más popular que su esposo, que ha caído en picado en los sondeos desde las elecciones de mayo de 2007. Sarkozy es acusado de no cumplir sus promesas electorales y de sus salidas de tono, como el famoso "lárgate, pobre gilipollas" con el que despachó a un hombre que rechazó estrecharle la mano.

Carla Bruni ha dicho que entregará los derechos de autor a la "Fundación Francia" para causas humanitarias. Dos días antes de salir a la venta, el tercer álbum de la cantante ya estaba disponible en Internet. Debido a su condición de primera dama de Francia, Bruni no hará una gira para promocionar el disco. Tampoco le hace falta. Los medios franceses le son propicios con comentarios del álbum y entrevistas a la primera dama, en su doble faceta de artista y esposa del inquilino del Elíseo. Aunque siempre hay alguna revista, como “Marianne”, para quien la “Operación Carla es demasiado”, que le critica duramente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No es Juliette Grecco, ni Edhit Piaf, ni Mirelle Mathieu. Tampoco Nuria Feliu, ni Guillermina Motta, o un poco mas abajo -ya desde murcia- Mari trini. Esta señora es muy bella, pero no me descargaré sus canciones. chiflos.

Santiago Miró dijo...

Tampoco yo lo hice, amigo Chiflos, puesto que no es santa de mi devoción en un momento en que ya la perdí -la devoción, no ella- y no creo en santorales. Pero, desde el punto de vista periodístico, debo reconocer mi interés por ella.

Santiago Miró