martes, 21 de octubre de 2014

El Gobierno y su mística española.


Jorge Fernández Díaz, un miembro supernumerario del Opus Dei que se siente cómodo entre sotanas, afirmaba, hace una semana, en la festividad de Santa Teresa de Jesús, que la figura de esta santa “trasciende las fronteras de España”. En la celebración de una misa, en Ávila, en honor de su patrona, a la que asistieron unas 6.000 personas, el ministro del Interior resaltó –como miembro de la iglesia católica de la que no se pierde una misa ni cuando viaja al extranjero–, que era un día “muy importante para España” e hizo hincapié en lo que Santa Teresa “significa para la Iglesia y para el mundo”. No en vano, el Gobierno del PP está organizando para 2015 un gran acto conmemorativo del V Centenario del nacimiento de la santa y el presidente del Congreso, Jesús Posada, afirmó que “con Teresa de Ávila se alcanza la cima más alta de la mística española”.

Los parlamentarios de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, en una declaración institucional a la que asistieron diputados del PP, PSOE y CiU, manifestaron su apoyo al acontecimiento cultural a celebrar el año próximo año, con motivo del V Centenario del nacimiento de Teresa de Ávila. Y reconocieron, al mismo tiempo, a la patrona de los escritores españoles por su gran aportación a la literatura española, especialmente al “Siglo de Oro”. Más papistas que el papa, los diputados españoles rindieron homenaje a la ilustre escritora mística y a su extraordinaria obra, e invitaron a todos los ciudadanos a acercarse a conocer su legado cultural y patrimonial, participando de los actos que se organicen con motivo de dicha conmemoración.

Jorge Fernández Díaz, actual ministro del Interior, no se pierde una en lo que se refiere a santos y vírgenes. Dicen que la veneración por los hábitos religiosos le viene de la infancia.  “Hoy, dijo el ministro, es “un día muy importante”, no sólo para Ávila, sino también para España, ya que Santa Teresa es una figura que “trasciende las fronteras” desde el punto de vista religioso como “cumbre de la mística”. De esta manera, volvió a encomendarnos a la santa como “una importante intercesora para España en estos tiempos, también recios que está atravesando” Y destacó ante la prensa la magnitud de la santa en la plaza del Mercado Grande de la ciudad amurallada. Poco le faltó por hacer que todos españoles fuéramos grandes devotos de la santa española. Y España, una grandes, libre y devota teresiana.