sábado, 11 de octubre de 2014

La Asturias real y la de los Premios Príncipe de Asturias.

 
“Quieren reservar el centro de Oviedo para la élite y que los obreros no estropeemos la foto del año a Felipe VI con nuestra estética”, denuncia Marco Antuña, representante de Corriente Sindical de Izquierdas (CSI), el principal sindicato de los trabajadores de Cajastur. La protesta ha sido respaldad este años por el movimiento 22-M. Diferentes colectivos afectados por los recortes, como los funcionarios y, desde hace dos años, los trabajadores de Cajastur, se han manifestado contra el boato del que hacen gala los Premios Príncipe de Asturias, mientras los ciudadanos sufren los efectos de la crisis y las consecuencias de las políticas de austeridad. La Delegación de Gobierno en Asturias trata de evitar que la presencia de los manifestantes frente al teatro Campoamor de Oviedo, donde se entregan los Premios, se convierta en costumbre. El año pasado no permitió la concentración, que fue posteriormente autorizada por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA). Este año, los organizadores de los Premios, así como el Ayuntamiento de Oviedo, curándose en salud, han preparado una exposición en la Plaza de la escandalera, frente al Campoamor, y otra en la calle adyacente, a unos 30 metros del teatro, para evitar las protestas de la Marcha de la Dignidad. Unas exposiciones que “no se habían dado durante ninguna otra edición” de los Príncipe de Asturias.

Los convocantes de los trabajadores ya han recurrido la decisión del representante gubernamental ante el TSJA. Le acusan de “pretender, una vez más, que sólo sea visible la Asturias de charanga y pandereta” y de que “una ceremonia que pagamos todos los ciudadanos” se convierta en “un espectáculo cortesano para unos pocos privilegiados donde no se pueda oír la voz de la Asturias real”. Una Asturias “con 100.000 parados”, con “ERES generalizados” y con “privatizaciones y recortes en enseñanza, sanidad y administración pública”. Los activistas del 22-M denuncian que el único objetivo de la Delegación de Gobierno de Asturias es llevar la concentración lejos del centro de Oviedo y evitar que reciba la atención mediática.

Se espera que, en un plazo de unos diez, el TSJA tome una decisión. Mientras tanto,  el movimiento 22-M sigue convocando una Marcha de la Dignidad hacia Oviedo bajo el lema Somos reales, con la que ya se han comprometido unas 2.000 personas de fuera de Asturias, que se sumarán a las marchas. Estas partirán desde diferentes puntos del Principado y caminarán una jornada “para confluir, si nos permiten,  frente al teatro donde se entregarán los Premios. Pero, claro, no quieren que los obreros estropeemos la foto del año a Felipe VI”.

El teatro Campoamor ha sido testigo de protestas por los recortes, las privatizaciones y los desahucios durante las últimas ceremonias de entrega de los Premios. Para este año, el movimiento 22-M ha decidido sumarse a esta concentración anual e “impulsar una movilización masiva” para el 23 y 24 de octubre, convocando una marcha de la Dignidad hacia la capital asturiana. El movimiento ha decidido hacer coincidir esta marcha con los Premios Príncipe de Asturias de Felipe VI como rey para denunciar a los “poderes que se aglutinan bajo el paraguas del régimen monárquico del 78”.