jueves, 9 de octubre de 2014

“¿Por qué nos vamos?”

Mañana, 10 de octubre, dos personajes conocidos, David Fernández y Martxelo Otamendi, conversarán ante el público, en Madrid –en el Centro de Abogados de Atocha (S. Sebastián Herrara, 12-14)–,  intentando contestar al “por qué nos vamos”. David Fernández i Ramos (Barcelona, 24 de septiembre de 1974) es un periodista y activista social catalán, vinculado a los movimientos sociales alternativos y al cooperativismo. El 25 de noviembre de 2012, se convirtió en diputado electo de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), ideológicamente ubicada en la izquierda independentista catalana, gracias a la obtención de 3 escaños para su formación. Por su parte,  Martxelo Otamendi Egiguren (Tolosa, Guipúzcoa, 9 de diciembre de 1957) es otro periodista, director del periódico Euskaldunon Egunkaria desde 1993 y hasta el momento de su cierre por orden judicial, en 2003. Es el actual director del diario Berria, un diario de[ información general editado en euskera.

El acto programado está anunciado en un lugar diferente al del inicio que, “por censura impuesta por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, nos vemos obligados a cambiar”. En una nota de prensa explican: “El estado centralista español niega el derecho democrático elemental a que los pueblos puedan decidir su futuro de manera libre y soberana, algo que sí es posible en otros lugares como hemos comprobado recientemente. El gobierno y partidos que le apoyan apelan a la legalidad de una Constitución que nació de una transición vigilada y nada modélica, mientras la mayor parte de sus preceptos son conculcados a diario, perdiendo por completo su legitimidad”.
 
La sociedad catalana, insisten, exige su derecho a ser consultada, y en la sociedad vasca también se abren nuevas perspectivas. El pueblo de Madrid tiene la oportunidad de conocer en directo las opiniones de dos destacados protagonistas de estos procesos para los cuales, el “derecho a decidir” es la base de la democracia, y debe de ser el fermento de la convivencia y las relaciones entre los pueblos. La “unidad” tan invocada desde el estado, no se construye, aseguran, con la anulación de lo disidente o diferente. La “unidad” se hace desde el encuentro