sábado, 16 de mayo de 2015

Políticos y campaña electoral (IV). El verano azul de Rajoy, Aguirre y Cifuentes.




El miércoles pasado, aprovechándose de la campaña electoral, Marino Rajoy, acompañado por Aguirre y Cifuentes, candidatas a la alcaldía y a la comunidad de Madrid, pasearon en bicis negras por el parque Madrid Rio a lo largo del Manzanares. Sin quitarse el traje ni siquiera remangarse las mangas, los tres políticos protagonizaron su ‘Verano azul’ al subirse a tres bicicletas para hacer las delicias de los fotógrafos y tuiteros. Claro que no eran bicis normales, sino eléctricas de BiciMad, el servicio público de alquiler de este medio de transporte en la ciudad. De esta manera, la imagen de Rajoy, Cifuentes y Aguirre, seguidos por todos sus asesores, incluso con el director de campaña del Partido Popular, Carlos Floriano, no tuvo desperdicio. Sobre todo, teniendo en cuenta las quejas de los internautas quejosos  por el servicio de alquiler de bicicletas eléctricas que no cuenta con ninguna estación cerca de Madrid Río, zona muy concurrida por los ciclistas madrileños.

Sin embargo, la estampa ofrecida por el acto de campaña del PP en Madrid fue definida por el presidente, en mangas de camisa y corbata, de “paseo bonito y hermoso”.  Al menos, se le vio pedaleando en la campaña del PP para las elecciones autonómicas y municipales, aunque contaba con la electricidad de la bici para avanzar sin el menor esfuerzo por su parte. A pesar del calor, Rajoy no se quitó en ningún momento el traje —sólo la chaqueta— y eligió una corbata morada para subirse en la bici, recorriendo a lo Indurain el trayecto de unos 200 metros, lo que pensó les avalaba para demostrar su deportividad.  Enseguida llegó a uno de los cafés del parque, donde mantuvo una reunión con responsables de asociaciones de ciclistas, antes de continuar otros 800 metros hasta otro lugar del parque donde tenía previsto mantener un encuentro con militantes y candidatos de localidades madrileñas.

Tampoco Aguirre, que suele moverse en coche, dejó de paladear deportivamente,  lo mismo que  Cifuentes, que suele moverse en moto, coincidiendo los tres en utilizar la bici como método habitual de desplazamiento en las ciudades, incluso si no la vuelven a utilizar en su puta vida. Y, en su línea habitual, la alcaldable subrayó que, siempre que ha viajado a los países nórdicos europeos, se fija en lo mucho que allí se desplaza la gente en bici, asociándolo, argumentó, a niveles alto de vida y de “desarrollo” de las ciudades.  Aguirre aseguró que, cuando llegaba a España y proponía que, en Madrid, se habilitaran las infraestructuras para este transporte, siempre le daban excusas, como que “es muy caro”.  Y, por supuesto, no recordó para nada aquella vez que dejó su coche mal aparcado mientras iba a un cajero y fue, posteriormente perseguida por la policía municipal. Un caso que no fue, ejemplo alguno de deportividad.

Por su parte, el presidente del Gobierno, como buen lector de Marca y entusiasta del ciclismo, insistió más en la faceta deportiva de la bicicleta que en la de transporte ciudadano. “Cuando termine esta legislatura con Aguirre y Cifuentes –alegó– en Madrid se hará más deporte, se usará más la bicicleta, el Medio Ambiente será mejor y la gente será más feliz”. Claro que, para ello, advirtió, hay que votar al PP, porque “el único riesgo para España es volver a las caducas y trasnochadas políticas socialistas”. Y siguió uno metros más pedaleando.