miércoles, 20 de mayo de 2015

Políticos y campaña electoral (V) Aguirre quiere hacerse a toda costa con el Ayuntamiento de Madrid.


Esperanza Aguirre pretende ser la Alcaldesa de Madrid. Pero, tras su paso como presidenta de  la Comunidad, dejó a los madrileños una deuda pública de 32.000 millones de euros. Durante su etapa, privatizó todo lo que la era rentable y que los tribunales le permitieron. Contrató a políticos afines con salarios desorbitados, concedió obras y contratos de la Comunidad sin concurso u oposición y convirtió a la administración pública de la región en un “club de amiguetes” presuntamente corruptos. Con ello facilitó la estafa de las participaciones preferentes, comercializadas por Caja de Madrid, cuyo máximo responsable del control de la entidad era ella. Disminuyó los fondos para la educación pública y los aumentó para la enseñanza privada-religiosa, dando la mayoría de fondos a la secta mejicana los Legionarios de Cristo, quienes gestionan y se enriquecen a través de los colegios segregacionistas Highlands. Ahora, inflándose de prepotencia y pregonando a bombo y platillo que privatizará la Sanidad y la Educación Publica en la ciudad, quiere que la voten para hacerse con el primer Ayuntamiento de España. Y lo hace, pensando en los beneficios que obtendrá con ello. Para conseguirlo, no ha dudado en promover una campaña de publicidad por todo lo alto, en la que tuvo que rectificar varias veces por mentir sobre su contrincante, Manuela Carmena, candidata de Ahora Madrid y en la que se niega a responder sobre cuestiones demasiado comprometidas para ella. Carmena se defendió de las acusaciones de Aguirre: "No tengo que avergonzarme nada de mi vida profesional y privada. Yo no pienso entrar en descalificaciones. La justicia nos dio la razón. A veces pienso que el refrán de ‘piensa el ladrón que todos son de su condición’ se cumple”.

Conforme a los datos de la Encuesta Idea Nomina Data para el diario Público.es en la ciudad de Madrid las dos listas mejor situadas serían: la encabezada por Manuela Carmena (Ahora Madrid), con 406.271 votos, y la confeccionada por Esperanza Aguirre para el Partido Popular con 339.329 votos. Según esta encuesta, Esperanza Aguirre tendrá entre 21 y 24 concejales en el Ayuntamiento de la capital, perdiendo alrededor de 15 puntos y la mayoría absoluta que gozaron Gallardón y Botella. El PSOE también caerá (6 puntos y 3-5 ediles, quedando en 10 o 12) y se verá obligado a apoyar a Carmena (14-15 asientos) si la abstención de Ciudadanos (9-11) hace posible frenar a la presidenta del PP. Ante el auge de la jueza Carmena, la lideresa del PP quedaría en una exigua mayoría simple en el Ayuntamiento de Madrid que la dejaría en manos de Ciudadanos y a merced de una posible alianza de izquierdas, en caso de que la emergente formación de Albert Rivera no quiera quemar su capital político y optase por abstenerse en vez de apoyar a la dirigente conservadora quien propiciara que las tramas de corrupción de Gürtel y Púnica se enriquecieran con los fondos públicos de los madrileños.  Aguirre quedará, según este sondeo de IND, en una situación poco envidiable: podrá proclamarse ganadora de los comicios municipales, pero, al rondar el 34-36% de los votos, le costará mantener el típico argumento del PP de que “tiene que gobernar la lista más votada”.

Pese a todo, Aguirre, que en el sprint final de campaña rompió con Aznar y se aisló del PP, rechaza todas las acusaciones contra ella y advierte que en la vida política española “ha habido y hay demasiados mentirosos y mentiras aceptadas como verdades imposibles”, insta a acabar de una vez con “tanta mentira y tanto disfraz”. Defiende como “absolutamente admirable” a su marido, Fernando Ramírez de Haro, conde de Bornos y Grande de España, que ya ha empezado a ser conocido como míster 10%. Y no niega a quién le gustaría parecerse: a Margaret Thatcher. Aguirre insiste en que nunca ha “cambiado de chaqueta”. “Llegué a la política liberal y sigo liberal”. E insiste en que la palabra liberal está “llena de connotaciones positivas”. “Entré como liberal sin prefijos y nadie encontrará una declaración o decisión mía con la menor palabra de complacencia a posiciones de extrema derecha”. Creen los conservadores que la presidenta del PP de Madrid ha optado por diferenciarse “a toda costa” del resto del partido, incluso del Gobierno y de quien haga falta para ganar las elecciones.


En la imagen, y detrás de ese panel del PP, se puede ver lo que el PP esconde y no quiere ver. Es como si Aguirre, que ya anunció su intención de echar a los sin techo del centro de la ciudad, hubiera empezado por ocultar a una señora que busca en la basura su sustento diario.  Aguirre parece ser la única que la observa con detenimiento desde el autobús que capitanea con esa sonrisa tan suya.