viernes, 1 de enero de 2016

Un joven de 16 años hace temblar a la industria farmacéutica.


Jack Andraka, un muchacho norteamericano de 16 años, inventó un sensor que detecta el cáncer en 5 minutos y en etapas tempranas. Andraka perdió a un ser querido a los 13 años por cáncer de páncreas. Tres años más tarde, sin la ayuda de los laboratorios que se negaron a  apoyarlo y  con el sostén de una universidad que avaló su descubrimiento, descubre el censor.  Los laboratorios se negaron a apoyarlo porque pensaron que podría derribar a la millonaria industria del cáncer. Para ellos era el fin de un negocio. Y con tan sólo 16 años, este estudiante estadounidense de secundaria inventó un sensor para detectar el cáncer en tan sólo cinco minutos. Un descubrimiento que puede cambiar la vida de muchísimas personas, pero que es también una amenaza para la industria farmacéutica, que recauda millones por esta dolorosa enfermedad.

Le dijeron que el cáncer de páncreas se detecta cuando ya no se puede tratar, lo que le empujó a investigar sobre el mismo a través de herramientas sencillas en Internet. Con información que obtuvo de Google y Wikipedia, Jack estudió las 8 mil proteínas que se encuentran en la sangre, hasta entender que una de ellas, la mesotelina, se disparaba en etapas tempranas, en las personas que enfermaban de cáncer de páncreas. Y, tres años más tarde, descubría el invento que andaba buscando. Gracias a sus descubrimientos, detectó  que esta enfermedad mortal, podía neutralizarse gracias a la mesotelina, que se dispara, en etapas tempranas, en las personas que enferman de cáncer de páncreas. “La mecánica –dice– fue utilizar anticuerpos y entretejerlos en una red de nanotubos de carbono, de modo que se obtiene un marcador que únicamente reacciona ante dicha proteína” explicó al presentarse en el Festival de las Mentes Brillantes. El invento es un sensor de papel, que cuesta 3 centavos, y que es capaz de detectar en cinco minutos tres tipos de cáncer: el de páncreas, el de ovario y el de pulmón.

Lo más sorprendente es que su método ha sido 26 mil veces más barato, siendo 168 veces más rápido. Un método que es 400 veces más sensible que los actuales y no es invasivo. “Se puede detectar el cáncer en las etapas más tempranas, cuando alguien tiene casi el 100 por ciento de probabilidades de sobrevivir, y, hasta el momento, es más de 90 por ciento exacto para detectar el cáncer. Va a ser lo mismo para cáncer ovario y de pulmón y, cambiando el anticuerpo, este mismo invento puede utilizar una proteína diferente para detectar Alzheimer, otras formas de cáncer o VIH”.

De 200 solicitudes que envió a laboratorios, todos se negaron a continuar con sus investigaciones, excepto uno. Finalmente logró que la Universidad Johns Hopkins ayudara a su desarrollo. Su invento está en etapa de tramitación de patentes y, el día que se apruebe, puede resultar toda una revolución para la ciencia médica. En una conferencia apuntó que la ciencia no debería ser un lujo sino un derecho humano fundamental.