martes, 7 de marzo de 2023

¡NO al proyecto Willow!

Grupo de inupiaqs

La administración Biden avanza en el Willow, perforando una parte de una reserva nacional en Alaska para la extracción de petróleo. Un proyecto que generará graves repercusiones en el medio ambiente y el calentamiento global. Y más de un millón de personas en el mundo ya han confirmado, según Change.org, su NO al programa.

El Proyecto de desarrollo Willow, en el norte de Alaska, fue propuesto por Conoco Phillips, una empresa que ha estado rodeada de controversia por la perforación continua de petróleo, por la explotación de la naturaleza y por los riesgos que representa para las comunidades indígenas en todo el mundo. Dicho proyecto fue propuesto durante la administración Trump, pero aún no ha sido aprobado por la administración Biden. Ésta           todavía lo está defendiendo, a pesar de que Biden prometió alejarse de fuentes de energía no renovable como el petróleo. Y pese a que Willow emitirá anualmente más contaminación climática que el 99,7% de todas las fuentes de emisión individuales en el país.

La empresa que propuso este proyecto afirma que Willow ayudará a abordar la inflación y los costos energéticos. Estados Unidos ya es el mayor productor mundial de petróleo y gas, a pesar de las vigorosas e incorrectas campañas de relaciones públicas de la industria petrolera y gasífera dirigidas a convencer a la gente de que su oportunismo para seguir perforando es una solución política legítima. Pero dicho proyecto afectara negativamente a la aldea nativa de Nuiqsut, una aldea predominantemente inupiaq de unas 400 personas ya rodeada de desarrollo petrolero. Su población enfrenta tasas desproporcionadamente altas de enfermedades crónicas como cáncer y enfermedades respiratorias debido a las altas cantidades de contaminación a las que está expuesta. Willow también tendrá un impacto negativo en las rutas de migración de la manada de caribú del Lago Teshekpuk, una de las fuentes principales de alimentos de subsistencia para la aldea.

Si bien la mayoría de los inupiaqs (grupo de dialectos del idioma inuit que se habla en el norte y noroeste de Alaska), apoyan este proyecto, todavía hay muchas personas indígenas del Ártico que reconocen que este es el momento para una transición justa lejos de los combustibles fósiles. Para ellas es hora de que pensemos en un ambiente seguro y habitable para las generaciones futuras y demos los primeros pasos hacia la energía renovable.

Change.org asegura que “estamos al borde de un daño irreversible a la Tierra que causará pérdidas de empleos y hogares, enfermedades y desplazamiento de comunidades enteras a tasas que nunca hemos visto”. Y estudios recientes demuestran que el Ártico se está calentando de cuatro a cinco veces más rápido que el resto del mundo. Mientras el petróleo se exporta y se envía por todo el mundo, las comunidades indígenas del Ártico se ven obligadas a lidiar con los impactos en la salud de la contaminación, así como con la devastación que proviene de cambios dramáticos en la tierra, como el derretimiento del hielo marino, el deshielo del permafrost y la erosión costera. “Ha llegado un punto en el que la salud humana, la seguridad alimentaria, la justicia ambiental y un ecosistema funcional están por encima de las ganancias corporativas”.

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