viernes, 8 de abril de 2016

Félix Azúa. (I) pone a la alcaldesa Colau “a la altura de una pescadera”.

El academico de la RAE, Félix de Azúa. 
 Ada Colau se fotografía con unas pescaderas.

En una entrevista en Vozpópuli sobre el fin de las ideologías, Félix de Arzúa, catedrático de estética y académico de la RAE, aseguró que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, es “una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado”. Según este escritor, Ada Colau no tiene preparación para llevar una ciudad de cuatro millones de habitantes y, “como muchas otras de su especie, no es feminista, es mujerista”. Posteriormente, añadió: “Yo no llamé ‘pescadera’ a la Colau, dije que debería estar en un puesto de pescado dada su inutilidad como alcaldesa”. Y añadió: “¿Qué entenderá por misoginia una mujer que apenas tiene estudios?”. En la misma línea, Arzúa dejó claro que, en ningún momento, él ha faltado el respeto a las pescaderas, sino que ha sido Colau la que, con su enfado, ha demostrado que desprecia a las mujeres que se dedican a esta profesión. “Si llego a saber que desprecia tanto a las pescaderas le habría propuesto una peluquería. Pude haber dicho verdulera, que debería de trabajar en un puesto de verduras, o en una zapatería. Pero eso le ha molestado mucho. Es ella quien ha humillado a las pescaderas. No yo”.

Las acusaciones de Arzúa no quedaron sin respuesta. Colau se dejó ver en varias pescaderías y subió fotografías con diferentes pescaderas, esas a las que odia, según el académico. Además, la alcaldesa de Barcelona, le recordó que, como catedrático de Estética en la Real Academia de la Lengua, “debería saber que no hay estética sin ética” y que usa términos y un tono que jamás elegiría para hablar o referirse a un hombre. “Fregar suelos o vender pescado –le contestó en su cuenta Facebook– son trabajos tan dignos y respetables como el de alcaldesa. También trabajar en una verdulería, limpiar lavabos, hacer camas en un hotel, cocinar en una escuela o cuidar de personas dependientes (para los próximos que quieran darme ideas de a qué debería dedicarme). Me entristece que aún haya hombres tan machistas y clasistas como para utilizar como insulto trabajos que desempeñan mayoritariamente mujeres, a las que respeto profundamente. Y que se permitan ‘aconsejarme’ con un desprecio que jamás utilizarían con un hombre. Me preocupa que esos ataques vengan de personas con responsabilidades en la política o la cultura, como un concejal o un académico de la RAE”.

El escritor y académico desató la polémica al ser entrevistado el pasado 1 de abril en la revista Tiempo, en la que aseguraba que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, “debería estar sirviendo pescado” Para él, que una ciudad civilizada y europea como Barcelona tenga como alcaldesa a Colau, “es algo de risa”. Porque “ella no tiene ni idea de cómo se lleva una ciudad, y, lo único que le importa es cambiar los nombres de las calles”. La reacción de Ada Colau no se hizo esperar. La alcaldesa indicó que “en las futuras definiciones de machismo y clasismo de la RAE, el señor Azúa podrá citarse a sí mismo”. Y advirtió que “los académicos son la imagen de la institución y resulta completamente improcedente que transmitan valores predemocráticos y machistas. Más allá de definirse a sí mismo, las declaraciones de Félix de Azúa dañan objetivamente a la RAE”.

Azúa también criticó acciones como la protesta contra la capilla de la Complutense por parte de Rita Maestre, portavoz municipal de Madrid. El académico acusó a Maestre y al grupo de mujeres que entraron en la capilla de ser “completamente analfabetas”, y se preguntó: “Estas chicas, ¿harían lo mismo en una mezquita? Yo no lo creo –se contestó –. Lo hacen allí porque saben que no les va a pasar nada y que las van a aplaudir”. Luego, en el diario El País, el pasado martes, ampliaba los improperios contra la lideresa de Barcelona, a raíz del ataque a la casa del dramaturgo, Albert Boadella, al que cortaron tres hermosos cipreses. Y, bajo el título “Hedor”, Azúa dudó de si la líder de Barcelona en Comú rechazaba lo ocurrido: “No sé si Ada Colau odia a los nazis –dijo en esta ocasión–, pero todo esto da un poco de asco”.

Mañana: (y II). Más de cien mil firmas piden que Félix de Azúa, académico de la Lengua, “se meta la suya por el recto”.