viernes, 20 de mayo de 2016

El Papa Francisco, contra la burocracia.

 El Papa Francisco, durante la entrevista con La Croix. 

El Papa ha pedido al clero italiano con el que se ha reunido en el Vaticano que abandone las propiedades materiales no dedicadas al culto y que mantenga solo aquellas que puedan “servir para la experiencia de fe y de caridad del pueblo de Dios”. Francisco pidió a los obispos que gestionen los bienes con “visión evangélica”. El pontífice argentino exhortó a los miembros de la Conferencia Episcopal Italiana a que tuvieran un estilo de vida “simple y esencial, siempre disponible” que vuelva a los sacerdotes una figura “creíble a los ojos de la gente”. Y añadió: “Así, nuestro sacerdote no es un burócrata o un anónimo funcionario de la institución; no está consagrado a un rol de empleado, no está movido por los criterios de la eficiencia… Tiene que ser un siervo que se ha vuelto rico por frecuentar a los pobres, un hombre de paz y de reconciliación, un signo y un instrumento de la ternura de Dios, atento a difundir el bien con la misma pasión con la cual los otros se ocupan de sus intereses”…

"Un Estado debe ser laico –subraya el Pontífice en una entrevista a la revista católica francesa La Croix–. Los Estados confesionales terminan mal. Esto va contra la Historia. Creo que una laicidad acompañada de una sólida ley que garantice la libertad religiosa ofrece un marco para avanzar”. Si bien advierte de las “exageraciones” de Francia en laicidad que provienen, a su juicio, de considerar las religiones como una “subcultura”. El Papa Francisco defiende el modelo de Estado laico, con una sólida ley de libertad religiosa que permita expresar la fe en público y garantías para ejercer la objeción de conciencia. “Un Estado debe ser laico. Los Estados confesionales terminan mal. Esto va contra la Historia. Creo que una laicidad acompañada de una sólida ley que garantice la libertad religiosa ofrece un marco para avanzar”.

Otros no miran tan bien al actual Papa. David Torres, por ejemplo, en “El retraso del Papa Francisco”, recuerda, en Público.es, que “El Papa Francisco ha dicho que el estado debe ser laico, pero probablemente no se refiere al Vaticano, que es donde él vive y suelta estas chorradas según le baja el balón a media altura. No sé si esta última chorrada laica y estatal la ha expectorado en un palacio, en el papamóvil o en el papavión. Es un hecho que las alturas suelen afectarle: en medio de una travesía transatlántica, en cuanto desabrochan los cinturones, el Papa agarra un micrófono y empieza a bailar la conga por todo el aparato. A veces da la impresión de que en lugar de un pontífice han elegido a un cómico….Aparte de cabeza visible de la iglesia católica, el Papa Francisco también es jefe de estado y no parece que, de momento, a pesar de sus pomposas declaraciones, vaya a establecer en el Vaticano la libertad de culto y empiecen a proliferar las mezquitas, las sinagogas, las escuelas de yoga, los museos del jamón y las saunas. Tras varios siglos a dieta de italianos y después de probar con diversos modelos retrógrados centroeuropeos (un santo polaco y un pastor alemán), la alta jerarquía católica ha decidido apostar por un producto de ultramar, un religioso sospechoso de colaboración con la dictadura de Videla y argentino profesional, de los que, cuando arranca a hablar, no se calla ni por esguince de lengua”… En realidad, advierte Torres, el Papa Francisco es “un político nato, un experto en brindis al sol que habla de los derechos de los homosexuales poco antes de vetar a un embajador gay y critica los excesos del capitalismo mientras la Banca Vaticana sigue forrada de oro hasta los dedos de Dios padre en la Capilla Sixtina. Su penúltima operación de marketing fue prometer que llegaría un día en que las mujeres pudieran realizar tareas en la iglesia, pero será el día en que los sacristanes se harten de pasar la fregona”.