sábado, 28 de mayo de 2016

Juan Rosell lamenta que las reformas sean aún insuficientes.

Juan Rosell, presidente de la CEOE.

Iker Armentia escribe en Eldiario.es un artículo sobre Juan Rosell que titula: “El trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX”. Lamenta Rosell que, en el futuro, habrá que ganarse el empleo todos los días, como si la patronal no hubiera conseguido ya poder despedirnos cualquier día. Y, una vez más, el presidente de la CEOE critica que las reformas sean todavía insuficientes. “Da la impresión de que no van a parar hasta que puedan despedirnos antes de ayer. Su futuro es nuestro presente: solo uno de cada 20 contratos nuevos creados son fijos y de jornada completa, y la tasa de temporalidad, en España, está situada en el 24 por ciento, únicamente superados por Polonia en Europa”.

“Por supuesto –prosigue Armentia–, levantar una empresa y crear riqueza es una actividad que debería tener un prestigio social mayor del que tiene en España y se quejan a veces los empresarios –y con razón– de que están mal vistos en los bares. Paradójicamente, para buscar que los abracemos piden pagar menos impuestos, menos controles fiscales, más flexibilidad para despedir, que curremos más horas y cobremos menos dinero. Hombre, si uno escucha a los portavoces a los que han votado los empresarios, no es precisamente un abrazo lo que apetece al final de día. La gran victoria de las élites empresariales es que han conseguido inocular el mantra de la reactivación económica a pesar del duro golpe de los recortes a la clase baja que describe Joaquín Estefanía: ‘El porcentaje de personas que han llegado a formar parte de la clase baja de 2007 a 2013 subió casi en 12 puntos porcentuales: del 26,6% de la población al 38,5%’.

“La lección que nos quieren hacer tragar es que para salir adelante necesitamos que haya más gente pobre, precaria y en exclusión; que el sistema necesita un porcentaje determinado de la población en precariedad perpetua para hacer competitiva la economía; que para generar riqueza es ineludible la pobreza. En el fondo, lo que dice Rosell es lo que decían Marx y Engels en el siglo XIX”.