jueves, 27 de octubre de 2016

Bailar con la más fea.

El "No" de Iceta.

El doble “no” de Iceta en la investidura y la persistencia con la que defiende su postura no hay que verlos solo como un “no” a Mariano Rajoy sino, sobre todo, como un “no” a Susana Díaz. Más allá del nuevo Ejecutivo popular, lo que aquí se dirime es el futuro liderazgo del PSOE en un congreso federal con dos contendientes: por un lado, un representante sanchista y, por el otro, Susana Díaz, solo ella, sin representantes ni intermediarios, sabedora de que, por fin, le ha llegado el momento y de que no habrá camino de rosas tras el desgaste del último mes. “Para Iceta –escribe Nacho Cardero, en Caza Mayor– es como si enarbolara el discurso del PP. Lo último que quiere es que salga airosa en su asalto a la muralla de Ferraz. Lo que traslucen estas palabras es una profunda desconfianza, por no decir resquemor, de los socialistas catalanes hacia la lideresa andaluza, que no tanto hacia Mariano Rajoy, pues al fin y a la postre el PP es nuestro enemigo, sabemos de qué pie cojea y con él nos batimos el cobre en el campo ideológico. En cambio, Susana Díaz no, Susana es de los nuestros, socialista, y nos ha traicionado. El PSC la considera su némesis en Cataluña. Iceta enarbola el discurso del PP. Lo último que quiere es verla salir airosa en su asalto a las murallas de Ferraz”. No podemos olvidar que Díaz pretende ser entronada. Ella quiere conseguir la secretaría general sin oposición cuando llegue su hora. Y, en ese momento, no quiere competir con nadie, sino una alfombra roja y vítores, como Julio César a su llegada a Roma. El PSC pesa alrededor de un 10% en los órganos de dirección del PSOE. Así que muerto el PSC, se acabó la rabia, con el camino expedito para Susana Díaz. Aunque ésta no lo va a tener fácil.

Si bien el partido socialista está prácticamente partido por la mitad, lo que haga el PSC en los próximos días puede ser la puntilla para el partido que Pablo Iglesias  fundara en 1879. Miquel Iceta, primer secretario de los socialistas catalanes y firme partidario del “No es No”, sabe que en política todo vacío tiende a llenarse rápidamente. Miquel Giménez lo clarifica en su artículo ‘Iceta baila con la más fea o la caída del PSC’: “Es lo que le ha pasado al PSC en los numerosos municipios en los que había gobernado cómodamente hasta ahora, actualmente en manos de Esquerra, Podemos, sus marcas blancas, las CUP o alianzas entre los tres. Pero la lógica de su mentalidad brillante – es uno de los políticos más inteligentes de España– cede ante sus filias y sus fobias. Pasional hasta la médula, se ha empeñado en buscar una solución al problema del PSC y del PSOE formulando apuestas arriesgadas, como la Operación Borrell, que debería culminar en la candidatura del ex ministro socialista a la presidencia del gobierno”.

“Iceta no renuncia a la vieja táctica del Caballo de Troya, a las tesis de Narcís Serra de ir ocupando peldaño a peldaño los escalones que llevan hasta La Moncloa. Hasta la fecha no le está dando muy buen resultado, si vamos a lo total, pero en pequeñas parcelas nadie le negará que ha posicionado muy bien a personas de su entorno, con las que mantiene una relación personal basada una lealtad incuestionable… Nada de esto augura, sin embargo, un porvenir halagüeño para los socialistas en Cataluña. Si se rompe la relación PSC-PSOE, malo. Si no se rompe, malo también. Los derechos a decidir han empapado y envenenado la vida política de tal forma que ahora no hay quien los detenga. ¡Qué ironía! Iceta, partidario del viejo centrismo democrático, de las ejecutivas fuertes, del aparato sólido al que nadie discute, se erige ahora en defensor de las consultas a las bases. Sabe que éste es un camino que no tiene marcha atrás y sabe también que, ya que de bailar se trata, a él le ha tocado hacerlo con la más fea”. En su intervención a puerta cerrada, de los dirigentes socialistas en el dividido Comité Federal Iceta optó por la abstención ante Rajoy. “El problema del PSOE –dijo– es España; el del PSOE es Rajoy, pero desde luego no es el PSC”. Y, mientras el PSC ratifica el 'no' a Rajoy... las bases del PSOE hablan de “ruptura unilateral”.