domingo, 6 de septiembre de 2015

En pro o en contra de la tauromaquia y la foto que impactó a Europa.


Las corridas de toros, en su sentido moderno, nacen en España en el siglo XVIII y, desde entonces, han despertado críticas y desatado polémicas, incluyendo prohibiciones esporádicas, desde sus comienzos hasta hoy mismo. Según cuenta Wikipedia, los argumentos de sus detractores han cambiado en el transcurso del tiempo, según el momento histórico, y han tenido justificaciones muy variadas: religiosas, morales, económicas, estéticas, políticas y culturales, entre otras. En Inglaterra eran frecuentes los hostigamientos de toros, peleas entre perros y toros, igual que los hostigamientos de osos. Sin embargo, estas prácticas fueron prohibidas en 1824, el mismo año en que se fundó The Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals. Además de los combates entre especies diferentes (toro / perros, oso / perros), fueran frecuentes los combates entre animales de la misma especie (perros, gallos...). Estos espectáculos eran de una naturaleza diferente a tauromaquia. Todavía hoy se celebran corridas de toros en Francia, Portugal, México, Colombia y otros países de Latinoamérica. Los juegos taurinos son, sin embargo, muy diversos e incluyen todas las formas de rodeos presentes entre Norteamérica y Sudamérica.

Al igual que el pueblo español, sus intelectuales se han dividido históricamente entre partidarios y detractores de las corridas de toros. Las críticas de algunos ilustrados a la tauromaquia fueron luego recuperadas por los escritores de la Generación del 98 que, en un principio, la veían como síntoma del atraso español. Un ejemplo notable de esta época fue Eugenio Noel, escritor antitaurino que vinculaba los toros a lo que denominaba “crímenes de raza”. Para este escritor madrileño, la Fiesta se reducía a sangre, crueldad y porquería y, en su opinión, era síntoma de la “libertad del pueblo español de poder hacer lo que le dé la gana”. Otra de las acusaciones de Eugenio Noel contra las corridas era “la funesta cualidad de ser el único rasgo enteramente nacional; sólo la afición a los toros une las regiones y hace andaluz al éuscaro y extremeño al catalán y castellano al andaluz”. Miguel de Unamuno también se posicionó en contra, declarando: “Siempre me han aburrido y repugnado las corridas de toros”.


Cuatro años después de conseguir una ley que prohibiera la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, las plataformas animalistas fijaronn su objetivo en otras comunidades autónomas. Al caso de Galicia se suma Baleares, donde una asociación antitaurina se dirigió a los partidos políticos y empresas de la isla de Mallorca para dejar sin patrocinios a los festejos.  La campaña “Mallorca Sin Sangre” perseguía poner fin a las corridas de toros que se celebraban en la isla. La campaña estuvo promovida, principalmente, por dos organizaciones animalistas internacionales con presencia en España y que ya participaron activamente en el proceso que culminó con la abolición de la tauromaquia en Cataluña: AnimaNaturalis y CAS International. 


El 30 de julio pasado, Palma de Mallorca fue declarada “ciudad antitaurina” en el pleno celebrado en la capital balear. Los partidos políticos PSOE, “Som Palma” y “Més per Palma”  votaron a favor de esta propuesta. Por contra, el Partido Popular y Ciudadanos se mantuvieron contrarios a la misma y mostraron su apoyo a la fiesta de los toros. Además, las tres uniones que  declararon a Palma ciudad antitaurina tienen la intención de presentar una propuesta al Parlamento Balear para suprimir las corridas de toros en todo el territorio balear, así como los correbous. El Partido Popular, en su intervención, defendió: “Creemos que Palma ama la tauromaquia y creemos en el respeto y la libertad. Vamos a votar por todas esas personas que creen en la libertad. La única propuesta en materia social del PSOE es declarar Palma antitaurina. No entendemos que lo primero que hagan los partidos de izquierda al llegar al Gobierno sea declarar Palma como antitaurina". Por otra parte, Ciudadanos mantuvo que la capital balear tiene otras necesidades principales, como los desahucios o los niños que pasan hambre. “Entendemos que hay cosas más importantes que tienen una prioridad, y, por sentido común, no apoyamos la moción. Creemos que los toros son una tradición en España y en nuestra isla. La primera plaza de toros de Baleares fue en nuestra ciudad. Los responsables de ‘Mallorca Sin Sangre’ intentan conseguir que Baleares sea la segunda comunidad autónoma que prohíba las corridas de toros. Su objetivo es minar el apoyo económico de la tauromaquia, mientras tratan de conseguir una prohibición legal”. 


Con la llegada de las importantes ferias de septiembre en España, los aficionados a las corridas de toros han iniciado una serie de manifestaciones y protestas,  enfrentándose a los ataques dialécticos de los antitaurinos. De momento, en Albacete y en Valladolid ya hay convocadas sendas marchas. La primera, el 12 de septiembre, media hora antes del festejo, en las puertas de la plaza mudéjar manchega, tras la llamada de las dos asociaciones de abonados al coso y con apoyo de varias otras entidades, incluida el Círculo Taurino Universitario Luis Mazzantini, de Madrid. Un día después será en Valladolid, en donde también celebran su Feria. Igualmente, habrá algunos movimientos en Madrid, considerada la capital mundial del toreo, en la Feria de Otoño, a primeros de octubre. 

El Rey Juan Carlos, en la plaza de toros de San Sebastián

El pasado 13 de agosto, la Asociación Republicana de San Sebastián llamaba a la ciudadanía a concentrarse en la plaza de toros de Illumbe de la capital guipuzcoana, contra la presencia del rey Juan Carlos en la primera corrida de toros de la Semana Grande donostiarra, tras dos años de prohibición a las ferias taurinas en la ciudad por el anterior Gobierno local de EH Bildu. Asimismo,  animó a protestar contra “la tortura y el asesinato de animales”. Desde la plataforma Donostia Antitaurina Orain, se invitó a tomar parte en la movilización, que tuvo lugar junto a la plaza de toros. Además, el Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK) llamó a movilizarse para pedir el fin de la monarquía ante la visita del Rey Juan Carlos de Borbón a San Sebastián y en donde asistió a una corrida de toros durante la feria taurina. En declaraciones a RNE, el primer edil donostiarra manifestó que la visita del Rey Juan Carlos a la plaza de Illumbe era una visita privada, por lo que no habia previsión de acto institucional”. EH Bildu mostró  su adhesión a esta concentración y animó a participar en ella y “a defender el derecho a decidir de la sociedad vasca”. La marcha estuvo encabezada por una pancarta con el mismo lema que daba nombre al grupo y que reivindicaba que la capital guipuzcoana se declaraba ciudad antitaurina. Representantes de otras organizaciones contrarias a los toros, como el colectivo ecologista Eguzki o la Asociación para un Trato Ético de los Animales (ATEA) también hicieron acto de presencia. El 30 de julio en el pleno del Ayuntamiento, acudieron unas 50 personas para protestar. El PNV, PSOE y PP se limitaron a decir que “la vuelta es legal, pero no todo lo que es legal es justo”. No obstante, desde la plataforma creyeron que era "un argumento de poco peso" y por ello, ante esa respuesta “tan insignificante”, aseguraron estar con “más fuerza para organizar a partir de ahora más actos y manifestaciones”.

Muerto por la tradición, en Cuéllar.

Un hombre de 63 años perdía la vida el domingo pasado en los encierros de Cuéllar (Segovia), después de que un toro le embistiera sobre las nueve y media de la mañana. El animal arremetió contra la víctima, un vecino de Rentería (Gipuzkoa), en una zona conocida como el “embudo”, conocida como “muy peligrosa”. “Pese al peligro, allí suelen acudir personas mayores y niños con pocos recursos físicos”, declara la Asociación de Encierros Taurinos. El  fallecimiento del sexagenario se convierte en el duodécimo muerto —once por asta de toro y uno, tras caerse en una zona protegida y darse un golpe en la cabeza— que dejan estos festejos populares a lo largo del verano. Desde el 2000, 74 personas han muerto en encierros y festejos taurinos en España. De ellos, 71 fueron hombres y 3, mujeres. El de Cuéllar fue el más sangriento de los últimos quince años. La cornada le atravesó el corazón.  “La suelta ha sido complicada, con mucha afluencia de caballistas y de gente a pie, entre los que se encontraban bastantes niños”, detalla la Asociación de Encierros.  El toro rezagado embistió al hombre junto a una de las vallas y lo revolcó por el suelo. Pero los servicios de emergencias no  pudieron hacer nada para salvarle la vida. Una muerte más que pone en duda la seguridad de los festejos taurinos populares, siendo este año el de más víctimas de los últimos tres lustros, por encima de los 10 fallecidos registrados en el verano de 2009 y los ocho, de 2012. Silvia Barquero, presidenta del Partido Animalista (PACMA), denuncia que, hace apenas dos semanas, después de que la Intervención Central de Armas de la Guardia Civil cuestionara la seguridad del encierro de Coria (Cáceres), donde se sacrificó al toro de un escopetazo en plena vía pública y rodeado de vecinos, “llevamos años denunciando estos festejos porque suponen una violencia implícita que pone en peligro a las personas y a los animales” El alcalde de Cuéllar, Jesús García (PP),  lamentó el suceso y lo describió como “un tristísimo comienzo” para estos encierros, que congregaron a cerca de 50.000 personas y que continuarán la próxima semana. España celebró el pasado año 15.848 festejos taurinos populares, 2.000 más que en 2013, según los datos del Ministerio de Cultura. Una subida del 15%, impulsada principalmente por el apoyo del PP en la Comunidad Valenciana.


Sebastián Turzack Castella, hijo de un español y de madre polaca, nació en la taurina ciudad de Béziers (Francia) el 31 de enero de 1983. Muy pronto comenzó su afición a los toros, motivado por el ambiente taurino que se respiraba tanto en su ciudad como en todo el departamento de Languedoc-Rosellón. Poco a poco, se adentró en un mundo que para él suponía una pasión, hasta que, años después, una vez que debutó como novillero, se marchó, hace casi veinte años, a vivir a Sevilla, donde se asentó y terminó por afianzarse como profesional del toreo. En un artículo publicado en la prensa española, Sebastián Castella dice que siempre he admirado a los españoles como pueblo que, históricamente, ha defendido y luchado por su libertad pero que, “ahora, sinceramente, no lo reconozco”. Esta es su ideología como torero: “Si de las leyes españolas hablamos, como ciudadano francés residente en España, me irrita ver cómo se vulneran diariamente cuando al toreo se refiere (…) Porque, en efecto, aquellos que estamos en el mundo del toro, como profesionales o como aficionados, somos ciudadanos de segunda, a quienes se nos cercena nuestra libertad de expresión y creación artística en nombre de una presunta corriente animalista que no encierra más que una persecución política e ideológica. Se vulnera nuestro derecho al honor acusándonos día tras día de asesinos y se nos priva de nuestro derecho al trabajo, cerrando plazas por capricho de quienes, enarbolando la supuesta bandera de la progresía, se creen en el derecho de arrebatarle la libertad a un pueblo que necesita gobernantes que gobiernen por y para todos, incluidos los que les gustan los toros, que somos unos cuantos millones en toda España. (…). Castella está convencido de que “o se acaba el tiempo de la vergüenza o se acabará el nuestro.  Primero, cercenarán nuestra libertad y, después, seguirán muchas otras. Por eso, desde estas líneas quiero hacer un llamamiento no solo a los aficionados a los toros o a los que alguna vez han pisado una plaza, sino a todos aquellos que quieren un país libre: vamos a juntarnos, a darnos la mano; vamos a alzar la voz y a decir con orgullo que queremos ejercer nuestra libertad para ir a los toros sin que nos acorralen en las puertas de las plazas; para decir que nos gustan los toros sin que nos llamen asesinos. Porque hoy son los cosos taurinos, pero mañana será cualquier otra manifestación artística que no les caiga en gracia. El pensamiento único es así”. Para Castella, el toreo no es de izquierdas ni de derechas. No es político. “Es de poetas, pintores y genios. De Lorca y de Picasso, dos artistas poco sospechosos de fascistas ni asesinos. Es del pueblo. Salgamos del armario y llenemos las plazas. Tomemos las calles. Son tan nuestras como de los prohibicionistas. Y nosotros somos más. (…) No hay mayor verdad que la de un hombre ante un toro bravo. En nuestra mano está que no nos la quiten”.


A pesar de la imprudencia registrada en las corridas, no faltan los forofos de siempre, así como sus detractores, cada vez más numerosos. Los primeros mantienen más con el corazón que con el raciocinio la solidez de sus razonamientos. Al contrario de sus detractores. Esta es la dialéctica de cada uno. La de los que defienden el toreo (en rojo) y las de los antitaurinos (en negro).

La tauromaquia es parte de la cultura española y tiene una tradición milenaria. Es uno de los pocos restos de antiguas culturas orientales. Excomulgarla sería menospreciar este componente tan especial de la cultura española.                     
Todas las culturas tanto las occidentales como las orientales tienen elementos destructivos. La tradición no justifica la crueldad.

Antes de la corrida, al toro bravo se le trata mucho mejor que a los toros de matanza de la bioindustria.           
Esto no es un argumento válido. El hecho de que existan situaciones peores no justifica una situación en sí negativa.

La corrida de toros es una muestra del aprecio y respeto de la fuerza del animal..           
Que esta tradición contenga también otros aspectos, no disminuye su crueldad.

Una corrida de toros sirve para descargar colectivamente sentimientos negativos y agresivos. Eso es sano.                   
Existen alternativas inofensivas para una descarga de tensión (como el deporte) evitando cualquier sufrimiento de un animal.

Los toros son un símbolo casi religioso de la lucha entre el bien y  el mal. El toro representa el mal.                  
Fiestas religiosas no deben ser usadas para reducir a los animales a un simple símbolo.

Dios ha creado a los toros para luchar con el torero y morir en esa lucha.             
Es pretencioso ponerse en el puesto de Dios y disponer así del destino de los animales.

Los toros bravos solo son criados por su bravura durante la corrida. La abolición de los toros significa la pérdida de una especie de animales única.                    
A ningún animal le interesa ser criado para sufrir.

Los toros forman una parte importante de la industria turística española.             
La mayoría de los turistas va a los toros sólo por curiosidad y sale de la plaza indignada. Los toros son una mala publicidad para España.

Actuar en contra de los toros es actuar en contra de España                     
Es absurdo identificar a España con una sola tradición. Muchos de los mismos españoles están en contra de los toros, porque no les gusta identificarse con esa tradición. Podríamos darle la vuelta al asunto: el que quiere a España, desea la abolición de este escándalo nacional.


"Y, de repente, el toro miró hacia mí, con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad. Esta vez él me tuvo piedad y me sentí la peor basura del mundo”.  

Argumentos de los taurinos, según Antitauromaquia.es

“El toreo es cultura”. Si se alude a las costumbres de una época o un pueblo, efectivamente el toreo es cultura, como cultura eran, también los combates a muerte entre gladiadores y no hay razón para defender la pervivencia de tan bárbaras costumbres. Pero si por cultura quiere entenderse el afinar las facultades intelectuales, nada hay de cultura en torturar y matar animales. Y que algunos personajes tenidos como cultos sean defensores de las corridas tampoco significa nada. Se puede ser profesor de ética por las mañanas, y despreciable estafador por las tardes.

“El toreo es arte”. ¿Se refiere a haber servido de tema a diferentes artistas? También se han realizado espléndidas obras sobre las guerras o el martirio de los santos, y no por ello son costumbres a conservar. Ahora bien, si por arte se entiende la habilidad para hacer una cosa, torear puede ser un arte, lo mismo será arte pilotar una moto, levantar una pared de ladrillos, robar carteras o practicar la tortura china.

“El toreo es tradición”. En la actualidad nos horroriza la tradición de algunos países africanos de extirpar el clítoris a las niñas. También hemos oído hablar en el pasado de otras prácticas monstruosas como la quema de herejes, o la esclavitud. Por ello, el argumento de que algo por el simple hecho de ser tradición merece ser conservado, carece de cualquier fundamento.

“Sin el toreo, desaparecería el toro”. Como el ecologismo está de moda, los taurinos se fingen hipócritamente conservacionistas. Pero, del mismo modo que hoy se preserva al lince Ibérico, o a la vaca Tudanca, nadie consentiría que el toro de lidia desapareciese. En Polonia, por ejemplo, se conservan manadas de bisontes, que la Comunidad Europea vela con exquisito mimo, pese a que no renten beneficio alguno. Intentar salvar la permanencia de una especie, torturándola y asesinándola no es la mejor de las formas.

“Hemos creado una raza; la raza de lídia”. Varios documentos indican que esta "raza de lídia" es totalmente inventada y manipulada.

“El toreo genera mucho dinero”. Dinero que sale de nuestros impuestos para lucro de ganaderos, aristócratas, terratenientes, apoderados, empresarios y toreros de fama. Millones de euros que se desvían incluso de las subvenciones europeas. Por cierto, también genera mucho dinero el contrabando de armas o el narcotráfico.

“El toreo crea puestos de trabajo”. De los toros sólo vive un puñado de gente. Después del reparto millonario entre empresarios y toreros, los demás trabajadores malviven con sueldos míseros que no incluyen cobertura social, por lo que se dedican a ello de forma esporádica. Los sastres y armeros, no necesitan de la “Fiesta” para seguir ejerciendo su oficio. Lo mismo sucede con los ganaderos: No hay diferencia mayor entre criar toros o vacas lecheras. Sólo quedan los toreros, que no son tantos, y pueden dedicarse como el resto de la gente, a vivir de un trabajo digno, y no de la tortura de animales.

Hemingway, junto a Antonio Ordóñez y Pepe Luis Vázquez en la plaza de Murcia

Algunas malas razones para defender las corridas

Según el artículo “El Top de las 13 malas razones para defender las corridas de toros”, publicado por el bloguero Actias en el portal del periódico electrónico francés Rue89, en enero de 2012,

1 / El toro no sufre, es simplemente un animal.
Algunos creen que el toro como los vegetales, está desprovisto de un sistema nervioso. La Etología moderna ha demostrado que una inmensa mayoría de mamíferos sufren de daños fisiológicos (maltratos físicos), neurológicos (dolores) y psicológicos (estrés). Muchos mamíferos y algunas especies de aves son conscientes de ellos, expresan emociones, tienen un lenguaje, pueden proyectarse en el tiempo.

2/ Quienes condenan la corrida es porque no conocen nada de ella.
Muchos abolicionistas terminan por conocer el tema mucho mejor que un aficionado medio, puesto que se necesita profundizar en el tema para poderlo condenar en su totalidad. Pero no hay necesidad de conocer a la perfección el funcionamiento de una central nuclear para denunciar los riesgos que ella representa.

3/ Los aficionados aman a los toros, es gente como todo el mundo.
El hecho de amar y respetar no da derecho a torturar. El aficionado no es el problema principal. Lo que se rechaza es la tortura pública de un animal y la indiferencia de un público que participa en ella, aplaudiéndola.

4/ La corrida es un arte y una tradición.
Pueda que lo sea pero eso no le impide tener una moral. Los juegos del circo romano y los sacrificios aztecas también fueron tradiciones. Se puede ser sensible a la estética y a los códigos de esas tradiciones pero no se las puede aceptar moralmente. En general, las peores atrocidades se cometen con bellos trajes. Los uniformes soviéticos o alemanes por ejemplo...

5/ Picasso y Hemingway amaban la corrida.
Sin querer denigrarlos, ellos se destacaron en el dominio de su arte y no en la profundidad de sus reflexiones. Hemingway se extasiaba ante el espectáculo de un caballo lleno de pánico con las entrañas colgándole... Y en cuanto a Picasso, no es el primer artista insensible a la causa animal. La lista de filósofos y artistas que han tomado posición por el tratamiento ético de los animales han sido personalidades como Léonard De Vinci, Einstein, Tolstoï, Lamartine, Plutarco, Gandhi ... y contra la corrida en particular, Victor Hugo, Zola, Yourcenar, Théodore Monod, Mark Twain, George Clemenceau y otros tantos... Si se organizara un concurso de notoriedad entre las personalidades que han estado «por» y «contra», la corrida tal vez ni existiera.

La foto que impactó a Europa.

Cada día, cientos de familias traumatizadas y perseguidas intentan llegar a Europa. Miles de  emigrantes Sirios caminan a través de campos y fronteras o se suben a bordo de un camión o una barcaza como única elección que tienen. La ONU dice que casi un millón de personas necesitan ayuda urgente, y que incrementar las rutas. Marchan sin apoyo técnico ni financiero a los países en primera línea de la crisis, como Grecia. Muchos de ellos mueren en el intento. A finales de julio la Unión Europea propuso reubicar a 40.000 potenciales refugiados arribados a las costas italianas o griegas pero fracasó en el intento. Algunos países del Este o la propia España se resistieron a acoger a los inmigrantes solicitados por Bruselas. El gobierno de Rajoy se ofreció a acoger a 1.300 de los refugiados mientras que, desde la capital europea, se le pedía que subiera esa cifra a 4.300. Ahora, tras la terrible foto del pequeño Aylan Kurdi, muerto en una playa turca, esta semana que viene, la Comisión Europea propondrá a los Estados miembros reubicar unos 120.000 refugiados de los países más afectados por la crisis actual. Y el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, que primero estaba dispuesto a abrir la puerta a un número insignificante de exiliados kurdos, asegura tras el escándalo internacional de Aylan, que España está “perfectamente dispuesta a asumir la cuota de refugiados que le corresponda”. En la época en la que España, y otros países, rechazaban su cuota de inmigrantes, la tragedia en el Mediterráneo no era menor, con 2.000 muertos hasta agosto, 400 más que en el mismo periodo de 2014. Pero, ahora, tras la trágica foto que tantas conciencias ha removido, parece que la situación ha cambiado, sobre todo con unas elecciones en el horizonte.

Los alcaldes de izquierda reaccionaron primero, antes que el Gobierno de Rajoy.

Nuestras ciudades han dicho “¡Basta de muertos!” y están empezando a organizarse. Desde la Comisión Europea, ya se está preparando un nuevo acuerdo para acoger a más refugiados, y el propio gobierno se ha visto forzado a ampliar el número de solicitantes de asilo. La pinza entre la acción coordinada de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Oviedo, A Coruña o Málaga, entre otras, y la presión internacional sobre los Estados miembros que surgirá tras la reunión de ministros de la UE de los próximos días podría forzar a nuestro Ejecutivo a flexibilizar su política de asilo. La solidaridad de las comunidades autónomas y las ciudades españolas con el drama de los refugiados le ha tomado la delantera a la política de Estado. Empujadas por el horror que despertó esa foto del niño Aylan Kurdi y por otras imágenes que retratan una situación insostenible en las fronteras europeas, esta semana comenzaron a ver la luz las primeras iniciativas, antes de que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, anunciara el pasado viernes que la solución pasa por una comisión interministerial que liderará ella misma a partir del lunes.  El plan pionero fue el de la “red de ciudades refugio” fundada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que recibió el respaldo de su colega madrileña, Manuela Carmena. Y de inmediato arrancó una lluvia de ofrecimientos desde comunidades autónomas y provincias. Las CCAA elevan al menos en un millar las plazas de acogida que ofrece España. La alcaldesa de Barcelona dice: “Los estados de Europa no han estado a la altura; aquí están las ciudades para tomar la alternativa”.

Las portadas de varios periódicos británicos mostraron  la fotografía de un gendarme con el cuerpo sin vida  de  en la playa turca de Bodrum.

Arturo Pérez Reverte  colgó un pequeño comentario en la cuenta de Twitter sobre la foto de la vergüenza. “La imagen de Aylan –sostiene el escritor– ha avergonzado a la ‘civilizada’ Europa, incapaz de dar una solución a la crisis de los refugiados. Pero hay muchos como él. También murió su hermano mayor, de cinco años. Y su madre. Y otros cuatro niños más en el mismo naufragio, cuando intentaban alcanzar la isla griega de Kos. Y una decena de adultos que viajaban con ellos… Grecia ha recibido en la última semana a más de 23.000 personas que trataban de huir del horror de la guerra. El viaje de estas personas se ha convertido en una especie de ruleta rusa que deja cifras espeluznantes: en estos días, se han rescatado 55 cadáveres del mar. La semana pasada se encontró un camión en Austria con los cadáveres de 71 inmigrantes asfixiados, entre ellos, cuatro niños. Mientras tanto, las autoridades europeas discuten sobre el cupo de refugiados que hay que acoger. A nuestro ministro de Exteriores, le parecía que acoger a 1.600 era demasiado porque en España hay mucho paro. Mariano Rajoy corrigió el error y se comprometió ante Merkel a subir la cifra a 2.739. Eso sí, con condiciones. Eso fue antes de la foto de la vergüenza. Después, sigue anclado en el cupo que nos corresponde, tal y como confesó a Carlos Herrera en la COPE. Eso sí, se trata de un problema “espeluznante”. Muy en su estilo. Mientras tanto, sus colegas europeos parece que se ponen las pilas y están dispuestos a triplicar la cifra inicial prevista. Al parecer, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, propondrá en la próxima cumbre subir de 40.000 a 120.000 el cupo de refugiados. Ha hecho falta que muera el pequeño Aylan, de tres años, para que Europa reaccionara. La familia huía de Kobani, símbolo de la resistencia kurda ante el grupo terrorista Estado Islámico (EI). Pretendían llegar a Canadá, donde vive una tía del pequeño. El único superviviente ha sido el padre, que ahora sólo desea volver al horror para enterrar a su mujer y a sus dos pequeños”.


El humor desde las arenas:






El humor de esta semana: Forges, Bennett, Mel, Ferrán, Pat, Ricardo, Fontdevila…









El humor de Pep Roig, desde Mallorca: Todos somos cómplices; Un pobre, una valla;  Robin Hood a la española, se lo quitan a los pobres para darlo a los ricos; Popularismo festivo; Tiro al jubilado y Mar de dudas.







Terminamos con tres vídeos. El primero, publicada el 11 de septiembre del 2013. Se trata de la historia de Fadjen, un toro de lidia, y de su dueño, Cristophe, un joven que, desde pequeño, tuvo la idea de rescatar a un toro para demostrar que pueden ser igual de cariñosos y dóciles que los animales de compañía y así, romper con el estereotipo de los toros bravos.

 

En el segundo, un torero habla sobre las corridas sin muertes.

 

Y en el tercero, sobre el niño sirio refugiado que apareció ahogado en las playas de Bodrum 
(Turquia)