jueves, 19 de marzo de 2026

Ignatius Farray: “El patriotismo de los fachas es pura fachada”.

 

Ignatius Farray desmiga, en “A vivir”, cómo la fachada de los ultras con su supuesto patriotismo se viene abajo a las primeras de cambio. “Pedro Sánchez podría decir ahora la frase 'España es la reserva espiritual de occidente'”, dice Farray, recuperando el dicho franquista.

Pedro Sánchez “podría salir del baño, darle la mano a Donald Trump y decirle, tranquilo que es agua” o “podría agarrarle por la solapa y decirle, mira te comento”, analiza el cómico sobre la actuación del presidente del Gobierno. “Nos estamos dando cuenta de que ser español es algo que le queda cada vez más grande a la derecha. Les regalamos las pulseritas y las banderitas, pero cuando empieza la fiesta de verdad no dan para más. El patriotismo de los fachas es pura fachada”, sentencia el cómico canario, según Tremending.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Juan Carlos, el primero de la dinastía Franco.

 

Para Nieves Concostrina en Público es de suponer que la ciudadana Leonor se mantiene tan aislada en su burbuja aterciopelada, tan convencida por su derecho de nacimiento a ser jefaza de Estado, que ignora el rechazo que provoca su figura en la mayoría de la población. “Al PSOE le debemos la cobardía de no haber atendido el runrún esperanzador hacia un cambio de régimen que resonó entre 2012 y 2014; y mucho más cobarde fue su Ejecutiva, con Alfredo Pérez Rubalcaba a la cabeza, que rechazó ni siquiera discutir la propuesta de sus Juventudes en 2014 de apostar por un referéndum: Rubalcaba apoya al nuevo rey y zanja el debate de su Ejecutiva entre monarquía y república. La madre que parió a Rubalcaba y a toda la Ejecutiva.

“El momento era inmejorable, y, aunque gobernara el PP, los socialistas deberían haberlo peleado en vez de traicionar su propia historia, a muchos de sus afiliados y a infinidad de votantes. Sus simpatizantes, al menos, deberían haber visto que lo intentaban. Por enésima vez quedaron al descubierto las corrupciones y las gamberradas endémicas de los borbones, y por enésima los políticos les sujetaron el paraguas para que aguantaran el chaparrón. Porque en el statu quo borbón se vive bien, y el PSOE se ha ido acomodando. Sospecho que porque creen asegurarse más apoyos haciendo cositas que agraden a votantes de la derecha. También creo que si cambiaran el foco verían cómo, precisamente eso, el ponerles ojitos a los potenciales votantes de derechas, ha provocado una importante fuga de sus afines.

“Gestos importantísimos como el ‘no a la guerra’ o el situarse contra el genocidio y plantar cara a Trump ayudan mucho, muchísimo, pero van tarde y van de culo con otros asuntos que era imprescindible abordar si queremos una democracia plena: los abusos de la multinacional católica, el secuestro de la enseñanza y los desmanes de la corrupta monarquía. Han pasado 50 años y no solo no han encontrado el momento de empezar a respetar su tradición republicana y laica. Al contrario, han abandonado sus principios. No era el momento en los setenta; absolutamente lógico. No lo fue en los ochenta; perfectamente comprensible también. Tampoco encontraron el momento oportuno en los noventa; y eso ya fue mosqueante. Ni en la primera década de los dos mil; cuando ya empezaba a oler mal. Ni en los años veinte, cuando ya apesta a que ni han buscado ni quieren encontrar el momento. Como dijo aquel… emosío engañaos.

“España es el país en el que más veces ha corrido peligro el trono, y en todas las ocasiones, salvo en dos honrosos episodios republicanos, los políticos han ido en su rescate o les han salvado la cara por sus implicaciones en los golpes de Estado de 1874, 1923, 1936 y 1981. Ningún país ha repudiado a tantos reyes y reinas de la misma dinastía como el nuestro en menos de 200 años: a Cristina de Borbón tres veces, a Isabel II, a Alfonso XIII, a Juan Carlos (…) Pero, ya se sabe: 40 años después de la muerte del dictador, seguía sin ser el momento (…) la lista de fieles y monárquicos, o de monárquicos fieles, es extensa.

“Los socialistas han acabado haciéndose un hueco en el cojín del régimen monárquico, y ahí andan. Están tan a gustito como lo estaba Ortega Cano el día de su boda con la Jurado, por eso el aforismo matemático manchego de José Mota que dice “las gallinas que entran por las que salen” no le vale al PSOE. Las gallinas de derechas no entran, y las de izquierdas se van. Y a veces, como no encuentran otro gallinero que les guste, se anarquizan. A la mierda el voto.

“En mis recorridos titiriteros por España para encuentros con clubes de lectura y asociaciones, para charlas o para presentaciones, me cruzo con alcaldes y alcaldesas del PSOE que, conociendo mi posición republicana y atea, intentan empatizar reivindicando su carácter republicano y laico, y yo les pongo una sonrisilla y no me queda otra que decirles que a quién pretenden engañar. No es necesario conmigo ese disimulo. A otro perro con ese hueso, porque no me presto a aliviarles sus complejos ni dejo que crean que cuelan las absurdas disculpas que esgrimen para presidir procesiones o, más allá del obligado protocolo oficial, perder el culo por un besamanos real. (...)

“Que los borbones sean unos hipócritas morrocotudos y que vayan cambiando el paso según les interese para no perder el negocio no les borra el pasado. Es lo que llevan haciendo dos siglos, poniendo una vela a dios y otra al diablo a ver quién les mantenía el trasero en el trono. Incordiando cuando pueden (y Felipe incordia mucho) y poniéndose la careta de demócratas cuando les interesa o no les queda otro remedio”. (...)

martes, 17 de marzo de 2026

Un pin contra la amnesia.

 

Bardem gritó en los Oscar  "no a la guerra"

En la industria del espectáculo casi todo es efímero. Vestidos que duran lo que dura la alfombra roja. Discursos que se olvidan al día siguiente. Gestos pensados para una foto y nada más... Pero a veces aparece algo distinto: un gesto pequeño que insiste en quedarse. Javier Bardem subió al escenario de los Oscar con el mismo símbolo que llevó en 2003. Un sencillo broche con el mensaje “No a la guerra”.

Han pasado 23 años.

Podría parecer un detalle menor. Un accesorio más en la solapa de un actor. Pero, en realidad, es un recordatorio: el mundo sigue discutiendo exactamente lo mismo. En 2003, millones de personas salieron a las calles contra la invasión de Irak. Aquella guerra se justificó con un argumento que hoy ya forma parte del archivo de las mentiras políticas: las famosas armas de destrucción masiva. Nunca aparecieron. Lo que sí apareció fue una guerra devastadora que dejó cientos de miles de muertos y una región entera sumida en el caos.

Dos décadas después, el guion cambia de nombres, pero no de lógica. Antes eran armas inexistentes. Ahora son operaciones preventivas, amenazas globales o equilibrios geopolíticos. Las palabras se actualizan.  El mecanismo permanece.

Por eso el gesto de Bardem no es un gesto nuevo. Es, precisamente, el mismo. Las guerras cambian de escenario, los líderes cambian de discurso, los titulares se renuevan. Pero la maquinaria moral que las justifica parece reciclarse con una facilidad asombrosa.

(Spanish Revolution)